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10 enero 2018

Gabriel Celaya, La vergüenza de ser feliz

Cuando hay en la tierra tantos hombres que sufren
ser feliz da vergüenza.
Pero yo lo soy, casi sin querer.
¡Soy tan feliz, perdón !
por mi amor, por ¿ qué sé yo ?
porque la vida se ensancha y es siempre diferente
(¡ Si usted viera ese Paul Klee!
¿ Y ha probado unas almejas con Vouvray,
del seco, no del otro ?)
Por eso y otros detalles vale la pena vivir.
¿ Saben cuál es el secreto ?
Todavía no me he muerto,
y es más-muchos se indignan-
ni siquiera estoy enfermo.
Mi secreto es : Todavía.
Gabriel Celaya
España
Hernani, 18 de marzo de 1911
Madrid, 18 de abril de 1991

31 enero 2017

Gabriel Celaya, Mi locura

Después de mucho andar, mucho perder, mucho luchar,     
Me dicen: “¿Para qué”?                                  
Yo digo simplemente: “Para vivir mejor”                 
Me dicen: “¿Cómo es eso,                               
Si tú vives bien? ¿Qué más quieres, di?”               
Yo digo en tonto: “No sé”                               
Pero es claro lo que quiero para todos,                 
Y me digo por lo bajo: “¡Pues sí que estamos bien!”     
Y sigo trabajando más que tonto                         
Por una gloria total,                                   
Con inocencia,                                          
Y a veces con tan alta claridad,                       
Que esa luz casi parece una ferocidad.        

Gabriel Celaya 
España
Hernani, 18 de marzo de 1911
Madrid, 18 de abril de 1991

11 julio 2016

Gabriel Celaya, Apasionamiento

¡Y tanto, y tanto te amo
que mis palabras mueren
en un rumor de besos sin descanso!

¡Y tanto todavía que mis manos
no te hallan al tocarte!

¡Tanto y tan sin descanso,
que fluyo, y fluyo, y fluyo,
y es solamente llanto!

Gabriel Celaya
España
Hernani, 18 de marzo de 1911

Madrid, 18 de abril de 1991
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07 julio 2012

Gabriel Celaya, Dedicatoria final

Pero tú existes ahí. A mi lado. ¡Tan cerca!
Muerdes una manzana. Y la manzana existe.
Te enfadas. Te ríes. Estás existiendo.
Y abres tanto los ojos que matas en mí el miedo,
y me das la manzana mordida que muerdo.
¡Tan real es lo que vivo, tan falso lo que pienso
que -¡basta!- te beso!
¡Y al diablo los versos,
y Don Uno, San Equis, y el Ene más Cero!
Estoy vivo todavía gracias a tu amor, mi amor,
y aunque sea un disparate todo existe porque existes,
y si irradias, no hay vacío, ni hay razón para el suicidio,
ni lógica consecuencia. Porque vivo en ti, me vivo,
y otra vez, gracias a ti, vuelvo a sentirme niño.

Gabriel Celaya
España
Hernani, 18 de marzo de 1911

Madrid, 18 de abril de 1991
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