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07 agosto 2017

Rosario Castellanos, Meditación en el umbral

No, no es la solución
tirarse bajo un tren como la Ana de Tolstoy
ni apurar el arsénico de Madame Bovary
ni aguardar en los páramos de Ávila la visita
del ángel con venablo
antes de liarse el manto a la cabeza
y comenzar a actuar.
Ni concluir las leyes geométricas, contando
las vigas de la celda de castigo
como lo hizo Sor Juana. No es la solución
escribir, mientras llegan las visitas,
en la sala de estar de la familia Austen
ni encerrarse en el ático
de alguna residencia de la Nueva Inglaterra
y soñar, con la Biblia de los Dickinson,
debajo de una almohada de soltera.

Debe haber otro modo que no se llame Safo
ni Mesalina ni María Egipciaca
ni Magdalena ni Clemencia Isaura.
Otro modo de ser humano y libre.
Otro modo de ser. 
Rosario Castellanos
México
Ciudad de México, 25 de mayo de 1925
Tel Aviv, Israel, 7 de agosto de 1974

04 julio 2017

Nuno Júdice, Eva

Cuando Eva iba desnuda por el paraíso,
disfrazaba el tedio a la sombra de los árboles, cogiendo
las flores, oliendo su aroma,
y pensando en cómo sería bonito tener un cielo
que mirar.       

Un día, una de esas flores se transformó en
fruto; y Eva se lo llevó a la boca, lo mordió, probó
su pulpa. Por un extraño efecto
de causa y consecuencia, el sabor de la manzana
obligó a Eva a cubrir su desnudez
con hojas y flores, que volvieron
a ser una metáfora del cuerpo
que escondemos.

Sucesivamente, el pecado se volvió una simple
figura retórica, y el sexo un ejercicio
de interpretación.

Nuno Júdice
Portugal
Mexilhoeira Grande, Portimão , 29 de abril de 1949

09 junio 2017

Bratislav Taskovski, Yo, el maestro

Tú te me acercas como si nunca
me hubieses visto.
Tu chal es un azul infinito
en el que yo seré el eterno Ícaro.
Sí, amo las cosas
que me llevan poderosamente hacia atrás.
El niño se ha convertido en un soldadito de plomo
y yo en maestro de la blancura.
Tú te das la vuelta
y mientras ordeno
el cuello de tu camisa rosa,
con la atención de un prófugo de amor,
sé que te he esperado desde siempre.
No necesito ser poeta-docto
para demostrarlo.
Es suficiente crear un mosaico de palabras
que con nada pueden ser retenidas.
Te vuelves y con una sonrisa
cierras la puerta de la casa.

Éste día estará lleno de amor!

Bratislav Taskovski
Macedonia
Skopje, 1960/
Traducción de José L. Reina Palazón

05 mayo 2017

Ana Ajmatova, La mujer de Lot

Entonces la mujer de Lot miró
 atrás, a espaldas de él,  y se
volvió estatua  de sal.

Libro del Génesis

Y siguió el hombre justo al enviado de Dios,
grande y resplandeciente, por la montaña negra.
En tanto, una voz penetrante urgía a la mujer:
no es demasiado tarde, aún puedes mirar.

Mira las torres rojas de tu Sodoma natal, la plaza
en que cantaste, el patio donde hilabas, de la casa
en lo alto, las ventanas vacías, la casa en que tus hijos
nacieron, fruto de unión feliz.

Una  mirada sólo. Y helados en un  dolor de muerte
ya no pudieron mirar más sus ojos.
Sal transparente se tornó el cuerpo todo
y las  piernas ligeras en la tierra arraigaron.

¿Y a esta mujer nadie la llorará?
¿Es figura anodina para ocuparse de ella?
Pero mi corazón no olvida
a la que dio la vida por una mirada.

