18 enero 2019

Agostinho Neto: El tren africano

Un tren
subiendo de un difícil valle africano
chirría que chirría
lento y anticuado.
Grita y grita
quien lo explotó no perdió
más no ganó todavía.
Muchas vidas
empaparon la tierra
donde se asientan las vías
y se hunden bajo el peso de la máquina
y en el barullo de tercera clase.
Grita y grita
quien lo explotó no perdió
más no ganó todavía.
Lento, ridículo y cruel
el tren africano…
Agostinho Neto
Angola
Kaxikane, 17 de septiembre de 1922
Moscú, Rusia, 10 de septiembre de 1979
traducción de José A. Goytosolo y Xosé L. García

17 enero 2019

Tereza Palazzo: Los extremos

Fuera de los muros
rugen los fantasmas del rescate.

Con sonido de ironía,
una madeja de buitres
vuelve a parir la noche.

Hay manos en los ecos
y ojos traicionados
desaguando el olvido.

El tiempo
cuelga un puente minucioso
entre dos absolutos,
y la muerte se pasea venenosa.

Pero la casa es un mausoleo
al que la ausencia
le ha amputado los cirios,
y las flamas
se marchan al sepulcro
donde ya nadie duerme.

Abriré otra vez
las puertas sin bisagras
para buscar
mi huella congelada
en algún resto de espejo.
Teresa Palazzo
Argentina
Buenos Aires, 1966

16 enero 2019

Pedro Salinas: Suelo...

Suelo. Nada más.
Suelo. Nada menos.
Y que te baste con eso.
Porque en el suelo los pies hincados,
en los pies torso derecho,
en el torso la testa firme,
y allá, al socaire de la frente,
la idea pura, y en la idea pura
el mañana, la llave
—mañana— de lo eterno.
Suelo. Ni más ni menos,
Y que te baste con eso.
Pedro Salinas
 España
 Madrid, 27 de noviembre de 1891
 Boston, Massachusetts, Estados Unidos, 4 de diciembre de 1951

15 enero 2019

Ruth Hernández Boscán: Desde pequeña…

Desde pequeña he sido un poco almáciga
lágrima rara amarillenta
No sé lo que es ser niña
Nací tarde de milagro
con el pelo gris
las manos de cobre
y un diente que usar por turnos
Me dejé habitar por nombres
de Biblia incierta
Llevo prendido un santo de Isnotú
de milagrosidad dudosa e impredecible
Cuando toca ver pido su ojo prestado
lo acomodo en esta cuenca doliente
y después siempre
me arrepiento.
Ruth Hernández Boscán
Venezuela
Caracas, 3 de febrero, 1970

14 enero 2019

Miguel Fernández: Hombre

Encadenado al viento encadenado,
unges tu fría boca con las sales
de una playa mortal de catedrales
alzadas de preguntas por tu lado.

Si te acercas al templo, abandonado
de tu sombra perenne, entre las cales
que han de guardar tus huesos inmortales
como un olvido cruel de tu reinado.

Si al volverte de espaldas, la ciudad
es tan sólo recuerdo de tu fuego,
dime que harás en esta eternidad.

Qué tributo heredaste y qué condenas,
oh Prometeo, hermano a donde llego
solo a la soledad de tus cadenas.
Miguel Fernández
España
Melilla, 13 de mayo de 1931
Melilla, 5 de marzo de 1993

13 enero 2019

Elvira Sastre: Mi vida huele a flor

He redondeado esquinas
para no encontrar monstruos a la vuelta
y me han atacado por la espalda.
He lamido mi cara cuando lloraba
para recordar el sabor del mar
y solo he sentido escozor en los ojos.
He esperado de brazos cruzados
para abrazarme
y me he dado de bruces contra mi propio cuerpo.
He mentido tanto
que cuando he dicho la verdad
no
me
he
creído.

He huido
con los ojos abiertos
y el pasado me ha alcanzado.
He aceptado
con los ojos cerrados
cofres vacíos
y se me han ensuciado las manos.
He escrito mi vida
y no me he reconocido.

He querido tanto
que me he olvidado.
He olvidado tanto
que me he dejado de querer.

Pero
he muerto tantas veces
que ahora sé resucitar
—la vida es
quien tiene la última palabra—.
He llorado tanto
que se me han hecho los ojos agua
cuando he reído,
y me he besado.
He fallado tantas veces
que ahora sé cómo discernir los aciertos de lo inevitable.
He sido derrotada por mí misma
con dolor y consciencia,
pero la vuelta a casa ha sido tan dulce
que me he dejado ganar
—prefiero mi consuelo
que el aplauso—.

He perdido el rumbo
pero he conocido la vida en el camino.
He caído
pero he visto estrellas en mi descenso
y el desplome ha sido un sueño.

He sangrado,
pero
todas mis espinas
han evolucionado a rosa.

