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07 mayo 2019

Augusto Roa Bastos: Óyeme desde lejos

 
... Y no me esperes, corazón. Olvida
la morosa costumbre del camino
que a los rosales ígneos de la noche,
con brújula de cantos nos llevaba...

 Ya escucho cómo crece
la soledad y el río,
y el páramo que llora
con aterida música de pájaros
muertos antes del alba.

 De nada le valió que sobre el trémulo
laberinto de mis venas azules
como un grito rebelde, tan solo grito,
se encendiera tu nombre.

 Rodó en la espuma el grito ensangrentado
y el viento herido se alejó llorando.

 ¡Cómo sube la niebla
por los delgados hilos de mi sangre!

 Pronto serán mis labios
una humedad remota de palabras,
y mis ojos carbonos de silencio,
y mis brazos dos llamas amarillas
que abrazaran canciones disecadas
con ceniza de olvido...

 Oyeme desde lejos;

y que mi voz se apague poco a poco,
y se disipe al fin como esa brizna
conque el humo se acaba cuando el fuego
le van tirando tierra...

 Sigue tú sola. Y si la noche es clara
y si es delgado el aire
y no lo empañan tumbas de suspiros,
ni lo humedecen las lágrimas,
ni lo impregnan aromas mortuorios,
sobre el pulido canto del sendero.
Junto a la sombra del perfil nevado
que de tu cuerpo esculpirá la luna,
florecerá otra vez mi sombra ausente.

 Y en los rosales ígneos de la noche,
con el Sur en tinieblas
y el Norte envuelto en estelaria llama
oscilará la brújula del canto
con nuevo ritmo, y se abrirá hacia el alba
para ti y mi recuerdo
la luz de un horizonte innumerable. 
Augusto Roa Bastos
Paraguay
Asunción, 13 de junio de 1917
Asunción, 26 de abril de 2005

26 mayo 2016

Augusto Roa Bastos:Sombra de fuego

Atada la memoria a una cadencia
va resbalando en número y medida,
del tal manera a la costumbre asida
que está sonando en medio de la ausencia.

Así la acumulada persistencia
de aquel incendio brilla por mi herida,
y está su sombra al cuerpo de mi vida
atada como roja transparencia.

Ni el soplo corrosivo del destino
ni la salda lluvia de mi llanto
ni el ánima de tierra del camino

pueden contra ese fuego de mi nada,
porque destino y tierra y tiempo y llanto
no hacen sino avivar su llamarada."
Augusto Roa Bastos
Paraguay
Asunción, 13 de junio de 1917

Asunción, 26 de abril de 2005