24 julio 2019

Tamara Kamenszain: Como la torcaza que de transparencia en transparencia

Como la torcaza que de transparencia en transparencia
anuncia muy claro lo que no sabe decir
mi madre voló llevándose con ella todo el repertorio
duplicó lo que no dijo puso en eco el viejo acento familiar
y me dejó sin oído buscando sonidos reconocibles
indicios de letra viva bajo la campana fónica del tiempo
porque si es cierto que la voz se escucha desde lejos
aunque nos tomen por locos tenemos que atrapar
en el espiritismo de esa garganta profunda
un idioma para hablar con los muertos.
Tamara Kamenszain
Argentina
Buenos Aires, 1947

22 julio 2019

Carlos Castro de Saavedra: Inés

Inés digo y mi boca se convierte en azúcar
de manzana partida por la luz del verano.
Decir esta palabra es como adivinar
que está cantando un pájaro en un árbol lejano.

Inés digo y mi labio se convierte en abierta
flor de pétalos dulces contra la madrugada.
Decir esta palabra es soñar que está muerta
la tarde en el abismo de la noche estrellada.

Inés digo y parece que mi voz se quedara
temblando entre las redes impalpables de un beso.
Decir esta palabra es como si lograra
detener en el aire la música de un rezo.

Cuando yo digo Inés olvido los agravios
y de claros panales y canciones me acuerdo.
Decir esta palabra es apretar los labios
para intentar el acto de besar un recuerdo.

Alzar las manos puras para decir Inés
es caer en la sombra de un árbol florecido.
Decir Inés, siquiera por una sola vez,
es sentir en la rama del corazón un nido.
Carlos Castro de Saavedra
Colombia
Medellín, 10 de agosto de 1924/
Medellín, 3 de abril de 1989

21 julio 2019

Mariluz Escribano: Canción del silencio

En las horas pisadas por las sombras
en un gesto final de despedida,
cuando es tarde y tardíamente escucho
esta niebla o canción que me regresa,
todos los muebles tienen
una poblada soledad de incierta
nostalgia telefónica.

 Y los libros me miran
con sus ojos de octubre
y el cigarrillo clama
urgido desde el piano
con volutas que pasan
transitan, me construyen
la palabra de amor en que trabajo.

Sobre la mesa, intacta,
la violeta de un nombre
que desprende una página.

 Yo ya sé que es domingo
y que la brisa tiene una luz convocada
que me recuerda el mar.
Pero deja que guarde entre mis manos
limosnas de silencio:
siempre dejan sus huellas

espacios de rocío en la mirada.
Mariluz Escribano
España
Granada 1931
Granada, 20 de julio de 2019

19 julio 2019

Blaga Dimitrova: Arst Poética


Crea cada uno de tus poemas
como si fuera el último.
En este siglo saturado de estroncio,
lleno de terrorismo,
en el que todo ha echado a volar con velocidad supersónica
la muerte viene aún mas rápida.
Manda cada una de tus palabras
como si fuera la última carta antes de la ejecución,
como un mensaje en el muro de la prisión.
No tienes derecho a mentir,
ni el derecho a los juegos infantiles.
Simplemente no tienes tiempo
para corregir tus errores.
Escribe cada uno de tus poemas,
lacónicos y despiadados,
con sangre, como una despedida.
Blaga Dimitrova
Bulgaria
Bjala Slatina,  2 de enero de 1922
Sofía, 2 de mayo de 2003 

17 julio 2019

Sully Prudhomme: Las cadenas

Deseé amarlo todo y ahora soy desgraciado,
porque he multiplicado las causas de mis penas.
Innumerables lazos sutiles y dolorosos
unen mi alma a las cosas en todo el universo.

Todo me atrae al mismo tiempo
y con igual atractivo: lo cierto, por sus resplandores,
y lo desconocido por sus velos.
Un estremecido trazo de oro une mi corazón al sol,
y largos hilos de seda lo enlazan con las estrellas.


La armonía me encadena al aire melodioso,
la suavidad del terciopelo a las rosas que acaricio.
He hecho de una sonrisa cadena de mis ojos,
y de un beso cadena de mi boca.

