Mostrando entradas con la etiqueta Cuba. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cuba. Mostrar todas las entradas

11 mayo 2019

Mariano Brull: El niño y la luna

La luna y el niño juegan
un juego que nadie ve;
se ven sin mirarse, hablan
lengua de pura mudez.

¿Qué se dicen, qué se callan,
quién cuenta una, dos y tres,
y quién, tres, y dos, y uno
y vuelve a empezar después?

¿Quién se quedó en el espejo,
luna, para todo ver?
Está el niño alegre y solo:
la luna tiende a sus pies

nieve de la madrugada,
azul del amanecer;
en las dos caras del mundo
—la que oye y la que ve—
se parte en dos el silencio,
la luz se vuelve al revés,
y sin manos, van las manos
a buscar quién sabe qué,
y en el minuto de nadie
pasa lo que nunca fue...

El niño está solo y juega
un juego que nadie ve.
 Mariano Brull
Cuba
Camagüey, 24 de febrero de 1891
La Habana,8 de junio de 1956

21 enero 2019

Dulce Mª Loinaz: Tú, paz mía

Tú, paz mía...
Aceite sobre mi mar en remolino,
gusto, sal de mi vida.

Tú, espejo milagroso
que no reflejas mis tinieblas
y reflejas la luz que ya no es mía...

Tú, jazmín dormido...
Estrella descolgada
para mi cielo tan vacío...
Dulce Mª Loynaz
 Cuba
La Habana, 10 de diciembre de 1902/
La Habana, 27 de abril de 1997

01 diciembre 2018

Eliseo Diego: Voy a nombrar las cosas

Voy a nombrar las cosas, los sonoros
altos que ven el festejar del viento,
los portales profundos, las mamparas
cerradas a la sombra y al silencio.

Y el interior sagrado, la penumbra
que surcan los oficios polvorientos,
la madera del hombre, la nocturna
madera de mi cuerpo cuando duermo.

Y la pobreza del lugar, y el polvo
en que testaron las huellas de mi padre,
sitios de piedra decidida y limpia,
despojados de sombra, siempre iguales.

Sin olvidar la compasión del fuego
en la intemperie del solar distante
ni el sacramento gozoso de la lluvia
en el humilde cáliz de mi parque.

Ni el estupendo muro, mediodía,
terso y añil e interminable.

Con la mirada inmóvil del verano
mi cariño sabrá de las veredas
por donde huyen los ávidos domingos
y regresan, ya lunes, cabizbajos.

Y nombraré las cosas, tan despacio
que cuando pierda el Paraíso de mi calle
y mis olvidos me la vuelvan sueño,
pueda llamarla de pronto con el alba.
Eliseo Diego
Cuba
La Habana, 2 de julio de 1920
Ciudad de México, México,  1 de marzo de 1994

25 noviembre 2018

Odette Alonso: Fábula de domingo

El domingo no existe.
Todos saben por qué
pero no lo evitaron
y el domingo recogió sus pertenencias
toda su ropa limpia de cada tendedero
el brillo en los vitrales de cada mediopunto.

No llora su muchacha porque no tiene llanto
porque ya se ha secado
de tanto acariciarlo y que no exista.

Él que siempre fue un marido regresando
para sembrar un poco de calma sobre el pecho
él que fue siempre
al fin de la semana
el respiro profundo para empezar de nuevo.

Ahora se fue el domingo
el planeta es una cruz que se desploma
y se ha quedado viuda su muchacha sin llanto.
Odette Alonso
Cuba
Santiago de Cuba, 23 de enero, 1964

22 octubre 2018

Emilio Ballagas: Elegía sin nombre (Fragmento)

Yo andaba, andaba, andaba
en un andar en andas más  frágil que  yo mismo,
con una ingravidez transparente y dormida
suelto de mis recuerdos,  con el ombligo al viento…
Mi  sombra iba a mi lado sin pies para seguirme,
mi sombra se caía rota, inútil y magra;
como un pez sin espinas mi sombra iba a mi lado,
como un perro de sombras
tan pobre  que ni un perro de sombras le ladraba.
Emilio Ballagas
Cuba
Camagüey, 7 de noviembre de 1908
La Habana,  11 de septiembre de 1954

