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22 mayo 2019

Alberto José Pérez: Veinte años

A los veinte años
sólo es cierto en la vida del hombre
la tentación de muchos caminos
de muchas puertas

a esa edad se comienza a cerrar la maleta
para iniciar el viaje
que no concluimos

a los veinte años
se cree en el futuro
pero pasa el tiempo
se nos seca la garganta
se nos caen las uñas
y no aparece el futuro
a no ser que sea eso
que llamamos muerte
cosa que en realidad
le ha interesado a unos pocos. 
Alberto José Pérez
Venezuela
El Samán de Apure, ,18 de mayo de 1951

31 marzo 2019

Gabriel Jiménez Emán: A la luna


En el trayecto nocturno de regreso
miré al cielo y vi la luna. ¡Qué luna!
Largo rato estuve viendo su cara plateada,
sus ojos esfumados, su nariz y su boca
que siempre suspira desde allá, tan lejos,
y sonríe, para que seamos felices.
Qué sería de la noche y de nosotros
sin su luz: unos seres solos, amargos,
sin ese disco que nos acompaña, nos entibia la piel
antes y después de nacer y morir.
No concibo nada sin su presencia,
nada de lo que hacemos puede alcanzarla
ninguna palabra tocarla,
nada de versos, señores poetas de la noche,
nada de este ejercicio cojitranco del verbo,
ella está arriba suspendida, flotando, planeando
sola y muda para nosotros: sólo hay que verla
como uña, hoz, pelota, bola dulce con sus livianos cráteres,
sus valles llenos de nervios secos
y su aire sin peso que nos deja instalados
en el viejo silencio de los tiempos. 

Gabriel Jiménez Emám
Venezuela
Caracas, 21 de junio de 1950

17 marzo 2019

Esdras Parra: Aquí no espero nada y es como si dijera...

Aquí no espero nada y es como si dijera
                                                                                  todo
doy un paso sobre esta ceniza
para justificarme, para extender
mi oscuro rumor dentro de mi sangre
y llevar la tierra hacia ningún lugar
con el tiempo intacto y apretado
a mi alrededor
y esta clave, la claridad que encierra
mi caparazón
hecha del mismo hueso.
 Esdras Parra
Venezuela
Santa Cruz de Mora, 1939
Caracas, 18 de noviembre de 2004

15 enero 2019

Ruth Hernández Boscán: Desde pequeña…

Desde pequeña he sido un poco almáciga
lágrima rara amarillenta
No sé lo que es ser niña
Nací tarde de milagro
con el pelo gris
las manos de cobre
y un diente que usar por turnos
Me dejé habitar por nombres
de Biblia incierta
Llevo prendido un santo de Isnotú
de milagrosidad dudosa e impredecible
Cuando toca ver pido su ojo prestado
lo acomodo en esta cuenca doliente
y después siempre
me arrepiento.
Ruth Hernández Boscán
Venezuela
Caracas, 3 de febrero, 1970

24 diciembre 2018

Gabriel Jiménez Emám: Canción de Navidad

Tengo desde hace varios días
una canción de Navidad
metida en la cabeza
como una cascada.
Es algo raro
que me circula adentro
en los oídos y las sienes
me habla de la alegría de compartir
o de la pena de marcharse.
Hago viajes cortos entre el pueblo y la ciudad
o entre la ciudad y la noche
y mientras voy en la carretera
la melodía sigue ahí
Merry Christmas Merry Christmas
con coros y trompetas
voces dulces atraviesan mi alma
y la cuartean para cicatrizarla
absorben la sangre del espíritu
a una especie de cielo
al agujero pleno de diciembre
que se aleja y acerca como un fantasma
al final y al comienzo de esa cosa trémula
que se llaman los años.
Gabriel Jiménez Emám
Venezuela
Caracas, 21 de junio de 1950

16 octubre 2018

José Barroeta: Hay un arte de anochecer

Hay un arte de anochecer.
De la entrada del cuerpo al alma,
de la niebla a la redondez
y del círculo al cielo;
hay un arte de luz,
un campo donde anochecer
es mirar la vida
con el cuerpo cerrado.
Hay un arte de anochecer,
un descenso en la entrada del día
a la completa oscuridad.
Un intermedio donde es necesario
recibir y saber todo sin estremecimiento.
Hay un arte,
un paisaje a veces amable,
a veces torvo,
donde ascenso y descenso son accesorios
de la materia limpia.
Hay un arte de anochecer.
Quien haya vivido o soñado con bosques,
luces y demonios,
lo sabe.
 José Barroeta
Venezuela
Pampanito, Estado Trujillo 1942
Mérida, 2006

14 septiembre 2018

Cristina Gutiérrez Leal: Cristina

Yo, Cristina
dejo constancia de mis intentos.
Algunos están a la vista
otros detrás de algunas hendijas.
Juro que me negué a doblar las rodillas
ante cualquier escozor.
Estoy dejando constancia de mis desvelos
de mis posturas antiofídicas.
Pero de súbito soy arrastrada al desierto
se acerca a tentarme el enemigo
y
ay,
yo de Cristo sólo tengo el nombre.
Cristina Gutiérrez Leal
Venezuela
Coro, 1988

07 septiembre 2018

Rafael Cadenas: Si el poema...

