17 noviembre 2018

Enrique Gracia Trinidad: Memorial de esta tarde


A Jacqueline y Alfredo Pérez Alencart

 Le deseo a la luz
que sepa lo que hace cuando deja a la sombra arrinconada en los toldos, prisionera en las cajas, desterrada        [en los sótanos.

 Le deseo al silencio
que recuerde su lúcido perfil al salir del tumulto de las calles, del mercado y la huelga y refugiarse en el beso    [y la caricia.

 Le deseo a la risa
que se estrelle contra los cartapacios y pantallas de aquellas oficinas que en las torres juegan a ser el       [músculo del miedo.

 Le deseo a la voz
que no devore el sueño, que sepa susurrar, ser confidente amable, ser bálsamo y remedio de la ira, recurso         [fiel ante la intolerancia.

 Le deseo al espejo
que no se ponga triste,
al esfuerzo que sea fuerte y justo,

al cansancio que tenga más de amor que de miseria,
al futuro que venga a caminar a nuestro lado y no amenace,

al pasado que olvide cuanto tuvo de hiriente o de tristeza,
al presente que ejerza de compañero bueno y tolerante.

Le deseo a la vida
que nos haga cosquillas y no escatime el tiempo de la felicidad. 
Enrique Gracia Trinidad
España
Madrid, 1950

16 noviembre 2018

Linda Pastan: Aspectos de Eva

Haber sido una
de muchas costillas
y ser elegida.
Crecer dentro de algo
muy diferente
y finalmente golpear
como un hueso golpea
las cerradas puertas del jardín,
que se abren
de improviso.
Linda Pastan
Estados Unidos
Nueva York, 27 de mayo de 1932

15 noviembre 2018

Carlos Castro de Saavedra: Epitafio

Aquí yacen, y el polvo los conserva,
una mujer y un hombre que se amaron
y que de beso en beso se acercaron
a la paz que la muerte nos reserva.

Sencillo, como un ciervo y una cierva,
a la tierra profunda se entregaron
y por última vez se desnudaron
para dormir debajo de la hierba.

Ella fue silenciosa, triste, pobre,
y él con su cara de ceniza y cobre
trabajó en las entrañas de las minas.

En esta tumba, caminante amigo,
deja caer un poco de tu trigo
para que no le falten golondrinas. 
Carlos Castro de Saavedra
Colombia
Medellín, 10 de agosto de 1924/
Medellín, 3 de abril de 1989

14 noviembre 2018

Esperanza Sandoval: Cuando mi cuerpo se vaya

Cuando mi cuerpo se vaya
que dejen la puerta abierta
que me gusta volar alto
camino de las estrellas.
Que nadie sufra por mí
porque me dejo una herencia
dibujada en cada verso
y en cada palabra impresa.
Cuando se vaya mi cuerpo…
¡Dejarme la puerta abierta
porque vendré muchas veces
cuando nacen las violetas!
Cuando notéis en el aire
un olor de madreselvas
será que dormí en las flores
para recoger esencias.
El día que yo me vaya
dejarme la puerta abierta
para que mi verso entre
sin nada que lo retenga.
Deseo que cuando me vaya
no haya luto o negra seda
ni que se llore mi muerte
con funerales ni ofrenda
porque nada necesita
el alma que fue sincera.
Solo deseo el recuerdo,
que recite algún poeta
por dar honor a mi nombre
camino de las estrella.
Recordar, cuando marche,
dejarme la puerta abierta
porque vendré hasta vosotros
imitando a las violetas…
¡Por ser como yo, sencillas!
¡Por ser como yo, pequeñas...
que soy humilde y sufrida
y amiga de los poetas!
Esperanza Sandoval
(Granada Sandoval)
España
Cuevas del Campo, Granada

13 noviembre 2018

Chong Chi-Yong: Tierra natal

Mi tierra, aunque haya vuelto a mi tierra,
¡ya no es la tierra que quería ver!

 Aunque las faisanas empollan
y lloran los cucos en la estación debida.

 Mi alma ya no tiene tierra natal,
es una nube que flota hacia un puerto lejano.