21 septiembre 2018

Alex Fleites: Sobre la belleza

Es bello
el colibrí
–sus alas
tornasol,
su pequeño
corazón
irradiante–
detenido
en pleno
vuelo

Es bella
la buganvilla
que
sobrevivió
a los escasos
días que duró
el invierno
–invencible
entre las hojas
pardas,
sostenida
apenas
por la rama
que terminará
quebrándose–

El colibrí
ha venido
a libar
precisamente
en esa flor,
a destruir
su precario
equilibrio

¿Será
que la belleza
no puede
dejar de
alimentarse
de sí misma?
Alex Fleites
Cuba
Caracas, 1954

20 agosto 2018

José Lezama Lima, Doble noche II

II

Entré en el cuarto,
no me decidí a encender la luz.
Estaba un hombre sentado en un taburete,
su espalda toda frente a mis ojos.
No lo sentí como extraño
ni alteraba la colocación de los muebles
ni el botón de la luz.
Como en una explicación casi inaudible
dije: Uno.
El otro, con su cuerpo inmovilizado,
moviendo sus labios con sílabas muy lentas,
me respondió: el cuerpo.
Temeroso, con gran culpa.
El otro seguía en su taburete,
comenzó entonces como un debate ciceroniano
en el senado romano,
golpeando las almohadas con los puños.
El gato absorto y lentísimo
comenzó de nuevo a esconder la noche.
José Lezama Lima
Cuba
La Habana, 19 de diciembre de 1910/
La Habana, 9 de agosto de 1976

30 julio 2018

Carilda Oliver: Dejadme dar la vuelta

Ya tuve esta neblina que pesa como un monte,
ya tuve este delirio,
ya tuve este fantasma y lo creí persona,
ya tuve casi el sueño,
y agonicé de pronto sin cerrar la ventana
y me quedé dormida con los ojos abiertos.

Bien sabéis que respiro apenas por milagro,
que estoy de adiós radiante,
de hasta pronto
y no vuelvo.
Dejadme pues alzar este rato de música,
este paisaje breve donde hago maromas,
esta ilusión que tiene un misterio imponente.

Dejadme dar la vuelta de la flor contra el viento
o ser sencillamente una mujer cualquiera
a quien salvó el demonio.
Carilda Oliver
Cuba
Matanzas,  6 de julio de 1922
Matanzas, 29 de agosto de 2018

22 junio 2018

José Ángel Buesa: Poema de la despedida

Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisiste... No sé si te quería...
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.

Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho... no sé si te amé poco;
pero sí sé que nunca volveré a amar así.

Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.

Te digo adiós, y acaso, con esta despedida,
mi más hermoso sueño muere dentro de mí...
Pero te digo adiós, para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti.
José Ángel Buesa
Cuba
Cruces, Cuba 2 de septiembre de 1910
Santo Domingo, República Dominicana, 14 de agosto de 1982

14 mayo 2018

Dulce Mª Loinaz: Balada del amor tardío.

Amor que llegas tarde,
tráeme al menos la paz:
Amor de atardecer, ¿por qué extraviado
camino llegas a mi soledad?

Amor que me has buscado sin buscarte,
no sé qué vale más:
la palabra que vas a decirme
o la que yo no digo ya...

Amor... ¿No sientes frío? Soy la luna:
Tengo la muerte blanca y la verdad
lejana... —No me des tus rosas frescas;
soy grave para rosas. Dame el mar...

Amor que llegas tarde, no me viste
ayer cuando cantaba en el trigal...
Amor de mi silencio y mi cansancio,
hoy no me hagas llorar.
Dulce Mª Loynaz
Cuba
La Habana, 10 de diciembre de 1902/
La Habana, 27 de abril de 1997

07 abril 2018

Alberto Lauro: Carta a Saulo

Hermano:
Los labios con que has mentido
hoy son mis labios, olvidada la voz,
la zarza ardiente, el polvo
del camino de Damasco.
Es de madrugada.
Como un fantasma entra a mi cuarto
una anciana rezando el rosario
detenido en los misterios dolorosos.
Y todavía me bendice.
Afuera, en la noche del mundo,
de nuevo canta el gallo
tres veces por mí. 
Alberto Lauro
Cuba
Holguín, 1959

