21 agosto 2017

Euler Granda, La advertencia

Un día
le regalan a uno
una palabra
y uno la pone al sol,
la alimenta,
la cría,
la enseña a ser bastón,
peldaño,
droga anticonceptiva,
garra,
analgésico,
brecha para el escape
o parapeto.
Uno le saca música,
la pinta,
la vuelve más pariente
que un hermano,
más que la axila de uno.
Uno la vuelve gente
y en los instantes débiles
hasta le cuenta
las cosas subterráneas de uno;
pero cría palabras
y un día te sacarán los ojos.

Euler Granda
Ecuador
Riobamba, Provincia de Chimborazo, 7 de junio de 1935

20 agosto 2017

Elinor Wylie, No dejo que la caridad...

No dejo que la caridad
confunda mi alma con imágenes
de águila y antílope;
no soy, por mi carácter, nada de eso.

Siendo humana, he nacido en soledad;
Por ser mujer, me persiguen rudamente;
Vivo exprimiendo de una piedra
el pequeño alimento que me gano.

Con máscaras adustas y violentas
pasan los años, en una sola fila;
Pero ninguno mereció mi miedo
y ninguno ha escapado a mi sonrisa.
Elinor Wylie
Estados Unidos
 Somerville, Nueva Jersey, 7 de septiembre de 1885
Nueva York, 16 de diciembre de 1928

19 agosto 2017

Rosa Díaz, A los que amo

Porque amar no es querer y yo te
amo,
te juro por mi amor que no te quiero,
que no tengo al cariño que reclamo,
sino al amor el ala abierta al
vuelo.
Vé por la estrella. Y suéltame
esta mano
de tierra y de estiércol, donde
espero
reconstruirle al viento de solano
el escueto perfume de mis huesos.
Querer es atrapar. Y amar es darse
en una cruz de panes y de vino.
Multiplicar amor. Multiplicarse
los brazos en al árbol del camino.
Beberse a Dios a sorbos, comulgarse,
y darse a comulgar al enemigo.
Rosa Díaz
España
Sevilla, 24 de diciembre de 1946

Adrienne Rich, Poema emergente

Pase lo que pase, vivirá en mí
tu cuerpo. El ondeante ejercicio de tu amor,
sensible, frágil como la fronda apenas enroscada
del helecho en espiral en los bosques
recién dorados por el sol.
Amplios, tus muslos, viajeros nobles y generosos
donde mi rostro entero se hunde una y otra vez…
La sabiduría honda y la inocencia de esa morada
descubierta para mi lengua…En mis labios, el ritmo
tembloroso e insaciable de tus pechos…
Sentir tu mano en mí, firme, protectora,
descubriéndome, con la fuerza de tu lengua
y tus dedos finos llegando allí, donde te esperé siempre,
en mi fondo húmedo y rosa.
Pase lo que pase, ahí estarás tú. 
Adrienne Rich
Estados Unidos
Baltimore, Maryland, 16 de mayo de 1929
Santa Cruz, California 27 de marzo de 2012

18 agosto 2017

Pablo Neruda, Tengo miedo

Tengo miedo. La tarde es gris y la tristeza
del cielo se abre como una boca de muerto.
Tiene mi corazón un llanto de princesa
olvidada en el fondo de un palacio desierto.
Tengo miedo -Y me siento tan cansado y pequeño
que reflejo la tarde sin meditar en ella.
(En mi cabeza enferma no ha de caber un sueño
así como en el cielo no ha cabido una estrella.)
Sin embargo en mis ojos una pregunta existe
y hay un grito en mi boca que mi boca no grita.
¡No hay oído en la tierra que oiga mi queja triste
abandonada en medio de la tierra infinita!
Se muere el universo de una calma agonía
sin la fiesta del Sol o el crepúsculo verde.
Agoniza Saturno como una pena mía,
la Tierra es una fruta negra que el cielo muerde.
Y por la vastedad del vacío van ciegas
las nubes de la tarde, como barcas perdidas
que escondieran estrellas rotas en sus bodegas.
Y la muerte del mundo cae sobre mi vida. 
Pablo Neruda
(Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto)
Chile
Parral, 2 de julio de 1904/
Santiago de Chile, 23 de septiembre de 1973

17 agosto 2017

Elena Medel, Ragazza

«Discúlpeme»
-sueño que le interrumpo en plena calle-,
«lleva usted mi corazón
pegado a la suela del zapato».
Y, entonces,
descubro que también me envuelve
el violeta dulce y calmo de sus ojos.
Elena Medel
España
Córdoba, 1985

16 agosto 2017

Pablo de Rokha, Circulos (Fragmento)

Tu ilusión se parece a una ciudad antigua,
a las caobas llenas de aroma entristecido,
a las piedras eternas y a las niñas heridas;
un pájaro de agosto se ahoga en tus pupilas,
y, como un traje obscuro, se te cae el delirio.

Seria como una espada, tienes la gran dulzura
de los viejos y tiernos sonetos del crepúsculo;
tu dignidad pueril arde como las frutas;
tus cantos se parecen a una gran jarra obscura
que se volcase arriba del ideal del mundo.

Tal como las semillas, te desgarraste en hijos,
y, lo mismo que un sueño que se multiplicara,
la carne dolorosa se te llenó de niños;
mujercita de invierno, nublada de suspiros,
la tristeza del sexo te muerde la palabra.
Pablo de Rokha
(Carlos Ignacio Díaz Loyola)
Chile
Licantén, 17 de octubre de 1895
Santiago de Chile, 10 de diciembre de 1968

15 agosto 2017

Gioconda Belli, Te busco

Sola yo, amor,
Y vos quién sabe dónde;
Tu recuerdo me mece como al maíz el viento
Y te traigo en el tiempo,
Recorro los caminos,
Me río a carcajadas
Y somos los dos juntos
Otra vez,
Junto al agua.
Y somos los dos juntos
Otra vez,
Bajo el cielo estrellado
En el monte,
De noche.
Yo, amor, he aprendido a coser con tu nombre,
Voy juntando mis días, mis minutos, mis horas
Con tu hilo de letras.
Me he vuelto alfarera
Y he creado vasijas para guardar momentos.
Me he soltado en tormenta
Y trueno y lloro de rabia por no tenerte cerca,
En viento me he cambiado,
En brisa, en agua fresca
Y azoto, mojo, salto
Buscándote en el tiempo
De un futuro que tiene
La fuerza de tu fuerza.
Gioconda Belli
Nicaragua
Managua, 9 de diciembre de 1948

14 agosto 2017

Marianne Toussaint, El acoso de la sombra

Encendí velas
invoqué la tribulación de su cuerpo
me volví la penumbra roja de los pasillos.
Desde su muerte soy un venado que presagia
el acoso de la sombra.
 Marianne Toussaint
México
Torreón, Cohauila, 1958

Eugenio Florit, Retrato

Estaba allí, perfecta, bella,
sin sombra en las pupilas verdes.
El oro, de corona; el transparente nácar,
de túnica; la sonrisa, de aureola.
Bella, perfecta, en pura geometría
de mármol y caricia del sol último.
¿Qué pensamiento, bajo la amplia frente?
¿Qué beso al borde de los labios?
¿Qué imagen, tras los ojos detenidos
en una mariposa del espacio?
Allí, perfecta, bella. Entre los dedos,
un alma de paloma, muerta,
luchando por entrarse hasta su sangre,
y anidar, otra vez, bajo su seno.
En torno, el ángel de la música
se iba, en ocaso, el mar, desvaneciendo.
Eugenio Florit
Cuba
Madrid, 15 de octubre, 1903 /
Miami, 22de junio de 1999