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12 julio 2017

Ibrahim, Antonio Gómez Hueso

En mitad del desierto, en el más hiriente resplandor de la vasta arena, rodeado por el silencio seco esparcido por el polvo viento, supo Ibrahim del gran vacío que ocupaba su ser completo. Y esta revelación le hizo ser un hombre nuevo. Ya nada fue lo mismo: el horizonte adquirió sentido, las dunas le señalaban una senda segura, todo le fue revelado.
Y una noche estrellada, al amparo de los dormidos elementos, Ibrahim ascendió desde el suelo al cielo.
Antonio Gómez Hueso
España
Torredonjimeno, Jaén, 2 de agosto de 1953

12 noviembre 2016

Antonio Gómez Hueso, Balada del que nunca quiso nada, salvo a ti

Sacudido por los vericuetos de la vida,
roto en miles de desatinados anhelos,
yago exánime sin sentirme el cuerpo,
me pierdo por los caminos,
yerro sin rumbo,
me dan por muerto.

Me inundarán vientos de todas direcciones,
lluvias de todas las nubes habidas y por haber,
me agrietaré sin posibilidad alguna de reconstrucción,
convirtiéndome en piedra, tierra o carbón.

Y continuarán cayendo las hojas del calendario,
y a los otoños sucederán los inviernos,
inapelablemente la existencia se irá agotando
sin poder reconducirla, sin poder reavivarla.
Y mi corazón te seguirá suspirando.

Antonio Gómez Hueso
España
Torredonjimeno, Jaén 2 de agosto de 1953

15 agosto 2016

Antonio Gómez Hueso, Sucinto retrato de enamorado

Ella se reinventa cada tarde,
a eso del crepúsculo,
delante de adelfas y nenúfares,
jugueteando con lumínicas estelas,
mientras la noche, enérgica, amenaza.

Ella se reproduce cada instante,
a eso del ahora redentor,
arremolinándose en un auto abrazo,
ahuyentando a los feroces fantasmas,
abriendo sendas en la campiña marina.

Ella es libre a su modo,
que es el único modo de ser libre.
Yo la quiero así, indómita e insobornable.
Sabe que seguiré siempre su senda,
respirando su imperceptible aroma a sombras.

Toda mi luz, ella.

Antonio Gómez Hueso
España
Torredonjimeno, Jaén 2 de agosto de 1953

05 mayo 2016

Antonio Gómez Hueso, A un poeta sin sepulcro

Pirueteó con los chopos y la luna,
desnudó el alma gitana aguitarrada,
lanzó versos, música y teatro a las gentes,
desacopló Nueva York y sus demonios,
mostró a la mujer en su más alto valor,
lloró, denunció y luchó por el pueblo,
poetizó la campiña, el aire y el mar,
floreció entre braceros, campo y soledad,
gozamos su colosal clarividencia.

La tierra sigue reteniendo sus restos,
mas no nos urge sepulcro donde llorar,
porque nunca se marchó, brota por doquier.
Su luz continúa alumbrando al mundo,
su voz sigue guiándonos en la oscuridad.

Antonio Gómez Hueso
España

Torredonjimeno, Jaén 2 de agosto de 1953
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18 febrero 2013

Antonio Gómez Hueso, Casi dos gigas de memoria ram

Hoy he vaciado la memoria
de conocidos que se marcharon sin yo saberlo.
He visto sus fotos en el cementerio.

¿Cuántas memorias de otros se vaciarán
cuando sea mi imagen la que ilustre lápida?
y, sobre todo,
¿cuándo no vaciaré ninguna memoria más
por la lógica fatal que impondrá el tiempo?

Entonces podré decir con seguridad
que he muerto.

Antonio Gómez Hueso
España
Torredonjimeno, Jaén 2 de agosto de 1953
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01 febrero 2012

Antonio Gómez Hueso, Autoepitafío

Aquí yace,
o, mejor dicho,
aquí subyace
un poema de dos minutos
en la inmensidad del tiempo.

