24 septiembre 2018

Irma Cuña: casi una niña

Casi una niña,
el collar de claros corales a la espalda,
huyes vestida de gasa, de lila, de rosa.
Llevas los ojos en los pies que no alcanzo,
los ojos en las manos escondidas,
los ojos en la cara sin huésped.
Dejas una espuma
ahilada
de trigo,
una confusión de lino
en tanto aire,
la copa de amapolas desvaídas,
el mundo de polen en vuelo.

Reclinada en la ausencia del agua,
segura entre rocas invisibles,
la almohada de sílex te espera como una concha áspera.

La niña-flor va por el aire
entre los dedos lisos de las ramas,
sin tocar el hilván de la luz,
separada,
mujer de muro mielado,
olvidada del sol,
mariposa confusa,
caléndula,
uva moscatel que el otoño mueve.
Irma Cuña
Argentina
Neuquén, 2 de septiembre de 1932

Neuquén, 16 de mayo de 2004

23 septiembre 2018

Ales Steger: Muro

No pasa un día sin que pienses
Que también a ti te han amurallado fuera del mundo.
Te han quitado perspectivas. Expulsado.
No pasa una mañana sin que te jures
Que hoy destruirás ese muro, ni una noche
Sin que vuelvas destruido. Tú rebelión no tiene sentido.
No hay nadie que te brinde la seguridad de la oposición.
Los ladrillos se abren solos, suavemente como las horas.
Te dejan pasar aun antes de que los toque tu mano.
Aunque no hay ningún otro lado, ningún otro lugar.
No llegas a ninguna parte y nada te retiene.
No tienes un muro donde todo eso tenga fin.
Y tu muro es nunca nadie en ningún lugar.
Ales Steger
Eslovenia
  Ptuj, 31 de mayo de 1973 

22 septiembre 2018

May Sarton: Soneto de otoño

Si puedo dejarte ir como los árboles dejan ir
sus hojas, tan naturalmente, una por una;
si puedo llegar a saber lo que ellos saben,
que la caída es alivio, es consumación,
entonces el miedo al tiempo y a la fruta incierta
no perturbaría los grandes cielos lúcidos,
este otoño extrañísimo, dulce y severo.
Si puedo soportar lo oscuro con los ojos abiertos
y llamarlo estacional, no áspero o extraño
(porque también el amor necesita un tiempo de descanso),
y como un árbol estarme quieta ante los cambios,
perder lo que se pierda para guardar lo que se pueda,
la extraña raíz todavía viva bajo la nieve,
el amor resistirá -si puedo dejarte ir. 
May Sarton
Estados Unidos
Wondelgem, Gante, Bélgica, 3 de mayo de 1912
 York, Maine, Estados Unidos, 16 de julio de 1995

21 septiembre 2018

José Ángel Valente: Pato de invierno

Por encima del agua helada
el patito se resbalaba.

Por encima del agua dura,
el patito de la laguna.

Por encima del agua fría,
el patito silba que silba.

Silba que silba se resbalaba
y en vez de llorar silbaba.
José Ángel Valente
España
Orense, 25 de abril de 1929
Ginebra, Suiza,18 de julio de 2000

20 septiembre 2018

Alejandra Ziebrecht: Se viste la noche de lluvia

Se viste la noche de lluvia   
en su orfandad más oculta     
El viento nebuloso             
se abre como un libro         
A la distancia                 
oigo voces                     
Apago la luna con los labios  
Alejandra Ziebrecht
Chile
Concepción, 1959

19 septiembre 2018

Miguel Hernández: Hijo de la sombra

Eres la noche, esposa: la noche en el instante
mayor de su potencia lunar y femenina.
Eres la medianoche: la sombra culminante
donde culmina el sueño, donde el amor culmina.

Forjado por el día, mi corazón que quema
lleva su gran pisada de sol a donde quieres,
con un solar impulso, con una luz suprema,
cumbre de las mañanas y los atardeceres.

 Daré sobre tu cuerpo cuando la noche arroje
su avaricioso anhelo de imán y poderío.
Un astral sentimiento febril me sobrecoge,
incendia mi osamenta con un escalofrío.