Si el poema no nace, pero es real tu vida,
eres su encarnación.
Habitas
en su sombra inconquistable.
Te acompaña
diamante incumplido.
Rafael Cadenas
Venezuela
Barquisimeto, 8 de abril de 1930

27 agosto 2018

Francisco Massiani: Tristeza


Tristeza coja
adelantada a unos pasos de mí
Tristeza que busca la mesa más arrinconada de café
aparta la silla como para una vieja amante
y se sienta y acoda la cabeza en el ángulo más solo.
Tristeza perruna melancolía.
Tristeza de todos los días a las seis de la tarde
de todas las hora los domingos
Francisco Massiani
Venezuela
Caracas, 2 de abril de 1944

11 julio 2018

Gabriel Jiménez Emán: Bolero


Aquel amor le salía de las cejas
como un susurro bañaba sus pestañas
y se derramaba en mi rostro
entonces yo lo absorbía con una cucharilla
para dar de comer a mi dolor

me le iba por el centro, por los lados
le tasajeaba un pedazo de tiempo
de dulzura para mi pecho un poco amargo
y de todas maneras él seguía bajando

hasta las piernas y los pies y luego
por las costillas me subía un calorcito
tan agradable, como de mariposas crepitando
como ayeres, como cálidas cascadas

de ternura me iban desayunando
el pecho, y hasta me sonrojé al comprobar
que mi rostro había cambiado de color
estaba azul en una parte y en la otra amarillo

brillaba como una sombra iluminada
como un agua sideral y cotidiana
como una melodía que de tan triste
se parecía a la alegría, a la dicha

de vivir con esos ojos que se abrían y cerraban
para mí nada más, o al menos así lo parecía
cuando yo le besaba el centro
del pasado, hasta el presente conjugado

en el tiempo sin nombre más allá
de toda circunstancia, de las fechas
que se ofrecen y parecen cada vez más
al temblor, a la infinita sed de los amantes
Gabriel Jiménez Emám
Venezuela
Caracas, 21 de junio de 1950

26 mayo 2018

Rafael Cadenas, El que es


Si alguien me toca, sólo me toca a mí, a ese mí orgulloso, ese mí que no deja franquear su claustro, y no a ese otro alguien, informe, vasto, neutro, que hace gestiones en la oscuridad.
Herirás al que puedes herir, al que no importa defender, al que no es nada.
No lastimarás a nadie, lastimarás a ese nadie que me cierra el paso.
No temas. Sufre mi guardián. El que debe desprenderse como fruto que he cultivado, usé y abandono.
El otro, oscuro, humilde y quieto, no necesita protección.
No será tocado ni herido. Ni padece ni se queja.
No será destruido.
Rafael Cadenas
Venezuela
Barquisimeto, 8 de abril de 1930

10 marzo 2018

Jacqueline Goldberg, Hay una mujer

Hay una mujer
destinada a la sombra
una mujer que como yo
repite sus rostros
en las grietas
de una calle sin nombre
ambas resistimos
a la mentira
de hacernos las buenas
las del árbol solo
colgamos el miedo y las ganas
y cuando nadie pregunta
cuando por fin
nos dejan sostener
raíces en los ojos
iniciamos el regreso
permitimos a extraños
adivinar lo que nos detiene
Jacqueline Goldberg
Venezuela
Maracaibo, 24 de noviembre de 1966 

26 febrero 2018

Eugenio Montejo, La cuadra

El tacto de la harina en las manos nocturnas,
nuestra humilde nieve natal
que Dios nos manda.
En la boca del horno
el fuego con su canto de gallo.

La noche cae más densa al fondo de la cuadra,
los panaderos con sus gorros níveos
van y vienen detrás de los tablones,
trabajan para el mundo que duerme.

Es el silencio blanco en la hora negra,
el termo de café,
los cuentos de lejanos burdeles;
puedo mirarlos adentro de las sombras,
sobre su piel se va adensando la blancura
y la piedad de los nevados árboles.