Ana Ajmatova
Rusia
Odesa, Ucrania , 23 de junio de 1889
Domodedovo, Rusia, 5 de marzo de 1966 

15 abril 2017

Manuel Machado, Autoretrato

Esta es mi cara y ésta es mi alma. Leed:
Unos ojos de hastío y una boca de sed…
Lo demás… Nada… Vida… Cosas… Lo que se sabe…
Calaveradas, amoríos… Nada grave.
Un poco de locura, un algo de poesía,
una gota del vino de la melancolía…
¿Vicios? Todos. Ninguno. Jugador no he sido.
No gozo lo ganado ni siento lo perdido.
Bebo, por no negar mi tierra de Sevilla,
media docena de cañas de manzanilla.
Las mujeres… sin ser un Tenorio –¡eso no! –
tengo una que me quiere y otra a quien quiero yo.
Medio gitano y medio parisién –dice el vulgo –
con Montmartre y con la Macarena comulgo…
Y antes que un tal poeta, mi deseo primero
hubiese sido ser, un buen banderillero…

Manuel Machado
España
Sevilla, 29 de agosto de 1874
Madrid, 19 de enero de 1947

15 marzo 2017

Jorge Cadavid, Un cazador de orquídeas

El estrago de las orquídeas cesó.
Algunas se extinguieron para siempre
de la faz de la tierra.
Empezó la era de la colonización.
Las orquídeas poblaron todo el planeta.
Hay especies en Alaska, Siberia
e incluso en Groenlandia.
Para adaptarse a condiciones
de vida tan diversas, las orquídeas
han demostrado que poseen
una gran capacidad de imaginación.
Linneo suponía, como Aristóteles,
que las orquídeas vivían
sólo del aire, como los poetas.

Jorge Cadavid
Colombia
Pamplona, Colombia, 1962

16 febrero 2017

Jorge Luis Borges, Elogio de la sombra

La vejez (tal es el nombre que los otros le dan)
puede ser el tiempo de nuestra dicha.
El animal ha muerto o casi ha muerto.
Quedan el hombre y su alma.
Vivo entre formas luminosas y vagas
que no son aún la tiniebla.
Buenos Aires,
que antes se desgarraba en arrabales
hacia la llanura incesante,
ha vuelto a ser la Recoleta, el Retiro,
las borrosas calles del Once
y las precarias casas viejas
que aún llamamos el Sur.
Siempre en mi vida fueron demasiadas las cosas;
Demócrito de Abdera se arrancó los ojos para pensar;
el tiempo ha sido mi Demócrito.
Esta penumbra es lenta y no duele;
fluye por un manso declive
y se parece a la eternidad.
Mis amigos no tienen cara,
las mujeres son lo que fueron hace ya tantos años,
las esquinas pueden ser otras,
no hay letras en las páginas de los libros.
Todo esto debería atemorizarme,
pero es una dulzura, un regreso.
De las generaciones de los textos que hay en la tierra
sólo habré leído unos pocos,
los que sigo leyendo en la memoria,
leyendo y transformando.
Del Sur, del Este, del Oeste, del Norte,
convergen los caminos que me han traído
a mi secreto centro.
Esos caminos fueron ecos y pasos,
mujeres, hombres, agonías, resurrecciones,
días y noches,
entresueños y sueños,
cada ínfimo instante del ayer
y de los ayeres del mundo,
la firme espada del danés y la luna del persa,
los actos de los muertos,
el compartido amor, las palabras,
Emerson y la nieve y tantas cosas.
Ahora puedo olvidarlas. Llego a mi centro,
a mi álgebra y mi clave,
a mi espejo.
Pronto sabré quién soy.

Jorge Luis Borges
Argentina
Buenos Aires 24 de agosto de 1899/
Ginebra 14 de junio de 1986

07 febrero 2017

Gustavo Adolfo Bécquer, Rima VII

Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueña tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo,
veíase el arpa.
¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas,
como el pájaro duerme en las ramas,
esperando la mano de nieve
que sabe arrancarlas!
¡Ay!, pensé; ¡cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma,
y una voz como Lázaro espera
que le diga «Levántate y anda»!

