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21 octubre 2017

Ángela Figuera Aymerich, Belleza cruel

Dadme un espeso corazón de barro,
dadme unos ojos de diamante enjuto,
boca de amianto, congeladas venas,
duras espaldas que acaricie el aire.
Quiero dormir a gusto cada noche.
Quiero cantar a estilo de jilguero.
Quiero vivir y amar sin que me pese
ese saber y oír y darme cuenta;
este mirar a diario de hito en hito
todo el revés atroz de la medalla.
Quiero reír al sol sin que me asombre
que este existir de balde, sobreviva,
con tanta muerte suelta por las calles.

Quiero cruzar alegre entre la gente
sin que me cause miedo la mirada
de los que labran tierra golpe a golpe,
de los que roen tiempo palmo a palmo,
de los que llenan pozos gota a gota.

Porque es lo cierto que me da vergüenza,
que se me para el pulso y la sonrisa
cuando contemplo el rostro y el vestido
de tantos hombres con el miedo al hombro,
de tantos hombres con el hambre a cuestas,
de tantas frentes con la piel quemada
por la escondida rabia de la sangre.

Porque es lo cierto que me asusta verme
las manos limpias persiguiendo a tontas
mis mariposas de papel o versos.
Porque es lo cierto que empecé cantando
para poner a salvo mis juguetes,
pero ahora estoy aquí mordiendo el polvo,
y me confieso y pido a los que pasan
que me perdonen pronto tantas cosas.

Que me perdonen esta miel tan dulce
sobre los labios, y el silencio noble
de mis almohadas, y mi Dios tan fácil
y este llorar con arte y preceptiva
penas de quita y pon prefabricadas.

Que me perdonen todos este lujo,
este tremendo lujo de ir hallando
tanta belleza en tierra, mar y cielo,
tanta belleza devorada a solas,
tanta belleza cruel, tanta belleza.
Ángela Figuera Aymerich
España
Bilbao, 30 de octubre de 1902
Madrid, 2 de abril de 1984

08 agosto 2017

Ángela Figuera Aymerich, Cañaveral

Entre las cañas tendida;  
sola y perdida en las cañas.    

¿Quién me cerraba los ojos,     
que, solos, se me cerraban?     

¿Quién me sorbía en los labios
zumo de miel sin palabras?      

¿Quién me derribó y me tuvo   
sola y perdida en las cañas?   

¿Quién me apuñaló con besos 
el ave de la garganta?       

¿Quién me estremeció los senos       
con tacto de tierra y ascua?     

¿Qué toro embistió en el ruedo
de mi cintura cerrada?     

¿Quién me esponjó las caderas        
con levadura de ansias?  

¿Qué piedra de eternidad
me hincaron en las entrañas?  

¿Quién me desató la sangre     
que así se me derramaba?        

...Aquella tarde de Julio,  
sola y perdida en las cañas. 
Ángela Figuera Aymerich
España
Bilbao, 30 de octubre de 1902
Madrid, 2 de abril de 1984

23 octubre 2016

Ángela Figuera Aymerich, Cuando nace un hombre

Cuando nace un hombre
siempre es amanecer aunque en la alcoba
la noche pinte negros cristales.

Cuando nace un hombre
hay un olor a pan recién cocido
por los pasillos de la casa;
en las paredes, los paisajes
huelen a mar y a hierba fresca
y los abuelos del retrato
vuelven la cara y se sonríen.

Cuando nace un hombre
florecen rosas imprevistas
en el jarrón de la consola
y aquellos pájaros bordados
en los cojines de la sala
silban y cantan como locos.

Cuando nace un hombre
todos los muertos de su sangre
llegan a verle y se comprueban
en el contorno de su boca.

Cuando nace un hombre
hay una estrella detenida
al mismo borde del tejado
y en un lejano monte o risco
brota un hilillo de agua nueva.

Cuando nace un hombre
todas las madres de este mundo
sienten calor en su regazo
y hasta los labios de las vírgenes
llega un sabor a miel y a beso.

Cuando nace un hombre
de los varones brotan chispas,
los viejos ponen ojos graves
y los muchachos atestiguan
el fuego alegre de sus venas.

Cuando nace un hombre
todos tenemos un hermano.

Ángela Figuera Aymerich
España
Bilbao, 30 de octubre de 1902
Madrid, 2 de abril de 1984

04 mayo 2013

Ángela Figuera Aymerich, Durar


Yo pasaré y apenas habré sido,
-frágil destino de mi pobre arcilla-.

Hijo, cuando yo no exista,
tú serás mi carne, viva.
Verso, cuando yo no hable,
tú, mi palabra inextinta.

Ángela Figuera Aymerich
España
Bilbao, 30 de octubre de 1902
Madrid, 2 de abril de 1984
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26 diciembre 2011

Ángela F. Aymerich, El fruto redondo

Sí, también yo quisiera ser palabra desnuda.
Ser un ala sin plumas en un cielo sin aire.
Ser un oro sin peso, un soñar sin raíces,
un sonido sin nadie...
Pero mis versos nacen redondos como frutos,
envueltos en la pulpa caliente de mi carne.

Ángela Figuera Aymerich
España
Bilbao, 30 de octubre de 1902
Madrid, 2 de abril de 1984

24 julio 2011

Ángela Figuera Aymerich, Sin llave

Me tienes y soy tuya. Tan cerca uno del otro
como la carne de los huesos.
Tan cerca uno del otro
y, a menudo, ¡tan lejos!...

Tú me dices a veces que me encuentras cerrada,
como de piedra dura, como envuelta en secretos,
impasible, remota... Y tú quisieras tuya
la llave del misterio...

Si no la tiene nadie... No hay llave. Ni yo misma,
¡ni yo misma la tengo!

Ángela Figuera Aymerich
España
Bilbao, 30 de octubre de 1902
Madrid, 2 de abril de 1984