24 junio 2018

Lucian Blaga: La tierra

Nos tendimos de espaldas en la hierba: tú y yo.
El aire derretido cual cera bajo el ardor del sol
corría como un río sobre los rastrojos.
Un silencio abrumador imperaba en la tierra
y una pregunta cayó en mi alma
hasta el fondo.

¿Nada tenía que decirme
la tierra? Toda esta tierra,
de anchura despiadada y cruelmente muda,
¿nada?

Para escuchar mejor pegué
mi oído a los campos, vacilante y sumiso
y por debajo de la tierra escuché
el latir bullicioso de tu corazón.

La tierra respondía.
Lucian Blaga
Rumania
Lancrăm, 9 de mayo de 1895
Lancrăm,  6 de mayo de 1961

23 junio 2018

Carlos Mastronardi: Soledad

Aspiro el ramillete de los años
Y siento que estoy muerto en cada olvido.
Mis apariencias todas se gastaron
Alguien se iba de mi crepúsculo...
En mis tiempos marchitos hubo puertos,
Y pañuelos vehementes se alejaron...
desconocidas gentes han partido
del fondo de mi ser ya devastado.
Me quedé en la efusión de cada abrazo
y en los adioses layos y secretos.
De improviso me vi como un extraño
con mi presencia inexplicable y sola
Lo ausente habla un idioma que no alcanzo.
Inútilmente dóblanse las tardes ...
Nos vamos deshaciendo en los olvidos,
ya dispersé el recuerdo como un ramo.
Carlos Mastronardi
Argentina
Gualeguay, 7 de octubre,  1901
Buenos Aires, 5 de junio, 1976

22 junio 2018

José Ángel Buesa: Poema de la despedida

Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisiste... No sé si te quería...
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.

Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho... no sé si te amé poco;
pero sí sé que nunca volveré a amar así.

Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.

Te digo adiós, y acaso, con esta despedida,
mi más hermoso sueño muere dentro de mí...
Pero te digo adiós, para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti.
José Ángel Buesa
Cuba
Cruces, Cuba 2 de septiembre de 1910
Santo Domingo, República Dominicana, 14 de agosto de 1982

21 junio 2018

Circe Maia, Visible y cercano

Trabajo en lo visible y en lo cercano
y no lo creas fácil.
No quiero ir más lejos. Todo esto
que palpo y veo
junto a mí, hora a hora
es rebelde y resiste.
Para su peso vivo
demasiado livianas se me hacen las palabras.
 Cirse Maia
Uruguay
Montevideo, 29 de junio de 1932

20 junio 2018

Ana Luisa Amaral, El exceso más perfecto

Quisiera un poema de respiración tensa
y sin pudor.
Con la elegancia redonda de las mujeres barrocas
y el reverso todo del arbusto fino.
Un poema que Rubens envidiaría, al ver,
desde el fondo de tres siglos,
su cuerpo magnífico echado sobre un diván,
y reclinados los brazos desnudos,
sólo con pulseras tan (pero tan) preciosas,
y un angelito encima,
en su pequeño nicho hecho nube,
resguardándolo, dulce.
Un poema así quisiera.

Mucho más todo que las dignidades griegas
de equilibrio.
Un poema hecho de excesos y dorados,
y todavía muy bello en su pujanza oscura y mística.
Ah, como quisiera yo un poema diferente
de la pureza del granito, y de la pureza del blanco,
y de la transparencia de las cosas transparentes.
Un poema exultando en la angustia,
un largo rododendro color de sangre.
Una alameda entera de rododendros por donde el viento,
al pasar, se detuviera deslumbrado
y en desvelo. Y allí se quedara, aprisionado en el cántico
de sus pulseras tan (pero tan)
preciosas.

Desnudo, de redondas formas, tal poema quisiera.
Una contrarreforma del silencio.

Música, música, música llenándole el cuerpo
y el cabello trenzado con flores y serpientes,
y una fuente de espanto polifónico
escurriéndosele por los dedos.
Reclinado en diván forrado de terciopelo,
su desnudez redonda y plena
haría a grifos y sirenas empalidecer.
Y a los pobres templos, de líneas tan contenidas y tan puras,
temblar de miedo solamente de la fulguración
de su mirar. Dorado.

