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27 enero 2019

Irma Cuña: Soledad

 El que ama la soledad
ama una esfera de fuego
con que aleja a los demás,
mientras él se quema dentro.
 El que ama la soledad
lleva sus penas ardiendo.
Irma Cuña
Argentina
 Neuquén, 2 de septiembre de 1932
 Neuquén, 16 de mayo de 2004

10 noviembre 2018

Irma Cuña: Resonancias

He dormido tantas noches
en el valle ensimismado;
he mordido el duro fruto
de sus ímpetus extraños;
he llevado hasta mi sueño
tanto amor y pulso y canto:
que estoy hecha sobre arena
contra el viento, como el cactus.
He aspirado del silencio
la profunda resonancia;
he rozado las mejillas
de la duna con mi cara
y he sabido cómo lloran
por los ríos las nevadas.
He sentido en la garganta
el crujido de la roca,
he apretado entre mis manos
la potencia destructora
de una raza que crecía
con la tierra, hacia la historia. 
Si al huir el mar arcaico
nos dejó su flor salada
en los labios calcinados,
en la carne y en el alma:
–¿qué misterio primigenio
me dispersa las palabras?
Irma Cuña
Argentina
Neuquén, 2 de septiembre de 1932
Neuquén, 16 de mayo de 2004

24 septiembre 2018

Irma Cuña: casi una niña

Casi una niña,
el collar de claros corales a la espalda,
huyes vestida de gasa, de lila, de rosa.
Llevas los ojos en los pies que no alcanzo,
los ojos en las manos escondidas,
los ojos en la cara sin huésped.
Dejas una espuma
ahilada
de trigo,
una confusión de lino
en tanto aire,
la copa de amapolas desvaídas,
el mundo de polen en vuelo.

Reclinada en la ausencia del agua,
segura entre rocas invisibles,
la almohada de sílex te espera como una concha áspera.

La niña-flor va por el aire
entre los dedos lisos de las ramas,
sin tocar el hilván de la luz,
separada,
mujer de muro mielado,
olvidada del sol,
mariposa confusa,
caléndula,
uva moscatel que el otoño mueve.
Irma Cuña
Argentina
Neuquén, 2 de septiembre de 1932

Neuquén, 16 de mayo de 2004

18 junio 2018

Irma Cuña: La presencia


 No cesas en mi alma. Siempre vuelves.
Tiene la noche sus acacias blancas
y un rumor que es de mar. Siempre retornas.
Noviembre crece y morirá en mis manos.
Pienso en tu sueño: todo lo que ignoro.
También la noche muy amada, calla.
Tiene la lumbre de los infinitos
y una constelación que es sólo mía.
 Ayer te había olvidado. Siempre olvido.
(Llega el cansancio por las venas hondas
y hasta la noche se retira al Este.)
Busco el silencio porque tú lo amas;
y en el silencio todas son presencias.
¡Canta voz mía! ¡No enmudezcas nunca! 
Irma Cuña
Argentina
Neuquén, 2 de septiembre de 1932
Neuquén, 16 de mayo de 2004