17 julio 2018

Tudor Arghezi: Entre noches

El azadón agudo planté en mi habitación,
fuera soplaba el viento, la lluvia estaba afuera.

Cavé mi habitación debajo de la tierra,
afuera era la lluvia, el viento estaba afuera.

Por la ventana eché la tierra de la fosa.
Negra estaba la tierra: su cortina era azul.

Se amontonó en los vidrios la tierra hasta la altura.
Jesús lloraba encima de aquella altura inmensa.

Se rompió el azadón cavando. Quién lo hizo?
Fue el Padre mismo con sus reliquias de piedra.

Volví, luego subí por el tiempo de nuevo.
Volvió otra vez el tedio a mi pieza desnuda.

Quise subir entonces y quedarme en la cima.
Parpadeaba una estrella. Era tarde en el cielo. 
Tudor Arghezi
(Ion N. Theodorescu)
Rumania
Bucarest, el 21 de mayo de 1880
Bucarest,14 de julio de 1967

15 julio 2018

Álvaro Valverde, Aquí

para Vicente Valero

Estás sentado solo frente al valle
con un libro en las manos
que abandonas a ratos
para poder mirar,
con la calma debida,
cuanto la vista alcanza.
Suena el silencio. A veces,
el rumor de las ramas
o el canto intermitente de algún pájaro.
Respiras hondo. Ves.
Aprecias uno a uno los momentos
que te concede este vivir al margen.
No haces tuya la queja
de los que quieren irse
pero que aplazan siempre
la ocasión de su huida.
Permaneces aquí
por propia voluntad:
es éste tu lugar.
Tú eres de él.
Álvaro Valverde
España
Plasencia 1959/

14 julio 2018

Ada Negri: No ha llegado la noche

No ha llegado la noche todavía
y ya es de noche en esta habitación
donde ayer cabía el mundo entero
y hoy sobramos los dos y solo cabe
la noche, que ya tarda, sin final.
Ada Negri
Italia
Lodi, 3 de febrero de 1870
Milán, 11 de enero de 1945

13 julio 2018

Frank O'Hara: Animales

Ya olvidaste cómo éramos entonces
cuando todavía éramos de primera
y el día engordaba con una manzana en la boca

preocuparse por el Tiempo no sirve de nada
pero teníamos algunos trucos bajo la manga
y tomábamos las curvas cerradas

el campo entero parecía nuestra cena
no necesitábamos velocímetros
sabíamos hacer cocteles solo de hielo y agua

No querría ser más rápido
ni más ingenuo que hoy si estuvieras conmigo Oh tú
fuiste el mejor de todos mis días 
Frank O'Hara
Estados Unidos
Baltimore, 1926
Fire Island, 1966

12 julio 2018

Mónica Nepote: Malaparte

Esa ciudad que visitas cada noche
aquella de los muros blancos
en la que descubres -cada noche- el fósil.
Esa ciudad es tu ojo y tu oído
la de calles intactas, puertas ligeras
esa donde nadie habita
de telares mudos y pájaros calcáreos.
Esa ciudad es mi tributo
una pequeña estampa, un reino de agua
para que tu voz descanse.
Mónica Nepote
México
Guadalajara, Jalisco, 1970 

11 julio 2018

Gabriel Jiménez Emán: Bolero


Aquel amor le salía de las cejas
como un susurro bañaba sus pestañas
y se derramaba en mi rostro
entonces yo lo absorbía con una cucharilla
para dar de comer a mi dolor

me le iba por el centro, por los lados
le tasajeaba un pedazo de tiempo
de dulzura para mi pecho un poco amargo
y de todas maneras él seguía bajando

hasta las piernas y los pies y luego
por las costillas me subía un calorcito
tan agradable, como de mariposas crepitando
como ayeres, como cálidas cascadas

de ternura me iban desayunando
el pecho, y hasta me sonrojé al comprobar
que mi rostro había cambiado de color
estaba azul en una parte y en la otra amarillo

brillaba como una sombra iluminada
como un agua sideral y cotidiana
como una melodía que de tan triste
se parecía a la alegría, a la dicha

de vivir con esos ojos que se abrían y cerraban
para mí nada más, o al menos así lo parecía
cuando yo le besaba el centro
del pasado, hasta el presente conjugado

en el tiempo sin nombre más allá
de toda circunstancia, de las fechas
que se ofrecen y parecen cada vez más
al temblor, a la infinita sed de los amantes
Gabriel Jiménez Emám
Venezuela
Caracas, 21 de junio de 1950