Música, música, música y la explosión del color.
Espiando desde el fondo de tres siglos,
un Murillo callado, al ver que simples eran sus ángeles
junto a los ángeles desnudos de este poema,
cantando en conjunción con otros
astros de oro
salmodias de amor y de perfecto exceso.

Góngora empalidece, como los grifos,
ahora que lo contempla.
Esta contrarreforma del silencio.
Su mano alzada rumbo al cielo, cargada
de nada.
Ana Luisa Amaral
Portugal
Lisboa, 1956

19 junio 2018

May Sarton: Queriendo morir

A veces
Quiero morir,
Para acabar por fin
Y de una vez con todo:
No hacer mi cama de nuevo,
Nunca responder otra carta
Ni regar las plantas más,
Ninguno de esos esfuerzos
Que todos los días
Debo hacer
Para mantenerme viva.

Pero luego,
No quiero morir.
Las hojas están cambiando
Y tengo que ver
La grana y oro
Un vez más,
Una hoja amarilla
Revoloteando a través
Del aire iluminado por el sol
Una última vez.
May Sarton
Estados Unidos
 Wondelgem, Gante, Bélgica, 3 de mayo de 1912
 York, Maine, Estados Unidos, 16 de julio de 1995

18 junio 2018

Irma Cuña: La presencia


 No cesas en mi alma. Siempre vuelves.
Tiene la noche sus acacias blancas
y un rumor que es de mar. Siempre retornas.
Noviembre crece y morirá en mis manos.
Pienso en tu sueño: todo lo que ignoro.
También la noche muy amada, calla.
Tiene la lumbre de los infinitos
y una constelación que es sólo mía.
 Ayer te había olvidado. Siempre olvido.
(Llega el cansancio por las venas hondas
y hasta la noche se retira al Este.)
Busco el silencio porque tú lo amas;
y en el silencio todas son presencias.
¡Canta voz mía! ¡No enmudezcas nunca! 
Irma Cuña
Argentina
Neuquén, 2 de septiembre de 1932
Neuquén, 16 de mayo de 2004

17 junio 2018

Olga Bergholz: Al canto

Despierta como quieras, pero despierta en mí,
en el frío, en mis silenciosas profundidades.

 No te imploraré palabras, pero dame
una señal de que aún estás vivo.

 No por mucho tiempo... sólo un momento de tu tiempo.
Si no un verso, sólo un suspiro, sólo un grito.

 Sólo un susurro o sólo una queja.
Sólo el sordo sonar de tus cadenas.
Olga Bergholz
 Rusia
San Petesburgo, 16 de mayo de 1910
San Petesburgo, 13 de noviembre de 1975

16 junio 2018

Mario Benedetti, Duendes de nunca

Sólo cuando el ciclón / avergonzado
de su servil escándalo de agosto /
se abandona en un último jadeo
las ideas se tornan macilentas
penitentes / resecas / agobiadas
y en nuestras manos torpes
se hacen menos profundas
las líneas de la vida y de la muerte

no obstante si se extingue el temor / la salmodia
crepuscular se hace más nítida /
la soledad fulgura en sus cristales
pájaros aturdidos comparecen en ráfagas
y el aire es a la vez hediondo e inocente

es el turno de usarnos sin dios y sin pasado
ahora que hasta el tiempo es bálsamo y ofrenda
y pasaron los cielos y pasaron los ríos
y los hechiceros suspendieron sus cábalas
y los siete pecados capitales son cuatro
quizá sea el momento de acudir a la cita
con la infancia de veras y sus duendes de nunca
Mario Benedetti
Uruguay
Paso de los Toros 14 de septiembre de 1920/
Montevideo, 17 de mayo de 2009

15 junio 2018

Miquel Martí i Pol, Me declaro vencido

Me declaro vencido. Los años que me quedan
los malviviré en penumbra. Cada mañana
deshojaré una rosa, la misma,
y con tinta evanescente escribiré un verso
débil y nostálgico en cada pétalo.
Os lego mi sombra en testamento:
es lo más perdurable y sólido que tengo,
y los cuatro palmos de mundo tranquilo
que creo cada día con la mirada.
Cuando muera, cavad un profundo hoyo
y enterradme en él de pie, frente al mediodía,
que el sol, al salir, me ciegue el fondo de los ojos.
Así la gente que me vea exclamará:
Mirad, un muerto con la mirada viva.
Miquel Martí i Pol
España
Roda de Ter, 19 de marzo de 1929
Vich, 11 de noviembre de 2003

