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28 enero 2018

Blas de Otero, Mientras tanto

Mientras tanto subimos la escalera (de vez en cuando se oye
a los que caen de espaldas), nos paramos
un poco, alguna vez (vacilamos, como una hoja
en el instante de arrojarse al aire),
viene
el vértigo a todo correr desde el vacío
y, cerrando los ojos,
nos asimos a nuestro ser más íntimo,
y seguimos
y seguimos subiendo la trágica escalera
colocada,
creada, por nosotros mismos.
Blas de Otero
España
Bilbao, 15 de marzo de 1916
Majadahonda, 29 de junio de 1979

20 noviembre 2017

Blas de Otero: Ecce Homo

En calidad de huérfano nonato,
y en condición de eterno pordiosero,
aquí me tienes, Dios. Soy Blas de Otero,
que algunos llaman el mendigo ingrato.

Grima me da vivir, pasar el rato,
tanto valdría hacerme prisionero
de un sueño. Sí es que vivo porque muero,
¿a qué viene ser hombre o garabato?

Escucha cómo estoy, Dios de las ruinas.
Hecho un cristo, gritando en el vacío,
arrancando, con rabia, las espinas.

¡Piedad para este hombre abierto en frío!
¡Retira, oh Tú, tus manos asembrinas! 
¡No sé quién eres tú, siendo Dios Mío!
Blas de Otero
España
Bilbao, 15 de marzo de 1916

Majadahonda, 29 de junio de 1979

04 julio 2017

Blas de Otero, Digo vivir

Porque vivir se ha puesto al rojo vivo.
(Siempre la sangre, oh Dios, fue colorada.)
Digo vivir, vivir como si nada
hubiese de quedar de lo que escribo.

Porque escribir es viento fugitivo,
y publicar, columna arrinconada.
Digo vivir, vivir a pulso, airada-
mente morir, citar desde el estribo.

Vuelvo a la vida con mi muerte al hombro,
abominando cuanto he escrito: escombro
del hombre aquel que fui cuando callaba.

Ahora vuelvo a mi ser, torno a mi obra
más inmortal: aquella fiesta brava
del vivir y el morir. Lo demás sobra.
Blas de Otero
España
Bilbao, 15 de marzo de 1916
Majadahonda, 29 de junio de 1979

04 junio 2016

Blas de Otero, Juicio final

Yo, pecador, artista del pecado,
comido por el ansia hasta los tuétanos,
yo, tropel de esperanza y de fracasos,
estatua del dolor, firma del viento.

Yo, pecador, en fin, desesperado
de sombras y de sueños: me confieso
que soy un hombre en situación de hablaros
de la vida. Pequé. No me arrepiento.

Nací para narrar con estos labios
que barrera la muerte un día de éstos,
esplendidas caídas en picado
del bello avión aquel de carne y hueso.

Alas arriba disparó los brazos,
alardeando de tan alto invento;
plumas de níquel: escribid despacio.
Helas aquí, hincadas en el suelo.

Este es mi sitio. Mi terreno. Campo
de aterrizaje de mis ansias. Cielo
al revés. Es mi sitio y no lo cambio
por ninguno. Caí. No me arrepiento.

Ímpetus nuevos nacerán, más altos.
Llegaré por mis pies, —¿para qué os quiero?—
a la patria del hombre: al cielo raso
de sombras esas y de sueños esos.

Blas de Otero
España
Bilbao, 15 de marzo de 1916

Majadahonda, 29 de junio de 1979

14 junio 2013

Blas de Otero, En el principio

Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.

Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.

Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.

 Blas de Otero
España
Bilbao, 15 de marzo de 1916

Majadahonda, 29 de junio de 1979

06 noviembre 2012

Blas de Otero, Tú,que hieres

Arrebatadamente te persigo.
Arrebatadamente, desgarrando
mi soledad mortal, te voy llamando
a golpes de silencio. Ven, te digo

como un muerto furioso. Ven. Conmigo
has de morir. Contigo estoy creando
mi eternidad. (De qué. De quién). De cuando
arrebatadamente esté contigo.

Y sigo, muerto, en pie. Pero te llamo
a golpes de agonía. Ven. No quieres.
Y sigo, muerto, en pie. Pero te amo
a besos de ansiedad y de agonía.

No quieres. Tú, que vives. Tú, que hieres
arrebatadamente el ansia mía.

Blas de Otero

España
Bilbao, 15 de marzo de 1916
Majadahonda, 29 de junio de 1979

03 mayo 2011

Blas de Otero, La madre del cordero

Volvamos a ocuparnos de la salud.
Cosa seria.
La salud es la base, el fundamento, el alimento, la sonrisa y la
cornisa.
Yo sé mucho de esto.
Estoy perfectamente enterado de sus ventajas e inconvenientes.
Las ventajas estriban en la base; los inconvenientes, en la cornisa.
Apoyados en la salud, sonreímos con fuerza, alzamos el puño,
conquistamos la Luna.
Caminamos.
Cuando la salud falta, la cornisa se desmorona, algunos se desmoralizan, otros dan palos
de ciego.
Caminamos a tientas.
Existen diversas clases de salud: la física, la espiritual, la química y la cuatridimensional.
La primera se arregla con radiaciones de cobalto; la segunda,
escribiendo un buen poema; la tercera y la cuarta, a fuerza de
cariño y de tanques delicadamente dirigidos.
Me adhiero a la segunda.
Imposible despegarse del papel, apagar la palabra, arrancar la pluma
de mis entrañas.
Prohibido retroceder.
Con salud o sin salud, digo “salud” en el buen sentido de la palabra,
aprieto fuertemente el puño
para retener la pluma,
y rayo el papel con mi firma prefabricada, conquistando así la salud
que tanto echo de menos.

Blas de Otero
España
Bilbao, 15 de marzo de 1916

Majadahonda, 29 de junio de 1979

16 mayo 2010

Blas de Otero, Serenidad


Serenidad, seamos siempre buenos
amigos. Caminemos reposada-
mente. La frente siempre sosegada
y siempre sosegada el alma. Menos

mal que bebí de tus venenos,
inquietud, y no me supiste a nada.
El aire se serena, remansada
música suena de acordes serenos.

No moverán la hoja sostenida
con mis dedos, a contra firmamento
en medio del camino de mi vida.

Vísteme de hermosura el pensamiento,
serenidad, perennemente unida
al árbol de mi vida a contra viento.

Blas de Otero
España
Bilbao, 15 de marzo de 1916
Majadahonda, 29 de junio de 1979

13 julio 2009

Blas de Otero, Aire libre

Si algo me gusta, es vivir.
Ver mi cuerpo en la calle,
hablar contigo como un camarada,
mirar escaparates
y, sobre todo, sonreír de lejos
a los árboles...

También me gustan los camiones grises
y muchísimo más los elefantes.
Besar tus pechos,
echarme en tu regazo y despeinarte,
tragar agua de mar como cerveza
amarga, espumeante.

Todo lo que sea salir
de casa, estornudar de tarde en tarde,
escupir contra el cielo de los tundras
y las medallas de los similares,
salir
de esta espaciosa y triste cárcel,
aligerar los ríos y los soles,
salir, salir al aire libre, al aire.

Blas de Otero
España
Bilbao, 15 de marzo de 1916
Majadahonda, 29 de junio de 1979