08 marzo 2017

Louise Glück, Nostos**

Había un manzano en el patio --
esto habrá sido
hace cuarenta años -- y detrás,
solo praderas. Montones
de crocus en el pasto mojado.
Yo me paraba junto a esa ventana:
fines de abril. Flores
de primavera en el patio vecino.
¿Cuántas veces el árbol floreció,
de verdad, para mi cumpleaños,
el día exacto, no antes,
ni después? La sustitución
de lo inmutable
por lo que cambia, por lo que evoluciona.
La sustitución de la imagen
por la tierra implacable. ¿Qué
es lo que sé de este lugar?
El papel de ese árbol confundido por
décadas con un bonsai, las voces
subiendo desde las canchas de tenis –
Los campos. Olor a pasto crecido, recién cortado.
Lo que se espera de un poeta lírico.
Miramos el mundo una sola vez, en la infancia.
El resto es memoria.

Louise Glück
Estados Unidos
Nueva York, Nueva York 22 de abril de 1943

1 comentario:

Mª Jesús Muñoz dijo...

Es cierto, el mundo desde los ojos de la infancia es bello y misterioso...
Después retornamos una y otra vez a la entrañable y primera visión.
Mi abrazo y feliz día de la mujer, Trini.