Gustavo Adolfo Bécquer
España
Sevilla, 17 de febrero de 1836
Madrid, 22 de diciembre de 1870

04 febrero 2017

Elizabeth Bishop, El arte de perder

El arte de perder no cuesta tanto
irlo aprendiendo (insisten las cosas
hasta tal punto en perderse, que el llanto

por ellas dura poco). Y el espanto
por perder algo cada día, rosas
que se deshojan, horas, llaves, cuanto

pueda ocurrírsele a uno, no es tanto.
Practica entonces perder más, y goza
el ritmo de la pérdida, su encanto:

pierde ciudades, nombres, y en Lepanto
pierde una mano, un destino, una moza:
nada de esto será para tanto.

Perdí el reloj de mi madre, y el manto
con que cubría mis hombros, la loza
en que tomaba el té, pero igual canto.

Perdí mi tierra, mi rumbo y aguanto
de lo más bien tanta pérdida. Es cosa
de acostumbrarse: no, no es para tanto.

Perderte a ti, por ejemplo, tu encanto
y tu cariño perder, dolorosa
prueba sería, pero nunca tanto
(aunque parezca condena espantosa).

Elizabeth Bishop
Estados Unidos
Worcester, Massachusetts , 8 de febrero de 1911
Boston, Massachusetts , 6 de octubre de 1979

24 enero 2017

Jorge de Arco, Al alba de tus labios

Yo callaba enredado en el acento
de tu piel encendida.
Amanecía en Granada
sobre la luz verdeante de tus ojos
y aquella imagen se hizo fiebre
tras el alba secreta.
Tu lengua era mi lengua.
Tu carne era mi carne,
mas nada quedaría después de nuestro sueño,
sino las cicatrices
de cada beso, la acordanza
herida de imposibles paraísos.
La Alhambra iba clavándose
en cada verso, en cada adiós
que pronunciábamos
bajo el fulgor de aquel estío
quemante y turbador.
Salimos hasta el brillo de las calles
y supe bien que no estarías
cuando el sol comenzase
a dolerme muy dentro.

Jorge de Arco
España
 Madrid en 1969/

21 enero 2017

Fina García Marruz, El huésped

Qué raro es el amor, qué raro
aun entre amantes
que se aman, aun en el seno
de la casa materna,
la entrañable,
qué instante
tan raro aquel en que él irrumpe
de otro modo,
súbito como un golpe,
el amor dentro del amor,
qué raro ese minuto
de compasión total, pura,
sin causa,
sin posible respuesta
ni duración
posible, qué raro
que a nadie hayamos
amado, acaso, más,
que a ese niño ajeno, en México,
que a ese que pasó hablando
consigo mismo,
que a aquella odiada mujer,
porque, de pronto,
su bata de casa nos miró desolada,
un fragmento de su espalda
nos hizo llorar
como la más arrebatadora música,
qué extraña
crecida sin palabras.
Hemos corrompido
de mentira y de uso
la palabra
amor,
y ya no sabemos
cómo entendernos: habría
que decirlo de otro modo,
o callarlo, mejor,
no sea cosa
que se vaya, el insólito
Huésped.

Fina García Marruz
Cuba
La Habana, 28 de abril de 1923/

20 enero 2017

Luis de Góngora, Ándeme yo caliente

Ándeme yo caliente
  Y ríase la gente.

Traten otros del gobierno
Del mundo y sus monarquías,
Mientras gobiernan mis días
Mantequillas y pan tierno,
Y las mañanas de invierno
Naranjada y aguardiente,
  Y ríase la gente.

 Coma en dorada vajilla
El príncipe mil cuidados,
Cómo píldoras dorados;
Que yo en mi pobre mesilla
Quiero más una morcilla
Que en el asador reviente,
  Y ríase la gente.

 Cuando cubra las montañas
De plata y nieve el enero,
Tenga yo lleno el brasero
De bellotas y castañas,
Y quien las dulces patrañas
Del Rey que rabió me cuente,
  Y ríase la gente.