28 marzo 2018

José Lezama Lima: Doble noche I

La noche no logra terminar,
malhumorada permanece,
adormeciendo a los gatos y a las hojas.
Estar aprisionada entre dos globos de luces
y mantener, como una cabellera
que se esparce infinitamente,
el oscuro capote de su misterio.
La noche nos agarra un pie,
nos clava en un árbol,
cuando abrimos los ojos
ya no podemos ver al gato dormido.
El gato está escarbando la tierra,
ha fabricado un agujero húmedo.
Lo acariciamos con rapidez
pero ha tenido tiempo para tapar
el agujero. Hace trampa
y esconde de nuevo a la noche.
José Lezama Lima
Cuba
La Habana, 19 de diciembre de 1910/
La Habana, 9 de agosto de 1976

14 febrero 2018

José Martí, Versos sencillos XVIII

El alfiler de Eva loca
Es hecho del oro oscuro
Que lo sacó un hombre puro
Del corazón de una roca.

Un pájaro tentador
Le trajo en el pico ayer
Un relumbrante alfiler
De pasta y de similor.

Eva se prendió al oscuro
Talle el diamante embustero:
Y echó en el alfiletero
El alfiler de oro puro. 
José Martí
Cuba
La Habana, 28 de enero de 1853/
19 de mayo de 1895

07 enero 2018

Mariano Brull: Epitafio a la rosa

Rompo una rosa y no te encuentro.
Al viento, así, columnas deshojadas,
palacio de la rosa en ruinas.
Ahora —rosa imposible— empiezas:
por agujas de aire entretejida
al mar de la delicia intacta,
donde todas las rosas
—antes que rosas—
belleza son sin cárcel de belleza.
Mariano Brull
Cuba
Camagüey, 24 de febrero de 1891
La Habana,8 de junio de 1956

26 noviembre 2017

Dulce Mª Loynaz: Desprendimiento

Dulzura de sentirse cada vez más lejano.
Más lejano y más vago... Sin saber si es porque
las cosas se van yendo o es uno el que se va.
Dulzura del olvido como un rocío leve
cayendo en la tiniebla... Dulzura de sentirse
limpio de toda cosa. Dulzura de elevarse
y ser cómo la estrella inaccesible y alta,
alumbrando en silencio...

¡En silencio, Dios mío!...
Dulce Mª Loynaz
Cuba
La Habana, 10 de diciembre de 1902/
La Habana, 27 de abril de 1997

12 noviembre 2017

Cintio Vitier, Confesión

Aunque no sé historia, o muy poca, yo soy
el autor de esas páginas.

Todo me ha ocurrido a mí desde el principio.

Yo soy el protagonista,
la víctima, el culpable y el verdugo.

Soy el que mira y el que actúa.
Las edades en mí han descansado.
Los días han sido mi alimento.
Las ideas, mis alas,
mis puñales.

Por el hueco de mis manos ha pasado
el río de las armas.

Mi canto es el silencio.

Hombre, mujer, niño, anciano,
cada gesto mío tiembla en las estrellas
atravesando el tiempo irrepetible.

Yo soy. No busquen a otro,
no torturen a otro,
no amen a otro.

No tengo escapatoria.
Cintio Vitier
Cuba
Cayo Hueso, Florida, Estados Unidos, 25 de septiembre de 1921/
La Habana, Cuba 1 de octubre de 2009

08 noviembre 2017

Dulce Mª Loynaz: Deseo

Que la vida no vaya más allá de tus brazos.
Que yo pueda caber con mi verso en tus brazos,
que tus brazos me ciñan entera y temblorosa
sin que afuera se queden ni mi sol ni mi sombra.
Que me sean tus brazos horizonte y camino,
camino breve, y único horizonte de carne;
que la vida no vaya más allá... ¡Que la muerte
se parezca a esta muerte caliente de tus brazos!...
Dulce Mª Loynaz
Cuba
La Habana, 10 de diciembre de 1902/
La Habana, 27 de abril de 1997

12 octubre 2017

Neurosis, Julian del Casal

Noemí, la pálida pecadora
De los cabellos color de aurora
Y las pupilas de verde mar,
Entre cojines de raso lila,
Con el espíritu de Dalila,
Deshoja el cáliz de un azahar.

