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25 enero 2019

Francisca Aguirre: El préstamo

A Esperanza y Manuel Rico

Apenas si veía pájaros.
 Se oían voces y ruidos de vasos,
y una música triste, derrumbada,
una canción distinta, pero intensa.
Todo se hallaba absurdamente detenido
dentro de una burbuja de desdicha,
de distancia sin aire, de muralla de hielo.

Y la niebla besaba largamente
aquel rincón del mundo en que te hallabas,
aquella esquina mísera y absurda
desde la que mirabas hacia fuera,
hacia un lugar inhóspito y aislado,
un sitio que te rechazaba,
donde tú no existías,
donde nadie entendía tus palabras,
un sitio en donde sólo se podía llorar,
llorar como esa niebla que todo lo cubría.

Como una gasa vieja
aquel opaco manto te ocultaba
detrás de los cristales.
Allí, lejos del sol y falta de tu idioma
tu acorralada infancia descubrió
el castigo del abandono.

Cayó la noche sobre las aceras
como un charco de tinta:
apoyaste la frente en los cristales
y lloraste despacio en español.
Unos niños cantaban a lo lejos:
“Au clair de la lune/
mon ami Pierrot/
prete moi ta plume/
pour écrire un mot”.

Y con la pluma que ellos te prestaron
has venido escribiendo sin reposo
la palabra tristeza. 
Francisca Aguirre
España
Alicante, 27 de octubre de 1930

Madrid, 13 de abril de 2019

11 enero 2017

Francisca Aguirre: Cómo comprendo...

Cómo comprendo a Cristo cuando dijo
que su reino no era de este mundo.
Porque este mundo nuestro,
este desapacible mundo en que vivimos,
viene siendo un horror desde el principio.
Mucho antes de Cristo, desde luego,
mucho después también, está a la vista.
el hedor de la sangre es más antiguo
que los dientes, la piedras y las uñas.
Mundo de sangre y nada más que sangre,
empezaste viviendo de la sangre,
y vas a terminar ahogada en ella.
Francisca Aguirre
España
Alicante, 27 de octubre de 1930
Madrid, 13 de abril de 2019

23 julio 2016

Francisca Aguirre: El extraño

Hay un extraño que visita mi hogar.
Viene a las mismas horas en que él solía venir.
Habla un parecido lenguaje, aunque con acento distinto.
No sé de dónde viene, cuánto tiempo piensa quedarse.
Me trata con afecto y a veces con ligero cansancio.
Le preocupan mis cosas —sabe mucho de mí—.
Pienso que debe ser amigo suyo,
pero sin duda es un amigo desleal:
presiento que lo odia.
A mí me asusta todo esto.
No sé cómo lo he de tratar,
cómo habré de decirle que no es ésta su casa.
No quisiera llegar a ofenderlo:
hay demasiado parecido en él con el otro, que amo.
Y cuando está callado hasta yo misma los confundo.
Estoy muy asustada:
tengo miedo a que se quede para siempre.
Porque si éste se queda
yo sé que nunca más volverá el otro.
Francisca Aguirre
España
Alicante, 27 de octubre de 1930
Madrid, 13 de abril de 2019