 Busque muy en hora buena
El mercader nuevos soles;
Yo conchas y caracoles
Entre la menuda arena,
Escuchando a Filomena
Sobre el chopo de la fuente,
  Y ríase la gente.

 Pase a media noche el mar,
Y arda en amorosa llama
Leandro por ver a su Dama;
Que yo más quiero pasar
Del golfo de mi lagar
La blanca o roja corriente,
  Y ríase la gente.

 Pues Amor es tan cruel,
Que de Píramo y su amada
Hace tálamo una espada,
Do se junten ella y él,
Sea mi Tisbe un pastel,
Y la espada sea mi diente,
  Y ríase la gente


Luis de Góngora
España
Córdoba, 1 de julio de 1561/24 de mayo de 1627

11 enero 2017

Sophia de Mello, Penélope

Durante la noche deshago mi camino,
Todo cuanto tejí no es verdad,
Sino tiempo, para ocupar el tiempo muerto,
Y cada día me alejo y cada noche me aproximo.

Sophia de Mello
Oporto, 6 de noviembre de 1919

Lisboa, 2 de julio de 2004

05 enero 2017

Raquel Lanseros, A las órdenes del viento

Para todos los que sienten que no están al mando

Me habría gustado ser hija de Ícaro.

Hubiera sido hermoso festejar
las bodas de Calixto y Melibea.

Me habría gustado ser
un hitita ante la reina Nefertari
 el joven Werther en Río de Janeiro
la deslumbrante dama sevillana
por la que Don José rechazó a Carmen.

Yo quisiera haber sido el huerto del poeta
con su verde árbol y su pozo blanco
el inspector fiscal
con el que conversara Maiakovski.

Me habría gustado amarte. Te lo juro.
Sólo que muchas veces la voluntad no basta.

 Raquel Lanseros
España
Jeréz de la Frontera, Cádiz, 1973

02 enero 2017

Toshiko Hirata, Tesoro

La palabra más hermosa del mundo es Concertgebouw
Hace cuatro años en Amsterdam mientras me paseaba en el tranvía de la tarde
vi un edificio enorme frente a mí Te pregunté: ¿Qué es esto?
Concertgebouw —Respondiste.
Concertgebouw En ese entonces no sabía qué era eso pero tu voz que lo susurró fue tan linda que a partir de ese momento esa palabra se volvió 
    mi tesoro
No había escuchado a alguien
decirla antes ni después y fue la única vez que susurraste
esa palabra que escuché sólo una vez
Yo fui la única que oyó en aquel momento esa blanda voz tuya
Escrito aquí de esta manera Mi tesoro de pronto pierde su brillo
se convierte en algo menos que el cadáver de una cigarra
Para desechar una cosa importante confesé mi secreto Para olvidarme de esa palabra y también de ti 
Adiós mi Concertgebouw
Jamás volveré a enamorarme de ti Las cosas importantes hay que tirarlas una y mil veces
Hasta el rocío dulce de la separación pierde sabor al ser escrito aquí
Ni siquiera siento una herida
Qué pena

Toshiko Hirata
Japón
30 de junio de 1955

05 diciembre 2016

Edna Saint Vincent Millay, Lamento

Escuchen, niños:
su padre ha muerto.
De sus sacos viejos
les haré chalecos,
les haré calzoncillos
de sus calzoncillos viejos;
habrá en sus bolsillos
cosas que allí ponía:
llaves y centavos
llenos de tabaco;
Dan tendrá los centavos
para su alcancía;
Ana tendrá las llaves
para hacer un sonido bonito.
Hay que seguir la vida
y olvidar a los muertos.
Ana, toma tu desayuno;
Dan, toma tu medicina.
Hay que seguir la vida.
No recuerdo por qué exactamente.

