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29 agosto 2017

A un hijo que cumple dieciocho años, Alberto da Costa e Silva

(Fragmento)
Aparceros, Antonio, en secreto,
así de amor se viste el cuerpo.
Así se acuesta el cuerpo en la tristeza.
Así recoge el tiempo flores, en brazadas.

Todo es silencio, al reverso. La vida
es una vieja cansada. La vida encobre
el sol.
           Siempre ha sido pobre
la mano que traza este surco en el día,
este surco en lo oscuro,
incomprensible e inútil
como llevar un buey a pastar en la playa.

(Mas los dedos de la vieja  mueven los bolillos,

                                           y la luz vuela.)
Alberto da Costa e Silva
Brasil
São Paulo, 12 de mayo de 1931

21 agosto 2017

A un hijo que cumple dieciocho años, Alberto da Costa e Silva

(Fragmento)
Antonio,
los dioses pintan mariposas
mas nosotros sabemos como
en los hombres sueñan
y sangran.

Existe el río.
Existe el campo. Existen
amapolas y un cielo temprano.
Existen el no y la páscua y la noche obesa
y  el ocio furioso. El iluminado
gusto de la fiebre y la herida existen.
Existen lo eterno y la sombra
de un cielo fosco y desierto
sobre cuando lo olvidamos.

Existen
veleros y sonámbulos, el día,
las escamas del pez, la alegría.
Existen la soledad – zambullimiento, asombro –
y el soñares contigo.
El dolor existe.
Alberto da Costa e Silva
Brasil
São Paulo, 12 de mayo de 1931