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02 junio 2018

Félix Grande, Laberinto de albahaca

En la albahaca de las edades
un siglo entero cabe en cada hoja remota

Un viento misterioso
mueve la planta interminable

En esa depravada dimensión del olvido
el tallo hoy inmortal de nuestra era es sólo
un suposición extenuada;
tú y yo, menos que un gesto polvoriento de adiós;
y este violento abrazo , un espejo vacío
en esa impavidez sideral de la albahaca

Oh Loba, en esta hora en que asistimos
al sepelio de los mitos del mundo,
y el frío Tiempo nos macera los ojos,
y el ruido de la puerta al cerrarse
nos araña en nuestros biznietos impasibles,

bésame, Loba, alza tus montes,
arde conmigo, espanta los viejísimos astros

Fuera de tu alta carne no es posible
gloria, consuelo ni misericordia 
 Felix Grande
España
Mérida, 4 de febrero de 1937
 Madrid, 30 de enero de 2014

24 septiembre 2016

Félix Grande, Poética

Tal como están las cosas
tal como va la herida
puede venir el fin
desde cualquier lugar
Pero caeré diciendo
que era buena la vida
y que valía la pena
vivir y reventar
Puedo morir de insomnio
de angustia o de terror
o de cirrosis o de
soledad o de pena
Pero hasta el mismo fin
me durará el fervor
me moriré diciendo
que la vida era buena
Puedo quedar sin casa
sin gente sin visita
descalzo y sin mendrugo
ni nada en mi alacena
Sospecho que mi vida
será así y ya está escrita
Pero caeré diciendo
que la vida era buena
Puede matarme el asco
la vergüenza o el tedio
o la venal tortura
o una bomba homicida
ni este mundo ni yo
tenemos ya remedio
Pero caeré diciendo
que era buena la vida
Tal como están las cosas
mi corazón se llena
de puertas que se cierran
con cansancio o temor
Pero caeré diciendo
que la vida era buena:
La quiero para siempre
con muchísimo amor
 Felix Grande
España
Mérida, 4 de febrero de 1937
 Madrid, 30 de enero de 2014

28 junio 2016

Félix Grande, Os amaría

Modosos madrugáis
y restauráis a vuestro ser
con higiene y costumbres
y entre bostezos y abluciones
besáis al esposo o la esposa
Modosos extendéis
como pulpo sensato
vuestra alegría y vuestra voluntad
por una extensión bárbara
llamada siniestramente cometido
Hacéis varias comidas
muchas llamadas telefónicas
quizá el amor, con método Más tarde
el sueño os da apariencia
de felices o de inocentes
(Todo esto en la hora atómica
diosmío!: a la distancia
de un error o un descuido
de la dentellada final
abarrotadamente odiosa
Todo esto desde el charco
de infamia y de amenaza
de hipocresía y de ruina
de injusticia y cinismo y de pavor
Modosos madrugáis
modosos recorréis el día
modosos entráis en las sábanas!)
Os amaría si estuvieseis
locos aullando por las calles
o lúgubres o llorando
o epilépticos de zozobra
o bárbaros de indignación
o minuciosos de justicia
o tropezando en vuestro terror
con ronquera con fiebre
Un poco más de espanto os ruego
y os amaría Os amaría
 Felix Grande
España
Mérida, 4 de febrero de 1937
 Madrid, 30 de enero de 2014

13 diciembre 2015

Félix Grande, En vos confío

Ven otra vez socórreme apacigua este frío
Aproxima una mano de luz por las horas retintas
El desconcierto hiela mis huesos y mis ojos
Estoy abandonado de la felicidad

Protégeme, poema
Sano sólo me queda este odio a la desdicha
Dame calor acércame las palabras alucinantes
Fonema colorado abre tu portalón solemne
y pasaré a la cueva grandiosa del lenguaje
orando interminable la sílaba sin fin

Mira a este can salvaje atado con cadena
Mira a este tigre altanero extenuado en la lluvia
Y mira a mi velocidad tumefacta de miedo
Acércate, poema, dame una medicina desaforada
Delibera con todas mis vísceras, regresa sudoroso
maravillosamente sucio de humores y de sangre
y dime qué te han confiado qué les ocurre
descíframe recítame mi propio secreto
Apresúrate sílaba, me apago

Estoy abandonado de la felicidad
y como un alacrán que se matara con su propio veneno
con mis preguntas me estrangulo Responde tú, poema
Siéntate en una silla dame conversación
tú eres el brujo más misericorde
tú eres el sacerdote boreal
Ven otra vez Aproxima una mano de luz
Acércame las palabras fantásticas en el pan de la voz
Una jauría de ininteligibles
va cercando a mi vida y a mi cuerpo sagrados
con bocados con alimañas Asóciate a mi corazón
baja a esta selva y sé mi camarada augusto
Combate a mi favor contra esa peste a cataclismo
contra ese caldo soez de error y de amenaza

Ven otra vez Socórreme Socórreme, poema
Tú eres el enigmático solar
la mano que apacigua el espanto
la niebla enorme que todo lo besa
En vos confío En vos confío En vos confío.
Felix Grande
España
Mérida, 4 de febrero de 1937
 Madrid, 30 de enero de 2014

21 mayo 2010

Féliz Grande, Donde fuiste feliz alguna vez


Donde fuiste feliz alguna vez
no debieras volver jamás: el tiempo
habrá hecho sus destrozos, levantando
su muro fronterizo
contra el que la ilusión chocará estupefacta.
El tiempo habrá labrado,
paciente, tu fracaso
mientras faltabas, mientras ibas
ingenuamente por el mundo
conservando como recuerdo
lo que era destrucción subterránea, ruina.

Si la felicidad te la dio una mujer
ahora habrá envejecido u olvidado
y sólo sentirás asombro
-el anticipo de las maldiciones.
Si una taberna fue, habrá cambiado
de dueño o de clientes
y tu rincón se habrá ocupado
con intrusos fantasmagóricos
que con su ajeneidad, te empujan a la calle, al vacío.
Si fue un barrio, hallarás
entre los cambios del urbano progreso
tu cadáver diseminado.

No debieras volver jamás a nada, a nadie,
pues toda historia interrumpida
tan sólo sobrevive
para vengarse en la ilusión, clavarle
su cuchillo desesperado,
morir asesinando.

Mas sabes que la dicha es como un criminal
que seduce a su victima
que la reclama con atroz dulzura
mientras esconde la mano homicida.
Sabes que volverás, que te hallas condenado
a regresar, humilde, donde fuiste feliz.
Sabes que volverás
porque la dicha consistió en marcarte
con la nostalgia, convertirte
la vida en cicatriz;
y si has de ser leal, girarás errabundo
alrededor del desastre entrañable
como girase un perro ante la tumba
de su dueño... su dueño... su dueño...
***
 Felix Grande
España
Mérida, 4 de febrero de 1937
 Madrid, 30 de enero de 2014