Edna Saint Vincent  Millay
Estados Unidos
Rockland, 22 de febrero de 1892/
Austerlitz, 19 de octubre de 1950

Traducido por J. C. Urtecho y E. Cardenal

03 diciembre 2016

Sophia de Mello, Elegía

Aprende
A no esperar por ti pues no te encontrarás

En el instante de decir sí al destino
Incierta te detuviste enmudecida
y los océanos después sin prisa te rodearon

A eso llamaste Orfeo Eurídice-
Incesante intensa la lira vibraba al lado
Del desfilar real de tus días
Nunca se distingue bien lo vivido de lo no vivido
El encuentro del fracaso-
Quién se acuerda del fino escurrir de la arena en el reloj
Cuando se alza el canto
Por eso la memoria sedienta quiere venir a la superficie
En busca de la parte con la que no diste
En el ronco instante de la noche más callada
O en el secreto jardín a orillas del río
En junio.

Sophia de Mello
Portugal
Oporto, 6 de noviembre de 1919/
Lisboa, 2 de julio de 2004
 

12 noviembre 2016

Luis Alberto de Cuenca, Julia

Mientras haya ciudades, iglesias y mercados,
y traidores, y leyes injustas, y banderas;
mientras los ríos sigan vertiendo su basura
en el mar y los vientos soplen en las montañas;
mientras caiga la nieve y los pájaros vuelen,
y el sol salga y se ponga, y los hombres se maten;
mientras alguien regrese, derrotado, a su cuarto
y dibuje en el aire la V de la victoria;
mientras vivan el odio, la amistad y el asombro,
y se rompa la tierra para que crezca el trigo;
mientras tú y yo busquemos el medio de encontrarnos
y nuestro encuentro sea poco más que silencio,
yo te estaré queriendo, vida mía, en la sombra,
mientras mi pecho aliente, mientras mi voz alcance
la estela de tu fuga, mientras la despedida
de este amor se prolongue por las calles del tiempo.

Luis Alberto de Cuenca
España
Madrid 29 de diciembre de 1950/

10 noviembre 2016

Charles Bukowski, Manual de combate

Dijeron que Céline era un nazi
dijeron que Pound era un fascista
dijeron que Hamsun era un nazi y un fascista.
pusieron a Dostoievsky frente a un pelotón
de fusilamiento
y mataron a Lorca
le dieron electroshocks a Hemingway
(y vos sabés que se pegó un tiro)
y echaron a Villon de la ciudad (París)
y Mayakovsky
desilusionado con el régimen
y luego de una pelea de enamorados,
bueno,
también se pegó un tiro.
Chatterton se tomó veneno de ratas
y funcionó
y algunos dicen que Malcom Lowry se murió
ahogado en su propio vómito
borracho.
Crane se tiró a las hélices
del barco o a los tiburones.

El sol de Harry Crosby era negro.
Berryman prefirió el puente.
Plath no encendió el horno.

Séneca se cortó las muñecas en la
bañera (es la mejor manera:
en agua tibia)
Thomas y Behan se emborracharon
hasta morir y
hay muchos más.
¿y vos querés ser un
escritor?

Es esa clase de guerra:
la creación mata,
muchos se vuelven locos,
algunos pierden el rumbo y
no lo pueden hacer
nunca más.
algunos pocos llegan a viejo.
algunos pocos hacen plata.
algunos se mueren de hambre (como Vallejo).
es esa clase de guerra:
bajas por todas partes.

está bien, adelante
hacelo
pero cuando te ataquen
por el lado que no ves
no me vengas con
remordimientos.

ahora me voy a fumar un cigarrillo
en la bañera
y luego me voy a ir a
dormir.

Charles Bukowski
Estados Unidos
Andernach, Alemania, 6 de agosto de 1920
San Pedro, California, Estados Unidos, 9 de marzo de 1994

03 noviembre 2016

Karmelo Iribarren, Poeta


«Mira,
ése de ahí,
es poeta»,
dice.
Y la amiga
mueve ligeramente
la cabeza,
y te mira un instante
(como miraba en el museo
aquellas cosas viejas),
y luego remueve un poco
su café,
y le contesta
que a ella Bécquer
le parecía guay.

Karmelo Iribarren
España
San Sebastián, 19 de septiembre de 1959