Mi vida pende de esos frágiles lazos,
y estoy cautivo de los mil seres que amo.
A la menor sacudida que un soplo les imprime,

siento que se desgarra algo de mí mismo.
Francia
Paris, 16 de marzo de 1839
Châtenay-Malabry, 6 de septiembre de 1907
Primer Premio Nobel de Literatura/ 1901
Traducción de  Max Grillo

16 julio 2019

Mª Victoria Atencia: Ternura

Quizás no sea ternura la palabra precisa
para este cierto modo compartido
de quedar en silencio ante lo bello exacto,
o de hablar yo muy poco y ser tú la belleza
misma, su emblema, aunque tan próxima y latiendo.
Y es también un destino unánime que vuelvan
a idéntico silencio -cuando llegue la hora
de la tregua indecible- mi palabra y tu zarpa.
Mª Victoria Atencia

España
Málaga, 28 de noviembre de 1931/

14 julio 2019

Miguel Hernández: Hijo de la luz

Tú eres el alba, esposa: la principal penumbra,
recibes entornadas las horas de tu frente.
Decidido al fulgor, pero entornado, alumbra
tu cuerpo. Tus entrañas forjan el sol naciente.

Centro de claridades, la gran hora te espera
en el umbral de un fuego que el fuego mismo abrasa:
te espero yo, inclinado como el trigo a la era,
colocando en el centro de la luz nuestra casa.

La noche desprendida de los pozos oscuros,
se sumerge en los pozos donde ha echado raíces.
Y tú te abres al parto luminoso, entre muros
que se rasgan contigo como pétreas matrices.

La gran hora del parto, la más rotunda hora:
estallan los relojes sintiendo tu alarido,
se abren todas las puertas del mundo, de la aurora,
y el sol nace en tu vientre donde encontró su nido.

El hijo fue primero sombra y ropa cosida
por tu corazón hondo desde tus hondas manos.
Con sombras y con ropas anticipó su vida,
con sombras y con ropas de gérmenes humanos.

Las sombras y las ropas sin población, desiertas,
se han poblado de un niño sonoro, un movimiento,
que en nuestra casa pone de par en par las puertas,
y ocupa en ella a gritos el luminoso asiento.

¡Ay, la vida: qué hermoso penar tan moribundo!
Sombras y ropas trajo la del hijo que nombras.
Sombras y ropas llevan los hombres por el mundo.
Y todos dejan siempre sombras: ropas y sombras.

Hijo del alba eres, hijo del mediodía.
Y ha de quedar de ti luces en todo impuestas,
mientras tu madre y yo vamos a la agonía,
dormidos y despiertos con el amor a cuestas.

Hablo y el corazón me sale en el aliento.
Si no hablara lo mucho que quiero me ahogaría.
Con espliego y resinas perfumo tu aposento.
Tú eres el alba, esposa.  Yo soy el mediodía.
Miguel Hernández
España
Orihuela 30 de octubre de 1910/
Alicante 28 de marzo de 1942

12 julio 2019

Emma Barrandéguy: Siempre sorprende

Siempre sorprende
la repetición de los gestos
al bañarse,
al doblar la ropa
y guardarla en los roperos.
Los años me han enseñado
el ahorro de energías
y la precisión.
Y hasta a mirarse en los espejos
con la ceguera necesaria.
Sabemos que hay siempre una frase
que nos espera.
Y el beneficio de la lluvia.
Y hasta la sonrisa
ha encontrado su medida justa
y el domingo la dimensión doméstica adecuada.
Pero hay cosas que todavía nos indignan.
Y todavía
la mentira presurosa
viene en ayuda de un amor imposible.
Emma Barrandéguy
Argentina
Gualeguay, 8 de marzo de 1914
Gualeguay,19 de diciembre de 2006

11 julio 2019

Giuseppe Ungaretti: Agonía

Morir como las alondras sedientas
 en un espejismo
 O como la codorniz
pasado el mar
 en los primeros arbustos
 porque ya no siente
el deseo de volar
 Pero no vivir de lamentos
  como un jilguero ciego.
Giuseppe Ungaretti
Italia
Alejandría, Egipto 8 de febrero de 1888/
Milán, Italia, 1 de junio de 1970