Arde a sus plantas la chimenea
Donde la leña chisporrotea
Lanzando en tono seco rumor,
Y alzada tiene su tapa el piano
En que vagaba su blanca mano
Cual mariposa de flor en flor.

Un biombo rojo de seda china
Abre sus hojas en una esquina
Con grullas de oro volando en cruz,
Y en curva mesa de fina laca
Ardiente lámpara se destaca
De la que surge rosada luz.

Blanco abanico y azul sombrilla,
Con unos guantes de cabritilla
Yacen encima del canapé,
Mientras en la tapa de porcelana,
Hecha con tintes de la mañana,
Humea el alma verde del té.

Pero ¿qué piensa la hermosa dama?
¿Es que su príncipe ya no la ama
Como en los días de amor feliz,
O que en los cofres del gabinete
Ya no conserva ningún billete
De los que obtuvo por un desliz?

¿Es que la rinde cruel anemia?
¿Es que en sus búcaros de Bohemia
Rayos de luna quiere encerrar,
O que, con suave mano de seda,
Del blanco cisne que ama Leda
Ansía las plumas acariciar?

¡Ay! es que en horas de desvarío
Para consuelo del regio hastío
Que en su alma esparce quietud mortal,
Un sueño antiguo le ha aconsejado
Beber en copa de ónix labrado
La roja sangre de un tigre real.
Julián del Casal
Cuba
La Habana, 7 de noviembre de 1863/

21 de octubre de 1893

03 octubre 2017

Alicia en el país, Raúl Rivero

No conozco Irlanda todavía
ni he podido viajar a Inglaterra.
No fui a Lima por fin
ni a Miraflores
ni me casé contigo.

Nunca escribí el libro que queríamos
—unos versos serenos y apacibles—
y no pude leer la Biblia en esos años.

No fui a misa, es verdad.
Perdí el escapulario
o lo escondí por miedo.

Rompí la esquela de tu dirección
porque era peligrosa.

Te cambié la identidad en las fotos de grupo:
“La de los ojos claros
es una joven marxista peruana”.
Pero al final las escondí también
o se perdieron.

Esto, como verás, ya no es
un mensaje de amor
sino la crónica impura
de un ser humano
en su vórtice negro.
Porque después resueltamente
me hice simulador profesional
un animal ajeno
amaestrado y escurridizo
que yo mismo no quería conocer.

Encontré, mientras te borraba
y te desvanecías
amor, imitaciones y carne de poesía.

Trabajé como indigente
y borracho oficial en mi país
durante varios años
y renuncié al empleo.

Estoy muy viejo
y lo único que he perfeccionado ultimamente
es mi manera de mirar el mar.

Espero que estés viva
y que te alegren estas noticias mías.

Sigo en La Habana
Alicia
sigo en Cuba que es
por lo menos para mí
el país de mis maravillas
sigo en La Habana
y lo recuerdo todo.
Raúl Rivero
Cuba
Morón, 23 de noviembre de 1945

02 octubre 2017

La mariposa, Gastón Baquero

Teresa:
traía para ti,
entre las manos,
una mariposa.

Era roja, era azul,
era oriblanca,
era tan linda,
que al verla bajo el sol
esta mañana,
quise que la tuvieras
o al menos la miraras.

Traía para ti,
lleno de contentura
aquella mariposa
que aleteaba en mis manos
como un pajarito.
¡Quería verte la cara
cuando vieras saltar
sobre tu falda
aquella mariposa!

Pero ya junto a tu casa
vi otra mariposa
sola, amarilla, y verde,
parecía estar triste
como un hombre sin novia,
y pensé si sería
la novia de la mía:
y abriendo las mis manos
dejé que se escapara
la oriblanca, la azul,
la roja mariposa;
y las dos se volaron,
y juntas fueron a quererse
perdidas por el cielo.
Gastón Baquero
Cuba
Banes, 4 de mayo de 1914
Madrid, 15 de mayo de 1997