 Hoy también subo yo solo al extremo de la montaña,
las flores de puntos blancos sonríen cariñosas,

pero no se oye la flauta de hojas que soplaba de niño
y la amargura la siento en los labios secos.

 A mi tierra, aunque haya vuelto a mi tierra,
¡sólo es azul y alto el cielo que quería ver!
Chong Chi-Yong
 Corea

1902-1950.

12 noviembre 2018

Clemencia Tariffa: Vacío

En las noches
de mis días,
maullando,
mendigo
un trocito de luna.

¿Y qué he conseguido?
Clemencia Tariffa
Colombia
Codazzi,1959
Santa Marta, 2009

11 noviembre 2018

Fernando Linero: La cigarra

Luego de un corto momento de silencio
irrumpe su canto de nuevo.
Su vibrato une a todas las criaturas del patio.
Hasta la lluvia misma llega entonces
y desde el tejado atenta escucha
como queriendo comprender.

Fernando Linero
Colombia
Santa Marta, 4 de octubre de 1957

10 noviembre 2018

Irma Cuña: Resonancias

He dormido tantas noches
en el valle ensimismado;
he mordido el duro fruto
de sus ímpetus extraños;
he llevado hasta mi sueño
tanto amor y pulso y canto:
que estoy hecha sobre arena
contra el viento, como el cactus.
He aspirado del silencio
la profunda resonancia;
he rozado las mejillas
de la duna con mi cara
y he sabido cómo lloran
por los ríos las nevadas.
He sentido en la garganta
el crujido de la roca,
he apretado entre mis manos
la potencia destructora
de una raza que crecía
con la tierra, hacia la historia. 
Si al huir el mar arcaico
nos dejó su flor salada
en los labios calcinados,
en la carne y en el alma:
–¿qué misterio primigenio
me dispersa las palabras?
Irma Cuña
Argentina
Neuquén, 2 de septiembre de 1932
Neuquén, 16 de mayo de 2004

09 noviembre 2018

Silvia Favaretto: Licor de luna

El amor pasa
como un fantasma a través de nosotros.
Nos llena y nos vacía.
El amor danza líquido
en nuestro envase.
Sólo estamos hechos de distintos materiales,
hay los que son de esponja
y los que son de vidrio.
Un día me caí y me rompí
en pequeños pedacitos de resplandeciente cristal.
Mi amor
se vertió todo en el piso
y fue absorbido por la tierra fría.
Silvia Favaretto
Italia
Venecia, 24 de Febrero de 1977

08 noviembre 2018

Ernesto Cardenal: Epitafio para Joaquín Pasos

Aquí pasaba a pie
por estas calles,
sin empleo ni puesto

Y sin un peso

Sólo poetas, putas
Pero

recordadle cuando
tengais puentes de concreto,

Grandes turbinas,
tractores, plateados graneros,

buenos gobiernos.

La guardia nacional
anda buscando
a un hombre

un hombre espera
esta noche llegar
a la frontera

el nombre
de ese hombre
no se sabe

hay muchos
hombres más
enterrados en
una zanja

El número y
el nombre de esos
hombres no se sabe.

Ni se sabe el lugar
ni el número de zanjas.

La guardia nacional
anda buscando a un hombre

Un hombre espera
esta noche salir
de Nicaragua
 Ernesto Cardenal
Nicaragua
Granada, 20 de enero de 1925

07 noviembre 2018

Marianela Corriols: Un día

Un día me detendré
asombrada de haber andado tanto.
Me asustarán los cabellos domados
y la sonrisa pálida.
Desconfiaré de mis gestos ordenados
y de mi ropa predecible, exacta.
Tal vez entonces
mi vientre haya florecido.
Tal vez entonces
sea la sombra del domador de costillas
aquel que apuró la penúltima gota de mi rebeldía
y olvidó
que en mis ojos cabía el mundo.
Marianela Corriols
Nicaragua
Estelí, 12 de septiembre de 1965

06 noviembre 2018

Gerardo Diego: El ciprés de Silos

A Ángel del Río

Enhiesto surtidor de sombra y sueño
que acongojas el cielo con tu lanza.
Chorro que a las estrellas casi alcanza
devanado a sí mismo en loco empeño.

