21 agosto 2016

Amalia Bautista, Avaricia

El avaro jamás será dichoso.
El avaro malvive y no se gasta
ni una de sus monedas apiladas,
inservibles, mugrientas.
Y eso es imperdonable.
Porque el avaro, como todos,
morirá cualquier día, pero sin haber visto
el brillo de los ojos más amados
al abrir un regalo.

Amalia Bautista
España
Madrid, 1962

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