10 julio 2018

Gloria Gabuardi: Mujer


Soy mujer, luna y nube.
Pelo al viento y ojos a la vida.
Soy mujer, simplemente mujer.
Cotidiana de gloria o de agonía,
Acuario con el movimiento de los astros,
Feudal en el amor y planetaria.
Soy Selene, Venus, Nube con pantalones;
En eterna búsqueda del cielo o del infierno,
De infame y celoso corazón,
Carne sagrada de mi carne,
Mujer desde las yemas de mis dedos
Hasta la última gotita de mi sangre.
Gloria Gabuardi
Nicaragua
Managua, 1945

09 julio 2018

Fernando Pessoa: El amor es una compañía

El amor es una compañía.
Ya no sé andar solo por los caminos,
Porque ya no puedo andar solo.
Un pensamiento visible me hace andar más de
prisa
Y ver menos, y al mismo tiempo gustar de ir
viendo todo.
Aun la ausencia de ella es una cosa que está
conmigo.
Y yo gusto tanto de ella que no sé cómo desearla.
Si no la veo, la imagino y soy fuerte como los
árboles altos.
Pero si la veo tiemblo, no sé qué se ha hecho
de lo que siento en ausencia de ella.
Todo yo soy cualquier fuerza que me abandona.
Toda la realidad me mira como un girasol con la
cara de ella en el medio.
Fernando Pessoa
Portugal
Lisboa, 13 de junio de 1888/
Lisboa, 30 de noviembre de 1935

08 julio 2018

Jesús Munárriz: El colibrí

Los verdes, los dorados, los rojos, los azules
del valle de Oaxaca en torno a Monte Albán.
En el cenit, el sol.
Y brotando de pronto
de las flores que cubren la ladera,
tirabuzón del aire,
el surtidor de un colibrí
se alza
en la transparencia.
¡Qué distinto era todo
hace mil años!
Menos el colibrí.
Jesús Munárriz
España
San Sebastián, 1940

07 julio 2018

Marialuz Albuja: Si ella pudiese

Si ella pudiese
solo ahora
recuperar los ademanes de la casa
el entusiasmo en la cocina
apenas sombra que habitó estos muros antes que su cuerpo
antes, también, de conocer
esa manera en que la muerte imprime señas sobre un rostro
gestos que nadie ha descifrado
laberintos.

Si aún supiera descubrir la madrugada
en que corrió tras la negrura del ciprés
para entrever en las pupilas del abuelo
ese dolor que se escondía bajo tierra
como un despojo que hasta ahora puede amar.

Y si quisiera recordar el breve júbilo
de las palabras descubiertas
como sueños

comprendería lo que tanto le hace falta
y en amistad con cada cosa
partiría.

Casi fugaz.
De frente.
Sin ninguna culpa.
Marialuz Albuja
Ecuador
Quito, 1972

04 julio 2018

Itziar Mínguez Arnáiz, Después de la lluvia

Todavía tratando de hallar la historia
en tu cabeza
sales del bar

ha dejado de llover

como no necesitas el paraguas
lo dejas olvidado

no eres consciente
pero con tu vida haces
exactamente lo mismo
olvidarte de lo que no necesitas.
Itziar Mínguez Arnáiz
España
Barakaldo, 1972