Mástil de soledad, prodigio isleño,
flecha de fe, saeta de esperanza.
Hoy llegó a ti, riberas del Arlanza,
peregrina al azar, mi alma sin dueño.

Cuando te vi señero, dulce, firme,
qué ansiedades sentí de diluirme
y ascender como tú, vuelto en cristales,

como tú, negra torre de arduos filos,
ejemplo de delirios verticales,
mudo ciprés en el fervor de Silos.
Gerardo Diego
España
Santander, 3 de octubre de 1896
Madrid, 8 de julio de 1987

05 noviembre 2018

Alicia Genovese: La garza


Y esa garza como una diosa extraviada
                                      ¿qué hace?
                                                          Sara Gallardo

Una garza nos visita
muy temprano,
bajó lenta y cerró las alas
con soberbia magnificencia;
cada paso en tierra,
tan distinto a su vuelo,
le fuerza el andar
le curva el cuello
Prudente, sin embargo,
sobre la orilla espera,
mientras el río calma de ondas,
su reflejo;
picotea algo,
quizá una mojarrita
que escapa, parpadea
la superficie, no es fácil
una presa en el agua
En diálogo cauto
con el paisaje,
la garza; un ojo
de naturalista experimental
en procura de alimento
y, aún sin conseguirlo,
una soltura autóctona
que levanta vuelo y atraviesa
la vegetación de lado a lado
Constancia y desapego
necesario para partir,
dejar lo inútil
reubicar desde el aire otra orilla,
otro tumulto sobre el monte
En exceso, conozco
la constancia
pero, con la garza, observo
el desapego, ese salir prudente
de la escena, como un arte
que no he sabido incorporar

Es el fin del verano
el río se aquieta,
pliego detalles
como hojas interiores
en la maraña de bambúes
Alicia Genovese
Argentina
Lomas de Zamora, 1953

04 noviembre 2018

Elkin Restrepo: Pugna

La tentación está ahí,
«déjalo para mañana», dice una voz,
«escribir, no siempre se puede escribir».
Y aunque temes entrar en familiaridades con tu demonio,
levantas la oreja.

«No vale la pena que gastes tu vida escribiendo versos que nadie va a leer. Si hay un oficio inútil, es éste.
En lugar de estar estrujándote los sesos,
vete a un sauna, el placer llama».

Y la voz engañosa
se torna derroche musical.

«¿Por qué no darte el día de asueto?
Caprichosas son las musas, difícil su trato,
de ser tú evitaría caer en el juego malicioso.
Mira a los demás, qué modo fácil de llevar la vida.
Es hora, pues, de tirar la pluma».

Entonces en mi interior, suenan las alarmas,
la piel se eriza,
y de allá en lo hondo,
donde los lobos cuidan el legado,
salta el ángel luminoso y comienza la contienda.

Demonios, ángeles y lobos,
en gracia de tanta pugna
escribo al fin estos versos.
Elkin Restrepo
Colombia
Medellin, 7 de junio de 1942

03 noviembre 2018

Eva Strittmatter: SOS

Puede que sólo se trate de la tristeza
habitual de noviembre.
El no quiero nada y no sé nada.
La falta de ánimo y de ganas.
Disfrazada de enfermedad y miedo a la muerte
susurra el fin, el fin…
Quizá, como siempre, basta un día soleado
para que se produzca el cambio…
Hang-over de oscuridad.
Asqueada de la lluvia.
El amor y las palabras se vuelven inciertas
en el Océano Pacífico del tiempo.
El tsunami de lo absurdo.
Arrojada al suelo: yo.
Insignificante. Existo, existo.
Un radiograma de mí para mí.
Eva Strittmatter
Alemania
Neuruppin, 8 de febrero de 1930
Berlín, 3 de enero de 2011

02 noviembre 2018

Tristan Tzara: Elegía

El alma vieja, amada, quieres que sea como las flores del verano
durante el invierno los pájaros están encerrados en sus jaulas

Te quiero como espera la colina el cuerpo del valle
o como la tierra espera la lluvia espesa y fértil

Te espero en todos los atardeceres en la ventana, deshilando abalorios
colocando los libros, leyendo mis versos

