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28 abril 2019

Athena Papadaki: El pino

Una nube se aproximó
y se posó suavemente
sobre un pino.

_¿”Puedo descansar un momento sobre tu rama?
He estado moviéndome todo el día”
_”Oh, por supuesto” dijo el pino,
pinchando a la nube suavemente.

“No existe dicha sin dolor”
murmuró
la lluvia que caía. 
Athena Papadaki
Grecia
Atenas, 1945
Traductor:Rafael Patiño

12 abril 2019

Eleni Vakaló: Educación vegetal

La educación de las plantas es distinta a la de los hombres.
Que no se mueven que no se suicidan
No es la única diferencia
Las plantas son permanentemente revolucionarias
Bastaría pensar cómo crecen en las noches de luna.
Eleni Vakaló
Grecia
Estambul, Turquía, 1921
 Atenas, Grecia, 2001

28 diciembre 2018

Kikí Dimulá: El número plural

El amor,
nombre sustantivo,
muy sustantivo,
número singular,
género ni femenino ni masculino,
género desvalido.
Número plural:
los amores desvalidos.

El miedo,
nombre sustantivo,
al principio número singular
y luego plural:
los miedos.
Los miedos
por todo a partir de ahora.

La memoria,
nombre propio de los pesares,
número singular,
sólo número singular
e indeclinable.
La memoria, la memoria, la memoria.

La noche,
nombre sustantivo,
género femenino,
número singular.
Número plural:
las noches.
Las noches de ahora en adelante.
Kikí Dimulá
Grecia
Atenas, 6 de junio de 1931

20 diciembre 2018

Anestis Evangelou: La herida

Aquí
un poco más abajo del cuello
en el pecho
jugando casi
insospechada
indiferente
dejaste tu profunda huella
me marcaste para siempre.

Han pasado tantos años, claro, desde entonces
pero
brilla, sabes, levemente bajo la ropa todavía
de modo extraño
no puedo ocultarme, me ven
el marcado dicen y con el dedo
me señalan.

Por las noches sin embargo,
me quito despacio la ropa y a la luz
de la lámpara, desnudo,
acaricio con ternura la herida
la venero
y la cuido con orgullo secreto.
Anestis Evangelou
Grecia
Salónica, 1937/1994

29 octubre 2018

Nikiforos Vretakos: Madre e hijo

En el desfiladero de la historia el hijo luchaba incansablemente
y la madre sostenía las montañas para que su hijo se mantuviera firme.
Bronce, nieve, nube. Y resonaba el Pindo
como si Dionisos estuviera de fiesta. Los torrentes
arrastraban canciones y los abetos saltaban y bailaban
las piedras. Y todo clamaba:
"¡Adelante, hijos de los griegos...!"
Las almas se cruzaban en el horizonte como espadas resplandecientes,
los ríos retrocedían, se desplazaban las tumbas.
Y las madres subían como Vírgenes por los afilados barrancos.
Con su plegaria al hombro hacia el hijo subían
y el viento las hacía tambalear con su carga
y desataba sus pañuelos y arrebataba sus cabellos
y azotaba sus faldas y las hería con su espada,
pero ellas marchaban virilmente hacia lo alto, piedra tras piedra,
y escalaban la cumbre, hasta perderse entre las nubes
con la frente alta una detrás de otra.
Nikiforos Vretakos
Grecia
1 de enero de 1912, Krokees
4 de agosto de 1991, Krokees

17 septiembre 2018

Yannis Ritsos: Mañana

Ella abrió los postigos. Colgó las sábanas sobre el
alféizar de la ventana. Descubrió el día.
Un pájaro la miró directamente a los ojos. “Estoy
sola”, murmuró.
“Estoy viva.” Entró a la habitación. También el
espejo es una ventana. Si salto desde él caería en mis propios brazos.
Yannis Ritsos
Grecia
Monemvasía , 1 de mayo de 1909
Atenas,  11 de noviembre de 1990