11 junio 2018

Olalla Castro, Como Virginia Woolf

Quiero escribir dos breves notas a las doce
y hundir mi cabeza bajo el agua.
Que sean, flotando, los cabellos
negras algas que lentamente bailen.
Llenar de guijarros los bolsillos
y caminar buscando lo profundo,
sin piedad por aquellos que se quedan.
Quiero hundir mi cabeza bajo el agua,
los ojos abiertos y redondos:
dos peces verdes que naden sin moverse.
Que sean mis últimas palabras
delicadas burbujas sin sonido.
Y dejar sólo un eco
de ondas sobre el río
que apenas pueda verse.
Y dejar sólo un eco
de ondas sobre el río
que no se apague nunca.
Olalla Castro
España
Granada, 1 de febrero de 1979

10 junio 2018

Eva Strittmatter: Depresión

Estoy muy cansada: cual fuego casi extinto.
El perro caza moscas. Cae la lluvia,
que tan pronto bendigo como maldigo.
Y el viento del atardecer no se lleva más que
naderías. Los sentimientos más nimios.
Ora esto, ora lo otro.
Temblando por el frío de la lluvia,
la amarga hierba se encorva ante el viento.
Yo estoy a cubierto y como en casa.
Y en los anchos caminos de los prados
brotan los primeros hongos.
Se podría estar tranquilo y feliz.
El mundo es redondo y está cubierto de un manto verde.
Todo es sólo un etcétera.
Y aun cuando está nublado, hay luz.
Todo eso viene de dentro.
Fuera hay abedules, hierba y piedra.
Pero hay que empezar por uno mismo.
Y cuando también eso es difícil, entonces, ¿qué?
Eva Strittmatter
Alemania
Neuruppin, 8 de febrero de 1930
Berlín, 3 de enero de 2011

09 junio 2018

Yorgos Seferis, Aquí, entre los huesos

Entre los huesos
una música:
cruza la arena,
cruza el mar.
Entre los huesos
el sonido de una flauta
el sonido lejano de un tambor
un leve tintineo
cruza los campos secos
cruza el mar de los delfines.
¡Altas montañas! ¿Nos oís?
¡Auxilio! ¡Auxilio!
¡Altas montañas, nos disolveremos, muertos entre los muertos!
Yorgos Seferis
Grecia
Urla, Turquia, 13 de marzo de 1900
Atenas, Grecias, 20 de septiembre de 1971
Premio Nobel de Literatura 1963

08 junio 2018

Leticia Herrera, Consuelo

pero los amargosos somos en realidad
la sal del mundo
propiciamos el enunciado magro o profuso
de nuestras rarezas y temores
alimentamos las risas de los otros
que así se colocan a salvo del desastre

y cuando al fin morimos
dicen que qué bueno que dejamos
libre el espacio para algún niño índigo
que viene a salvar al mundo.
Leticia Herrera
México
Monterrey,  8 de junio de 1960

07 junio 2018

Louise Glück, Malahierba

Algo
llega al mundo sin ser bienvenido
y llama al desorden, al desorden.

Si tanto me odias
no te molestes en buscar
un nombre para mí: ¿necesitas
acaso un desdoro más
en tu lenguaje, otra
manera de culpar
a la tribu por todo?

Ambos lo sabemos,
si adoras a un dios, necesitas
sólo un enemigo.

Yo no soy el enemigo.
Sólo soy una treta para ignorar
lo que ves que sucede
aquí mismo en esta cama,
un pequeño paradigma
del fracaso. Una de tus preciosas flores
muere aquí casi a diario
y no podrás descansar
hasta enfrentarte a la causa, es decir,
a todo lo que queda,
a todo aquello que es más fuerte
que tu pasión personal.

No estaba escrito
permanecer para siempre en este mundo.
Pero por qué admitirlo, si puedes seguir
haciendo lo de siempre,
lamentándote y culpando,
las dos cosas a la vez.

No necesito que me alabes
para sobrevivir. Llegué aquí primero,
antes que tú, antes
de que sembraras un jardín.
y estaré aquí cuando el sol y la luna
se hayan ido, y el mar, y el campo extenso.
Louise Glück
Estados Unidos
Nueva York, Nueva York, 22 de abril de 1943