Y ahora me alegro cuando en el patio ladran los perros ladran los
[perros
y cuando llegas para quedarte conmigo hasta mañana hasta mañana

Mi alma feliz es como nuestro cuarto cálido
cuando sé que está nevado y las calles se visten de blanco.
Tristan Tzara
Rumania
Moinești, 16 de abril de 1896

Paris, 25 de diciembre de 1963 

01 noviembre 2018

Amalia Bautista: Las adelfas

Las he visto crecer en las cunetas
y en las medianas de las autopistas,
en jardines privados y lujosos
y rodeando bloques de ladrillo
en suburbios tan tristes como el hombre.
Me sorprende que sean tan bonitas,
que se adapten tan bien a cualquier medio,
que precisen tan pocas atenciones.
Me sorprende que sean venenosas.
Amalia Bautista
España
Madrid, 1962

31 octubre 2018

Ángel Cruchaga: Amada mía

Amada mía, amada en tiempos del primer arco iris
o allá en la creación junto a las primeras alas.

Desde la sangre de mi madre hacia ti vuelvo mi rostro.
Las abejas de mis almendros vuelan en torno de tus ojos.

Mi corazón, saeta gastada de noche en el cielo
atraviesa la paloma del día para borrarse en tu voz.

Alargas en tus ojos los hondos paralelos
mientras la mañana se eleva de tus brazos.

Te llevaré en la ola de mis venas
así como el cielo lleva su largo temblor de pájaros.

La tierra gira, mi amiga, en un rincón de tus ojos.
El viento distancia estrellas detrás de tu cabellera. 
Ángel Cruchaga
Chile
Santiago de Chile, 3 de marzo de 1893
 5 de septiembre de 1964

30 octubre 2018

Rosa Alice Branco: Pasos sin memoria

Miro por la ventana y no veo el mar. Las gaviotas
andan por ahí y la hierba se va secando en el tendal. Mañana temprano
el mar aun no llegó. Llegó el pan, llegó el fuego
y el periódico. La saliva con que te diré buenos días.
Las palabras son las primeras en llegar. Lo que queda de ellas
ablanda el papel. Pan caliente con el sueño de ayer
y los sueños de hoy. El día se prepara, los pasos
de ir y venir. Estoy cada vez más cerca. Me miras
como si supieses lo que luego sabré yo.
En esta ciudad no es nunca mediodía. Hay siempre una dulzura
de otras horas. Y recuerdos sueltos. Déjalos salir
de dentro del vestido, deja que se suelten las olas del mar.
La ventana está vacía. Mi hijo camina por la playa
y tú deletreas las gaviotas. Camina delante de mí
sin dejar huellas. Me pierdo como todas las madres,
todos los amantes. Invento pasos y palabras
para adormecerme. A esta hora mi abuela enrollaba el rosario
en las manos. Yo estaba dentro de las cuentas, dentro del sueño
que rondaba el rezo. Durante mucho tiempo estuve fuera.
Ahora caminamos juntos. Sin memoria. 
Rosa Alice Branco
Portugal
Aveiro, 1950

29 octubre 2018

Nikiforos Vretakos: Madre e hijo

En el desfiladero de la historia el hijo luchaba incansablemente
y la madre sostenía las montañas para que su hijo se mantuviera firme.
Bronce, nieve, nube. Y resonaba el Pindo
como si Dionisos estuviera de fiesta. Los torrentes
arrastraban canciones y los abetos saltaban y bailaban
las piedras. Y todo clamaba:
"¡Adelante, hijos de los griegos...!"
Las almas se cruzaban en el horizonte como espadas resplandecientes,
los ríos retrocedían, se desplazaban las tumbas.
Y las madres subían como Vírgenes por los afilados barrancos.
Con su plegaria al hombro hacia el hijo subían
y el viento las hacía tambalear con su carga
y desataba sus pañuelos y arrebataba sus cabellos
y azotaba sus faldas y las hería con su espada,
pero ellas marchaban virilmente hacia lo alto, piedra tras piedra,
y escalaban la cumbre, hasta perderse entre las nubes
con la frente alta una detrás de otra.
Nikiforos Vretakos
Grecia
1 de enero de 1912, Krokees
4 de agosto de 1991, Krokees