03 julio 2018

Kikí Dimulá, La carta

El cartero, arrastrando mis expectativas en sus pasos,
me llevó un sobre con tu silencio.
Por fuera, mi nombre escrito en olvido, y mi dirección una calle desconocida.
El cartero lo encontró retirado dentro de mí, por mirar las ventanas que se sostienen conmigo,
leyendo mis manos que ya inventaron una respuesta.
Yo lo abriré con mi perseverancia, y con mi melancolía suscitaré tus palabras no escritas.
Y mañana te responderé, enviándote mi fotografía.
Tréboles rotos en mi solapa,
la medalla de mi remordimiento
explotó en mi pecho.
Y de mis orejas colgará – imagina esto – tu silencio.
Kikí Dimulá
Grecia
Atenas, 6 de junio de 1931

09 junio 2018

Yorgos Seferis, Aquí, entre los huesos

Entre los huesos
una música:
cruza la arena,
cruza el mar.
Entre los huesos
el sonido de una flauta
el sonido lejano de un tambor
un leve tintineo
cruza los campos secos
cruza el mar de los delfines.
¡Altas montañas! ¿Nos oís?
¡Auxilio! ¡Auxilio!
¡Altas montañas, nos disolveremos, muertos entre los muertos!
Yorgos Seferis
Grecia
Urla, Turquia, 13 de marzo de 1900
Atenas, Grecias, 20 de septiembre de 1971
Premio Nobel de Literatura 1963

31 marzo 2018

Kikí Dimulá: Entrevista

Naturalmente que sueño
¿Vive alguien con un escueto salario?
¿Con qué frecuencia?
Cada que con tanta frecuencia todos abandonan.

¿Influyen sus sueños en los ausentes?
Claro. Lo piensan bien de nuevo
y acaso todos se arrepienten definitivamente.

¿Es libre la entrada?
No totalmente. Le pido al sueño su permiso
antes de tener esperanza. En general me lo da
con algunas severas indicaciones.
Que crea sin tocar
que para nada hable al humo
porque es sonámbulo y se caerá
que sólo con la mirada deje
en la percha mi demanda
que acepte todo lo que me da
aunque no tenga ninguna semejanza
con lo que dibuja mi llamado
–la volverá a encontrar apenas se pierda de nuevo.

Sólo una cosa no me da el sueño.
El límite. Hasta peligro.
Porque entonces ya no sería sueño.
Sería vejez.
Kikí Dimulá
Grecia
Atenas, 6 de junio de 1931

30 marzo 2018

Kostís Palamás: Aroma de rosa


Este año me ha golpeado el feroz y crudo invierno
que me sorprendió sin llama y me encontró sin juventud,
y momento a momento esperaba desmayarme gravemente
por las calles nevadas.

Pero ayer, cuando me dio ánimos la sonrisa de marzo
y me puse a encontrar otra vez los viejos senderos,
al primer aroma de una rosa lejana
me lloraron los ojos. 
Kostís Palamás
Grecia
Patras, 13 de enero de 1859
Atenas, 27 de febrero de 1943

03 noviembre 2017

Athena Papadaki: Huída de la pileta de los platos

Oh! ceremonia de los dedos
oh! lavado de la ropa.
Allí el jabón verde, puño de aceite espeso
sobre el mármol.
Allí el audaz añil, casi una violación en las aguas
territoriales del blanco.
Donde
la espalda se evapora
¡en qué paisajes!
La lejía y los humos negros de la caldera.
Los acueductos parten de mi columna vertebral.
Anochece en el pote de dulce.
Nubes, nubes de puchero, traen el invierno a la cocina.
¿Qué ofrecí entonces? Una decoración,
por un momento me retiro. Y cambia la marea del mosaico.

La otra cara.
En el canasto, berenjenas frescas
viudas nuevas
cortan el luto con algo de color violeta.
Me incita
Un plato de naranjas humeantes.
Sin embargo
Las escamas del pescado en la pileta de los platos,
lo transitorio.

Mis párpados se cierran hacia lo vano.
Alzo a contraluz los vasos de cristal,
¿están limpios?
Pedazos de diamante arrojan a mi rostro,
Sombrío
Que se desliza como un riachuelo.

Las lilas, las Lilas de un mercado de barrio
Me proyectan hasta el Paraíso.