Quise ser yo en la vida,
pero me topé con el ego,
que me desesperó, desorientó y desvió
de todos los intentos de autoconocimiento.

Pero quizás no fue todo en vano,
tuve la lucidez de un ciego,
la fuerza que me imprimió el viento
para ir a contracorriente
en esta suerte de infierno.

Intenté tomarme la vida en serio,
pero me lo impidieron los temores internos
y supe que la risa era mi mejor compañero.

Ahora que todo acaba,
me subo al barco de los espectros,
para dulcemente ir
en busca de un naufragio en el cielo.

Aquí yace,
o, mejor dicho,
aquí vive...un muerto.

Antonio Gómez Hueso
España
Torredonjimeno, Jaén 2 de agosto de 1953
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25 enero 2012

Antonio Gómez Hueso, Nostalgia de ti

Sólo de ti, por ti, sin ti,
soledad traída con tu ausencia,
labrada de recuerdos,
cincelada de gestos,
moldeada por sentimientos.

¿Quién soy sin ser de ti?
¿Qué me espera si mi yo desespera?
¿Adónde voy sin el rumbo de tu senda?

Se me fue del alma la mitad
y con esta media existencia
no soy más que un ser inacabado,
un boceto consumido por el tiempo,
una vida que no despega.

Te fuiste toda entera
y dejaste en mí
huella imperecedera.

Antonio Gómez Hueso
España
Torredonjimeno, Jaén 2 de agosto de 1953
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06 julio 2011

Antonio Gómez Hueso, Imago mortis

¿Cómo será el mundo
cuando se haya
perdido la música de Mozart,
las películas de Fellini,
la fantasía pétrea de Miguel Ángel,
o las revelaciones de Zaratustra
—tan sólo por citar a unos pocos—,
cuando sólo quede polvo
donde otrora emergió la catedral de Santiago,
cuando nunca más florezcan rosas,
o vuelen las cenizas de la última biblioteca?

¿Cómo serán los amaneceres,
qué desconocidos árboles nos acogerán,
qué montañas, qué ríos, qué seres?
¿Cómo se iniciará otra nueva historia universal,
qué guerras nos asolarán,
cuántas razas, lenguas y naciones,
desastres, credos y civilizaciones?
¿Cómo empezaremos a revivir,
qué descubrimientos nos maravillarán,
cuántos sorprendentes inventos?

Morirse para comprobar que uno no acaba,
pero sí las cosas del tiempo.
morirse para saber todo lo ignorado,
para reconocerse perfecto.
Morirse para descubrir
que uno no se ido,
sino que ha vuelto.

Antonio Gómez Hueso
España
Torredonjimeno, Jaén 2 de agosto de 1953
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12 mayo 2009

Antonio Gómez Hueso, Elogio de mi camello


Mi camello, relámpago de oro y seda,
el más bello presente que Alá me hiciera,
no pregunta, pues nada sabe,
no protesta, pues nada espera;
sólo tiene corazón de viejo amigo alado,
confidente único de penas y quimeras.

Mi camello, latido de voluntad,
avanza con su alma liviana,
destrozando espejismos satánicos,
pisando a los espíritus malvados
que huyen por angostas grietas,
alertando a los escorpiones dorados,
esperanza de esta confusa tierra.

Si te monta el pirata infiel,
revuélvete y lánzalo contra las mimosas;
si te hiere el mercader traidor,
piérdelo detrás del horizonte;
si te maltrata el arpío guerrero,
balancéalo en batalla hasta que lo mueran.

Material del viento,
tiene vuelo, y no es ave,
compasión, y no es hombre,
y una cierta felicidad
al llegar la tarde.

Mi camello, pozo de paz y sal,
sufriremos extraviados por los remolinos,
descansaremos juntos en medio del oasis,
moriremos encontrados en cualquier camino.

Yo quiero su compañía también
en el jardín eterno de Alá.

Antonio Gómez Hueso 
España
Torredonjimeno, Jaén 2 de agosto de 1953