03 julio 2018

Kikí Dimulá, La carta

El cartero, arrastrando mis expectativas en sus pasos,
me llevó un sobre con tu silencio.
Por fuera, mi nombre escrito en olvido, y mi dirección una calle desconocida.
El cartero lo encontró retirado dentro de mí, por mirar las ventanas que se sostienen conmigo,
leyendo mis manos que ya inventaron una respuesta.
Yo lo abriré con mi perseverancia, y con mi melancolía suscitaré tus palabras no escritas.
Y mañana te responderé, enviándote mi fotografía.
Tréboles rotos en mi solapa,
la medalla de mi remordimiento
explotó en mi pecho.
Y de mis orejas colgará – imagina esto – tu silencio.
Kikí Dimulá
Grecia
Atenas, 6 de junio de 1931

02 julio 2018

Elvira Daudet: Me llamo Soledad

Me llamo Soledad y estoy soltera,
quiero decir
que voy sola al abogado, al médico
y consumo mi vida
de ventanilla en ventanilla,
en esa lenta droga llamada burocracia.

Tengo dos hijos
a los que educo para hombres,
en la medida que una mujer
puede hacer hombres.
Tengo veintiséis años
y, a veces, enfermo de ternura.
Estoy tan sola,
que alguna vez, me paro ante el espejo
y me sonrío.
Otras veces, para no enloquecer,
me coloco las pestañas postizas,
los lunares,
me encajo la sonrisa
y ensayo
el pequeño suicidio del diálogo.
Todas las madrugadas
recibo la visita de un extraño
-siempre el mismo-
al que caliento la cama hace ocho años.
Solo por esto me mantiene.
Elvira Daudet
España
Cuenca, 1938/ 2 de junio de 2018

01 julio 2018

Mirra Lojvítskaia: Habrá tormenta

¡Habrá tormenta! Lo veo
en la agitación de los álamos
en el pesado calor de la penumbra
en la oscuridad sofocante de las avenidas.

En la potencia de la fuerza candente
de los rayos escondidos en la nube,
en la languidez fatigada
de tus amados ojos.
 Mirra Lojvítskaia
 Rusia
San Petesburgo, 19 de noviembre de 1869
San Petesburgo, 1905

Traducción Natalia Litvinova

30 junio 2018

Tomás Segovia:Vientos

Ya por el horizonte
se difunde la noche, agua sombría
que moja lo mojado de las nubes murales.
Yo con pasos ausentes recorro la penumbra,
bajo el ala del Tiempo que sobre mí extendida
ingrávida y pausada se desplaza.
Vientos turbios y equívocos disponen
todo el húmedo clima donde arraiga,
ofrecida a la lluvia su fresca carne pura,
como un fruto partido, el peso del destino.
(Este soplo me llega desde oscuras distancias,
cruzó mares que he visto,
arrastra los perfumes de tierras que he pisado,
llenó claras llanuras o bosques sofocantes
donde yo enmudecía y sangraba de amor.
Y en la mitad de este aterido viento,
donde errabundas gotas viajan ciegamente,
siento soplar de pronto un viento diferente,
abierto y luminoso.)
Oh viento tibio y firme, viento bueno
que plasmaba de pronto en aguda presencia
el campo de mi infancia donde una abeja zumba.
Los árboles se instalan noblemente,
los caminos recorren inamovibles huellas,
los sitios tienen nombres persuasivos
que los hacen carnales como el hueso a la fruta.
Y la luz brota desde todas partes,
luz increada y siempre fiel, que inunda
la llanura sin muros donde un niño,
de estatura menor que las yerbas del mundo,
todo él suspendido de dos intensos ojos
que inmóviles lo clavan
a la inasible rotación del día,
se ve sobrepasado por su propio silencio,
que ya secretamente se entiende con la vida.

(Y otra vez desemboco en la áspera tierra
del llovido presente
que palmo a palmo con mis plantas palpo,
andando entre desnudas ondas donde anida
esta memoria que en murmurios muere,
tropezando en la sombra a cada instante
con su imperio cambiante.)

Y este múltiple viento informulable,
como el mudo lenguaje de un destino,
recorre con su soplo las horas de mi vida.
Y dice que su afán secreto fue tan solo
entender aquel puro silencio con que un día
yo descifraba el Tiempo.
Tomás Segovia
España/México
Valencia, 21 de mayo de 1927
Ciudad de México, 7 de noviembre de 2011