Salva mis estremecimientos, cordera de vapores.
Athena Papadaki
Grecia
Atenas, 1945

18 octubre 2017

Yannis Ritsos: Atenas, 1970,

En estas calles
la gente camina; la gente
se apresura, tiene prisa
por salir, por irse (¿de qué?),
por llegar (¿dónde?) —Yo no lo sé — no son rostros
—aspiradoras, botes, cajas—
Tienen prisa.

En estas calles, otro tiempo,
ellos han pasado con amplias banderas,
tenían una voz (lo recuerdo, yo la oí),
una voz audible.

Ahora,
caminan, corren, tienen prisa,
una prisa animada—
el tren llega, lo abordan, choca;
luz verde, roja;
el hombre de la puerta atrás del cristal partido;
la prostituta, el soldado, el verdugo;
el muro es gris
más alto que el tiempo.

Ni siquiera las estatuas pueden ver.
Yannis Ritsos
Grecia
Monemvasía , 1 de mayo de 1909
Atenas,  11 de noviembre de 1990

18 mayo 2017

Aris Dikteos, La poesía

Pero tú, Poesía,
que vestiste una vez nuestra desnuda embriaguez,
cuando tiritábamos y no teníamos qué ponernos,
cuando soñábamos, porque no existe otra vida que vivir,
¿no habrá ya nubes para que viaje nuestra ilusión?
¿no habrá ya cuerpos para que viaje nuestro amor?
Pero tú, Poesía,
que no puedes ser encerrada en formas,
pero tú, Poesía,
que no podemos tocar con la palabra,
tú,
última huella de la presencia de Dios entre nosotros,
salva esta hora postrera del hombre,
la más sombría y la más desesperada,
en que la Muerte,
la Soledad,
el Silencio,
lo están aguardando en un instante futuro.
Aris Dikteos
 Grecia
Creta, Grecia, 1919/
Atenas, 1983

24 abril 2017

Nikiforos Vretakos: Mis versos se parecen

Mis versos se parecen al dorado contacto del sol sobre la nieve
se parecen a la bondadosa mirada de los caballos
se parecen al peso del alba sobre las margaritas
se parecen al peso de la esperanza sobre el corazón
se parecen a la apacible lluvia sobre las abnegadas ovejas.
Nikiforos Vretakos
Grecia
1 de enero de 1912, Krokees/
4 de agosto de 1991, Krokees

29 marzo 2017

Nikiforos Vretakos: Éxodo

Todo termina alguna vez: turbios
ríos y noches. Basta que puedas
salvar al fin tu alma, como
la madre salva al hijo
atravesando
un mar o un incendio.
Nikiforos Vretakos
Grecia
1 de enero de 1912, Krokees
4 de agosto de 1991, Krokees

19 febrero 2017

Nikiforos Vretakos: Reprimenda

Mírame a los ojos. ¿Qué has hecho?
Al subir a la colina que mira
más allá del viento, demoraste.
¿Lloras?
¿Por qué no hablas?
¿Qué te decía el sol?
Nikiforos Vretakos
Grecia
1 de enero de 1912, Krokees
4 de agosto de 1991, Krokees

30 octubre 2016

Yannis Ritsos; Siempre

Comenzamos una conversación
se parte por la mitad.
Comenzamos a construir un muro
no nos dejan terminarlo.
Y nuestra canción, partida.
Todo lo acaba el horizonte.
Por encima de las lonas pasan a manadas las
estrellas
a veces cansadas, a veces amargas, sin embargo
seguras
por sus caminos, y por los nuestros.
Y el día, hasta el más injusto, te deja en el
bolsillo
una banderita azul y blanca de la fiesta de la mar,
te deja una bocanada de aire limpio
te deja en la vista la gracia de los ojos
que miraban contigo la misma piedra,
que repartieron por igual el mismo dolor,
la misma nube, la misma sombra.
Todo lo hemos repartido, camaradas,
el pan, el agua, el cigarrillo, la pena,
y la esperanza.
Ahora podemos vivir o morirnos
sencillamente y con belleza –con mucha belleza-
igual que si abrimos una puerta a la mañana
y decimos buenos días al sol y al mundo.
Yannis Ritsos
Grecia
Monemvasía , 1 de mayo de 1909
Atenas,  11 de noviembre de 1990