 El aire de la noche desordena tus pechos,
y desordena y vuelca los cuerpos con su choque.
Como una tempestad de enloquecidos lechos,
eclipsa las parejas, las hace un solo bloque.

 La noche se ha encendido como una sorda hoguera
de llamas minerales y oscuras embestidas.
Y alrededor la sombra late como si fuera
las almas de los pozos y el vino difundidas. 
Miguel Hernández
España
Orihuela 30 de octubre de 1910/
Alicante 28 de marzo de 1942

18 septiembre 2018

Margarita Michelena: Elegía

Imaginad un árbol con las ramas por dentro,
ahogado por su propia e imposible corona
y que cautivo lleva ‒aniquilándole‒
el fruto no vertido de su sombra.

    Esto soy yo. La soledad sin brazos.
Un mar que, despertando, ya es arena,
muriendo solo bajo el mismo grito
que imaginó poner entre sus ondas.

    Yo venía
de ser raíz para subir a sueño,
de ser oscuridad a dividirme
en el sereno reino de mis hojas.
Subiendo estaba y encontré esta muerte
de no ser sino el árbol que encerrada
lleva su irrealizable primavera,
su fuerza inútil de imposibles ramas
que no verán jamás a las estrellas.

    Esto soy nada más. Raíz desnuda.
Un viaje que pensó que se movía
hacia el diáfano fuego de la rosa
y se quedó en su origen de ceniza,
más que nunca en la planta desde donde
creyó subir por la escalera angélica.

    Y estoy sintiendo lo que siente un sueño
cuando va a florecer y es despeñado
desde los mismos ojos que lo sueñan.

    Soy la que nada poseyó. La oscura
desesperada soledad terrible,
quien jamás conoció sus propios brazos
ni los colmó de llanto y de dulzura.

    No se crea en la voz que se me escucha,
que no es ésta mi voz. Y este poema
no es siquiera una rama… No es siquiera
una sospecha de mi oculta sombra.

    Tan sólo quedó aquí del mismo modo
que en la orilla del mar a veces queda
‒testimonio de muerte y abandono‒
el lúcido esqueleto de una perla.
Margarita Michelena
México
Pachuca de Soto, 21 de julio de 1917
Ciudad de México, 27 de marzo de 1998

17 septiembre 2018

Yannis Ritsos: Mañana

Ella abrió los postigos. Colgó las sábanas sobre el
alféizar de la ventana. Descubrió el día.
Un pájaro la miró directamente a los ojos. “Estoy
sola”, murmuró.
“Estoy viva.” Entró a la habitación. También el
espejo es una ventana. Si salto desde él caería en mis propios brazos.
Yannis Ritsos
Grecia
Monemvasía , 1 de mayo de 1909
Atenas,  11 de noviembre de 1990

16 septiembre 2018

Marianela Corriols: Geometría de la mujer

Soy mujer
Redonda como el universo
Pirámide que desconoce sus secretos
Triangular en algunas partes
con hipotenusas perfectas y calculables
por cualquiera de mis lados.

Soy mujer
Cuadrada y terca cuando de vos se trata
Pentagonal cuando planeo
la más secreta de mis armas

Soy mujer
Lineal
la distancia más corta
entre tu todo y tu nada

Soy mujer
punto
talvez de tus referencias
Marianela Corriols
Nicaragua
Estelí, 12 de septiembre de 1965

15 septiembre 2018

Vicent Andrés Estellés : Me aclamo a ti

Serás la levadura que sube el pan,
Serás la fe y la medalla oculta,
Serás el amor y la ferocidad,
Serás el surco y la cosecha.
Serás la llave que abra todas las puertas,
Serás la luz, la luz iluminada,
Serás confín donde la aurora empieza.
Serás trigo candeal, escalera iluminada,
Serás el pájaro y serás la bandera,
El himno fecundo del retorno de la patria.
Vicent Andrés Estellés
España
Burjasot, 4 de septiembre de 1924
Valencia, 27 de marzo de 1983