09 julio 2019

Encarna León: Los espejos del tiempo

 
He vuelto a mirarme
en los espejos del tiempo,
han devuelto en asombro
un rostro ya cansado que dibujándose,
camina lentamente entre las tardes.
Perfila trazo a trazo las líneas de mis años,
y he sentido un frío desolado de anclada mariposa,
y unas manos vacías de promesas,
y una mirada poblada de inquietudes,
y un miedo atroz,
y una locura,
y he tenido el deseo de la resurrección. 
Encarna León
España
Granada, 1944

06 julio 2019

Elmer Diktonius: Crea, Creador


¡Crea, creador!
¡Saca tus herramientas, artista!
El mundo espera,
el mundo dormido espera impaciente
a aquel que lo despierte,
al que le infunda vida a latigazos.
El mundo espera
la naciente mañana de su alma.

Letargo, podredumbre,
zumbido de moscardas en la hendionda carne de los cadáveres,
vida en fermentación - eso es el mundo,
el mundo de los hombres,
el mundo de las imágenes de los hombres.
Tu dura mano, artista,
tu alma robusta,
el martillo de hierro de tu pensamiento,
el abrazo de tu fogosa brutalidad -
eso es lo que necesita el mundo,
si, el mundo, esa hembra cachonda,
la insatisfecha
que nunca tiene bastante.

Por eso: ¡golpea, artista!
No te preocupes de gemidos ni de gritos,
no te preocupes de que esa tarasca arañe.
Siempre que nace algo nuevo hay gritos
y los arañazos son simplemente una de las locuras del amor.
Abraza todo lo que el palpitante ardor de tu corazón
deja que se yerga la inmensa columna de fuego de tu pasión
y en lo más íntimo de tu intimidad, artista:
¡arde!
Porque
sólo lo que arde tiene fuego, sólo lo que tiene fuego resplandece.
Tus quemaduras, - sí, escuecen - pero tú resplandeces.
¡Arde y resplandece!
 Elmer Diktonius
Finlandia
Helsinki, 20 de enero de 1896
Kauniainen , 23 de septiembre de 1961
Traducción: Francisco Uriz

04 julio 2019

Mirta Rosenberg: La consecuencia


Esto es un árbol. La raíz dice raíz,
rama cada rama, y en la copa
está la sala de recibo
de un mirlo que habla.

La mesa donde escribo
—una fiesta de solteras—
está hecha de madera de ese árbol
convertida por el uso y por el tiempo
en la palabra mesa.

Es porque da frutos que caen
y por el gremio perenne de sus hojas
que se renueva el árbol
y que existe la palabra árbol:

aunque a veces el bosque
lo oculte a la vista, lo contiene
el árbol en la palabra árbol.

Y no es que éste sea un poema abstracto.
Es que las palabras  se repiten entre sí
por el sentido: son solteras y sociables
y de sus raíces crece un árbol.
 Mirta Rosenberg
Argentina
Santa Fe, 1951/
30 de junio de 2019

01 julio 2019

Robert Lowell: A la venta

Pobre juguete avergonzado,
organizado con despilfarradora animosidad,
vivió durante solo un año:
la casita de papá en Berverly Farms
ya estaba a la venta el mismo mes en que murió.
Vacía, abierta, íntima,
su mobiliario de casa de ciudad
tenía un aire provisorio
como si esperara a los de la mudanza,
que van pisando los talones a los sepultureros.
Preparada, asustada
de vivir sola hasta los ochenta,
mamá languidecía en la ventana
como si se hubiera quedado en el tren
una estación más allá de su destino. 
Robert Lowell
Estados Unidos
 Bostón, 1 de marzo de 1917
Nueva York, 12 de septiembre de 1977
Traducción de Segio Coddou

29 junio 2019

Nouara Lahrash: Caso de ausencia I

Extendió su mano,
con un toque tierno
me dio la forma del cielo.
Extendió su lejanía,
con un toque de ausencia
me hizo una puesta de sol.
Nouara Lahrash
Argelia
Sétif, 1970

 Traducción: Mohamed Ahmed Bennís

25 junio 2019

Mario Rivero: Poesía

Pájaro que desciende
de la cumbre
nos asombra
y nos llena de silencio
Lo que se escucha
es sólo el temblor
el necesario escalofrío
de la rama a que llega... 
Mario Rivero
Colombia
Envigado, 1935
Bogotá, 13 de abril de 2009