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02 septiembre 2017

Enrique Molina: Despedida

¡Adiós pájaro definitivo!
Continuarás tu vuelo en mi alma
             
sin entenderme, pero conmigo.
Es tan bello este día invernal,
             
hay tanta distancia en tus alas:
lo que vuela contigo es el cielo.
             
¿Qué podría decir de mí?
¿Qué podría decir en sueños?

Casa pintada de rojo, con un gato,
la ropa tendida en la azotea:
             
¿quién abrirá la puerta si desapareció
con sus flores, lámparas y muebles,
             
los amigos que la frecuentaban,
conversaciones, una historia melancólica
             
y un poco imprecisa. ¿Cuándo terminó?
¿Quién sabe nunca lo que ha amado?
             
Hay como un resplandor en torno. ¡Adiós
pájaro más profundo que el cielo!
Enrique Molina
Argentina
Buenos Aires, 2 de noviembre de 1910/
13 de noviembre de 1997

16 abril 2017

Ana Merino, Carta de un naúfrago

Con el consentimiento de la nieve
caminaré despacio.
Alguien habrá que espere junto al fuego
y yo, que estaré ciega por el frío,
haré paradas breves,
sacudiré el paraguas y empezaré de nuevo.
El único secreto es no sentirse
inmensamente lleno de verdades.
No aceptar nunca las invitaciones
que la neblina
sugiere al anidar con sus disfraces
de paisaje feliz, de grandes sueños.
Alguien habrá que diga, se ha perdido,
alguien saldrá a buscarme,
y llevará el calor de una botella
donde podré mandarte este mensaje.

Ana Merino
España
Madrid, 1971

06 marzo 2017

Ricardo H Herrera, Silencio de invierno

Si no te veo más, si mi tristeza
tiñe de noche el rostro que amé tanto,
se deslíe el deseo y la tibieza
abandona tus manos. Sin encanto
te vas. Le falta adiós y lejanía
a tu sombra. Privado de infinito,
mi sueño-sentimiento se extravía
en un duro hermetismo igual a un grito
que me arranca el pasado. Y es tu olvido,
la oquedad de tu nunca. Lo que tuve
ya es silencio de nieve en el oído.
Me pierdo en ese invierno y soy la nube
que atraviesa un poema sin sonido.
Sólo quietud, y tu infierno que sube.

Ricardo H. Herrera
Argentina
 Buenos Aires,  1949

23 febrero 2017

Mª Cinta Montagut, Cuando sonó el teléfono...

Cuando sonó el teléfono de madrugada
hicimos lo que habíamos previsto:
doblamos los pensamientos y la ropa,
dejamos en hilera los vasos y las tazas,
cerramos los postigos y los ojos
y esperamos.
Llegaron estrujando las flores,
pateando los nidos de gorriones,
asustando a los insectos y al agua
y entraron sin llamar.
Siempre llegan así las noticias,
abren profundos agujeros en el sueño
hacen temblar las sábanas dormidas
y provocan heridas en la sombra.
A veces son como un pañuelo blanco,
a veces son una voz apagada,
a veces no son.
Cuando sonó el teléfono
era de madrugada
y era invierno.

Mª Cinta Montagut
España
Mdriad, 1946

16 febrero 2017

Vicente Quirarte, Encuentro con la nieve

Nevó toda la noche y amanece
la tierra inmaculada.
Quién pudiera decir que bajo el manto
prepara su verdor la primavera.
Si la pureza existe,
qué semejante es a la nieve:
hoja blanca cedida por el mundo
para probar que nada permanece.
Vicente Quirarte
México
Ciudad de México, 19 de julio de 1954

20 enero 2017

Luis de Góngora, Ándeme yo caliente

Ándeme yo caliente
  Y ríase la gente.

Traten otros del gobierno
Del mundo y sus monarquías,
Mientras gobiernan mis días
Mantequillas y pan tierno,
Y las mañanas de invierno
Naranjada y aguardiente,
  Y ríase la gente.

 Coma en dorada vajilla
El príncipe mil cuidados,
Cómo píldoras dorados;
Que yo en mi pobre mesilla
Quiero más una morcilla
Que en el asador reviente,
  Y ríase la gente.

 Cuando cubra las montañas
De plata y nieve el enero,
Tenga yo lleno el brasero
De bellotas y castañas,
Y quien las dulces patrañas
Del Rey que rabió me cuente,
  Y ríase la gente.

 Busque muy en hora buena
El mercader nuevos soles;
Yo conchas y caracoles
Entre la menuda arena,
Escuchando a Filomena
Sobre el chopo de la fuente,
  Y ríase la gente.

 Pase a media noche el mar,
Y arda en amorosa llama
Leandro por ver a su Dama;
Que yo más quiero pasar
Del golfo de mi lagar
La blanca o roja corriente,
  Y ríase la gente.

 Pues Amor es tan cruel,
Que de Píramo y su amada
Hace tálamo una espada,
Do se junten ella y él,
Sea mi Tisbe un pastel,
Y la espada sea mi diente,
  Y ríase la gente


Luis de Góngora
España
Córdoba, 1 de julio de 1561/24 de mayo de 1627

14 mayo 2013

Konstantinos Kavafis, Buen y mal tiempo

Me alegra que se vaya
el invierno con sus nieblas, temporales y frío.
La primavera entra en mí, oh alegría verdadera.
La risa es como un rayo de sol, todo de oro puro,
no hay otro jardín como el del amor,
el calor de la canción derrite todas las nieves.

Qué agradable cuando la primavera
siembra de flores las verdes campiñas.
Pero si tienes el corazón herido es como si llegara el invierno.
La tristeza puede empañar el más brillante de los soles;
si estás apenado, Mayo parecerá Diciembre,
porque las lágrimas son tan frías como la nieve.

Konstantinos Kavafis
Egipto

Alejandría, 9 de abril de 1863/ 29 de abril de 1933
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