14 septiembre 2018

Cristina Gutiérrez Leal: Cristina

Yo, Cristina
dejo constancia de mis intentos.
Algunos están a la vista
otros detrás de algunas hendijas.
Juro que me negué a doblar las rodillas
ante cualquier escozor.
Estoy dejando constancia de mis desvelos
de mis posturas antiofídicas.
Pero de súbito soy arrastrada al desierto
se acerca a tentarme el enemigo
y
ay,
yo de Cristo sólo tengo el nombre.
Cristina Gutiérrez Leal
Venezuela
Coro, 1988

13 septiembre 2018

Alberto Rodríguez Cifuentes: Los días como rostro

Los días van pasando como rostros
o como islas que jamás soñamos
y somos los Ulises de odiseas
que nunca cesan de desesperarnos.
Lejos aún la arcilla del silencio
total en el que habremos de encontrarnos
consultamos en todos los relojes
la hora del amor y el desengaño,
Los días van pasando como puertos
sin luces que se acercan a alumbrarnos.
¿En dónde el faro azul que nos oriente
y la canción, el beso y el abrazo?
Amadas del ayer son brumas, sombras
cuyos nombres mejor es olvidarlos.
Solo nos queda el ibis de los vinos
picoteando el ardor de nuestros labios.
Alberto Rodríguez Cifuentes
Colombia
Cartago, 1939
Cartago,1976

12 septiembre 2018

Chantal Maillard: Hilos

Me pedís palabras que consuelan,
palabras que os confirmen
vuestras ansias profundas
y os libren
de angustias permanentes.
Pero yo ya no tengo
palabras de este género.
Aceptad mi silencio: lo mejor
de mí. Huid del soplo que pronuncia,
en mi boca,
la amarga condición de lo humano.
Y, entretanto, dejadme contemplar
el vuelo de la ropa
tendida en las ventanas.
Chantal Maillard
España
Bruselas, 1951/

11 septiembre 2018

André Breton: Aquel hermoso mediodía de 1934


Aquel hermoso mediodía de 1934
el aire era una espléndida rosa salmón
y el bosque comenzaba con un árbol de hojas para fumar
porque yo te esperaba
y si paseabas conmigo
por donde fuera
tu boca era un tizón
de donde salía sin cesar una rueda azul
difusa y rota que ascendía hasta hacerla palidecer
Todas las ilusiones vinieron a mi encuentro
Una ardita puso su blanco vientre sobre mi corazón
No supe cómo se sostenía
pero la tierra se llenó de reflejos más hondos que el agua
como si los metales se hubiesen sacudido de si mismos
mientras tú, tendida, sobre un horrendo mar de bisutería
girabas, desnuda, en el enorme sol de fuego de artificio
Yo te vi descender lenta por los radiolarios
por las pieles de los erizos
Yo estuve allí, perdón, pero no estuve,
había levantado la cabeza porque
el estuche me había abandonado
y estuve triste y el cielo brillaba torpe
y amargo como una libélula
Iba a cerrar mis ojos cuando los tabiques
del bosque rodaron en silencio
como si fuesen las hojas de un inmenso lirio o de una flor
capaz de contener la noche entera
Yo estuve donde ahora me ves,
en el perfume que volvió inconstante mi vida
como tus muslos de cristal.
André Breton
Francia
Tinchebray, 19 de febrero de 1896
 París, 28 de septiembre de 1966

10 septiembre 2018

Leticia Herrera: De amorosos desiertos

de amorosos desiertos estoy hecha
no me sobran amores ni zozobras
tengo lo justo       lo que amerito
si voy a la asamblea de los puros
           me rechazan
y si a la de los desarraigados
           me sacan en vilo

soy torpe
pero no lo hago adrede
de silvestres puntadas me cosieron
a la cola del cometa que aguarda en el suelo
ser alzado

veo y me deslumbra la vida
me palpitan las sienes porque el corazón
corrompe toda ausencia

qué tiene si no voy en pares
el individuo único es un talismán
la perla negra de la historia
Leticia Herrera
México
Monterrey, 8 de junio, 1960