Y ahora
mi vida
huele a flor.
Elvira Sastre
España
Segovia, 1992

12 enero 2019

René Char: Bienvenida

¡Ojalá vuelvas a tu desorden, y el mundo al suyo. La asimetría
es juventud. No se mantiene el orden más que el tiempo que se tarda en odiar su carácter de mal. Entonces se avivará
en ti el deseo del porvenir, y cada peldaño de tu escalera desocupada y todos los rasgos inhibidos de tu vuelo te llevarán, te elevarán con un mismo sentimiento gozoso. Hijo de la oda ferviente, abjurarás del gigantesco enmohecimiento.
Los solsticios cuajan el dolor difuso en una dura joya adamantina. El infierno a su medida que se habían esculpido
los limadores de metales volverá a bajar vencido a su abismo. Delante del olvido nuevo, la única nube en el cielo
será el sol.
Mintamos esperanzados a quienes nos mienten: que la inmortalidad inscrita sea a la vez la piedra y la lección.
René Char
Francia
L'Isle-sur-la-Sorgue, 14 de junio de 1907
Paris, 19 de febrero de 1988

11 enero 2019

Alice Oswald: Una pareja de ancianos pasa horas frente a la ventana

Despiertos hace rato, con la oscuridad como único alimento,
recuerdan haberse acercado lentamente a la ventana, hace unas horas.
Sus corazones dieron un vuelco, y se quedaron quietos,
en sus ropas raídas, tiritando, sintiendo la escarcha avanzar de a poco.

Por largo tiempo, no hubo nada más,
apenas sus ojos transformándose en minúsculas estrellas.

Y entonces el amanecer,
un estruendo repentino de circunstancias.

Nunca había pasado algo semejante.
Nunca había existido una belleza similar.
Un cielo nunca visto hasta ahora
calcinó una grieta a través de un horizonte cercano.
En sus ojos había trastorno.

Se balancearon y se frotaron las manos,
precavidos, fueron y volvieron hasta el límite de la mirada.

Y en cada ciclo, la mañana se mostraba más y más,
como lo hace el azafrán en el invierno helado,
al abrirse más y más.

Vieron cómo se endurecía y contraía el horizonte
como una placa de acero en profundas aguas
y se entregaron, como si sus alas estuvieran cautivas en sus ropas.

A lo ancho y largo de los campos reinaba un susurro y un canto,
y una atmósfera absoluta de persuasión:
Amigos, es hora de darse cuenta, el tiempo está circulando
por esta vecindad.
Es el amanecer, la indecible iridiscencia de toda prisa
que pasa con ansiedad y con fricción: hay que apurarse…

Pero su vista resbaló a sus pies,
encogidos hasta casi dormirse, sus bocas se secaron,
sus sueños vibraron en sus cápsulas.

No hay caso, las respuestas son previsibles.
Apenas saben quiénes son, sienten que son brotes de hierbas
que siguen creciendo y creciendo.
 Alice Oswald
Reino Unido
Reading, 1966

10 enero 2019

Jacobo Fijman: Vísperas

Toque de vísperas de fiestas.
Presentimientos.
Mi corazón es blanco de ternura.
¡Solemnidad!

Hablamos en voz baja.

Un árbol canta como un niño
piadoso
todo blanco de estrellas.

Mi corazón es blanco de ternura.
Jacobo Fijman
Argentina 
Orhei, Moldavia, 1898
Barracas, Buenos Aires, Argentina, 1970

09 enero 2019

Alicia Waisman: Las mandarinas…


Las mandarinas huelen,
endulzan
la tarde.
Mi madre decora una tarta.
Amorosa,
separa cada gajo.
Ay,
ese olor sin tiempo
arropado
en la memoria.
Tenedores sin dientes:
Así son los recuerdos.
Alicia Waisman
Argentina
Buenos Aires, 1953

08 enero 2019

Dario Jaramillo: Gatos I

La luna dora los techos.
Inesperadas, aparecen las sombras de los gatos.
Son tan sigilosos
que son solamente sus sombras.
Ellos ven todo sin ser vistos
y todo debe estar quieto mientras se mueven
para que ellos puedan sentirse inmóviles,
los gatos, sus sombras.
Dario Jaramillo
Colombia
Santa Rosa de Osos, 28 de julio de 1947/

07 enero 2019

Hilda Hilst: Si yo supiese tu nombre verdadero

Si yo supiese
Tu nombre verdadero

Te tomaría
Húmeda, tenue

Y entonces descansarías.

Si susurraras
Tu nombre secreto
En mis caminos
Entre la vida y el sueño

Te prometo, muerte,
La vida de un poeta. La mía:
Palabras vivas, fuego, fuente.

Si me tocaras,
Amantísima, blanda
Como fui tocada por los hombres

En vez de Muerte
Te llamo Poesía
Fuego, Fuente, Palabra viva
Suerte.
Hilda Hilst
Brasil
Jaú, Estado de São Paulo, 21 de abril de 1930
Campinas, Estado de São Paulo, 4 de febrero de 2004

06 enero 2019

Azevedo Oliveira: Todo en orden

Las especies se extinguen a razón
de casi una por hora:
Ya falta poco tal vez
para que llegue al fin nuestro turno.
Azevedo Oliveira
Brasil
1937-1981

05 enero 2019

Dolores Etchecopar: Madre

Mi madre es suave como un campo de maíz
pero a veces se oscurece
entonces me siento sobre una piedra
para que me trague el sol
Dolores Etchecopar
Argentina
Buenos Aires, 4 de julio de 1956

04 enero 2019

Saulo Torón: Anhelo Infantil

Noche de enero, grande y fría como mi hastío;
He visto tristemente morir la luna; el mar
abrió el regazo inmenso de sus aguas profundas
para guardar en él toda su claridad…
¡Oh, quién fuera esta noche el orfebre divino
que hace mundos redondos para verlos rodar!…
¡Yo arrancaría del seno del mar la luna muerta
y la volvería al cielo para verla brillar!…
Saulo Torón
España
Telde, 24 de junio de 1885
Las Palmas de Gran Canaria, 23 de enero de 1974