Antes que las palabras fue la cuadra de mi vida,
hombres de gestos nítidos,
copos de levadura,
fraternidad de nuestra antigua sangre.
Los sigo viendo insomnes en la noche,
ya completan la carga de sus cestos,
rojea el horno apurándolos.
A un punto de la sombra todos se desvanecen,
casa por casa el pan se repartió,
la cuadra ahora esta llena de libros,
son los mismos tablones alineados, mirándome,
gira el silencio blanco en la hora negra,
va a amanecer, escribo para el mundo que duerme,
la harina me recubre de sollozos las páginas.
Eugenio Montejo
Venezuela
Caracas 19 de octubre de 1938/
Valencia,Venezuela, 5 de junio de 2008

08 enero 2018

Euenio Montejo, Final de lluvia

Ya ennegrecen los árboles
sus ramas y sus flores
al fin del aguacero.

En la terraza del Café
una sombra amontona las sillas
donde rondan amores bisiestos.

Las últimas gotas en las hojas
lavan las plumas del tordo
que ya por hoy no quiere vuelo.

Pasan parejas con paraguas.
Pasan paraguas sin parejas. 
Eugenio Montejo
Venezuela
Caracas 19 de octubre de 1938/
Valencia,Venezuela,5 de junio de 2008

08 diciembre 2017

Yolanda Pantin, Cada vez sé nada de poesía

Cuando pienso que me ha abandonado
me sorprenden sus engaños.
Ella me conoce. Yo voy confiada
creyendo que la sigo, vamos a decir,
por la margen izquierda del río, justo
en la entrada del bosque pero, astuta,
está en la otra orilla, agazapada.
Yo persigo una forma. ¡Ja! Se ríe.
Sigue con tus cuentos infantiles.
Yolanda Pantin
Venezuela
Caracas, 1954

04 octubre 2017

Alicia Torres: Camila


Iluminada por el relámpago nacido del vuelo
de un pájaro, Camila O’Gorman huye con un
sacerdote, su amante, en 1848.
-Enrique Molina-

No es de señoras
esta
pasión desenfrenada

No está permitido
robar pastores           así

pero ven sin más
amado
al campanario
cuando descuelgue la noche
y santifica esta arritmia
que me muerde
bajo la enagua de bramante
Despójate tú de esa negrura
que cubre todo
lo húmedo que mi boca reclama
Déjala que repose
como un lago de agua turbia
a nuestros pies
Alicia Torres
Venezuela
Caracas,1960

28 septiembre 2017

A Solange, Alberto Arvelo Ramos

Ni carta ni poema
lo que esta mañana
me amanece.
No huyo de ti
ni te busco.
Andas en los ríos
cotidianos.
No gano nada con tenerte
ni ganas nada con ganarme.
Como un vidrio opaco
que no permite mirar
más allá de este gozo.
No es amor.
no es convivirnos. No es casa hecha
para que tú y yo la levantemos.
No es historia. No es destino.
Ni hijos.
Es como respiras. Es como
respiras. Es como respiras.
Alberto Arvelo Ramos
Venezuela
Caracas, 1936/ Mérida 18 de junio de 2010

26 septiembre 2017

Orfeo, Hanni Ossott

Te he dado mis sedas
mi baile, mi danza, mis máscaras.
Te he dado mi cama, mis hornos, mis cocinas
la mesa puesta, adornada con flores y copas,

los cubiertos
Y el invitado venía y admiraba
casa y cuadros
alfombras y platos. La belleza.
Te he dado esta larga pasión
que ahora se teje como memoria difícil.
Te ha amado, bajo cielos y techos
en la calle más solitaria de París, de Grecia o de aquí
- desde el abandono.
Te he otorgado poros de poesía, surcos plenos de sudor
Almas, carne, pelo, cuello, manos.
Tú, hombre irascible... ¿Dónde estás?
¿Qué mar te socava en mí?
Eres duda y ángel. Promesa incumplida.

Me hiere tu canto, Orfeo.  Bacante soy de ti...
Llevo en mi espalda el rasgo de tus manos
la rajada
y en mis pulmones
 la respiración que quiero
la otra acallada respiración de muerte.

Carezco de mañana, mi hoy me rasga
¡Tu presencia, Orfeo...tu presencia!

Orfeo, ¿dónde estás? Socórreme.
Amado.
Hanni Ossott
Venezuela
Caracas, 14 de febrero de 1946
Caracas, 31 de diciembre de 2002

03 septiembre 2017

José Barroeta: Lúdico

Me cuesta bajar el poema del aire
allí donde me hundo con el plumaje vertical
de las palabras.
Rozando el infierno y el invierno
el poema es un dios de pies ligeros
apaleado por las estrellas.
 José Barroeta
Venezuela
Pampanito, 1942
Mérida 2006

26 mayo 2017

Alberto José Pérez, Respiro sin amor

Yo respiro hasta sin amor
y digo buenos días a los dolores más profundos
y adiós cuando nadie me despide

la ciudad enloquece con tanta sombra
entre las cuales me distingo

yo respiro hasta sin amor
basta un río y una montaña.
Alberto José Pérez
Venezuela
El Samán de Apure, ,18 de mayo de 1951