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10 marzo 2017

Walt Whitman, Poema

Creo que no haré otra cosa
durante mucho tiempo
que escuchar,
para aumentar
mi caudal con lo que oigo…
y dejar
que los sonidos me enriquezcan.

Walt Whitman
Estados Unidos
West Hills, Nueva York, 31 de mayo de 1819
Camden, Nueva Jersey, 26 de marzo de 1892

05 septiembre 2016

Walt Whitman, Milagros

¿Por qué hacer tanto alboroto por un milagro?
Sólo conozco milagros, ya sea que camine por las calles de Manhattan,
o mire hacia el cielo por encima de los techos,
o camine por la playa al borde del mar,
o permanezca de pie debajo de los árboles del bosque…
U observe a las abejas volando en torno de la colmena en el verano,
o a los animales que pastan en las praderas,
o a las aves
o a los maravillosos insectos que vuelan por el aire,
o la maravilla del atardecer,
o de las estrellas que brillan en la noche, mudas y resplandecientes,
o la exquisita curva delicada de la luna nueva en primavera.
Estos y los demás, todos, son milagros para mí.
Todo está vinculado y, sin embargo, cada cosa es diferente y ocupa su propio lugar.
Para mí, cada hora de luz y oscuridad es un milagro,
cada centímetro cúbico de espacio es un milagro,
cada metro cuadrado de la superficie de la tierra contiene lo mismo;
cada fragmento de su interior bulle con lo mismo.
Para mí el mar s un milagro continuo, los peces que nadan,
las rocas, el movimiento de las olas, los barcos y sus navegantes.
¿Es que existen milagros más extraños?

Walt Whitman
Estados Unidos
West Hills, Nueva York, 31 de mayo de 1819

Camden, Nueva Jersey, 26 de marzo de 1892

31 mayo 2011

Walt Whitman, Una hoja de hierba

Creo que una hoja de hierba, no es menos
que el día de trabajo de las estrellas,
y que una hormiga es perfecta,
y un grano de arena,
y el huevo del régulo,
son igualmente perfectos,
y que la rana es una obra maestra,
digna de los señalados,
y que la zarzamora podría adornar,
los salones del paraíso,
y que la articulación más pequeña de mi mano,
avergüenza a las máquinas,
y que la vaca que pasta, con su cabeza gacha,
supera todas las estatuas,
y que un ratón es milagro suficiente,
como para hacer dudar,
a seis trillones de infieles.

Descubro que en mí,
se incorporaron, el gneiss y el carbón,
el musgo de largos filamentos, frutas, granos y raíces.
Que estoy estucado totalmente
con los cuadrúpedos y los pájaros,
que hubo motivos para lo que he dejado allá lejos
y que puedo hacerlo volver atrás,
y hacia mí, cuando quiera.
Es vano acelerar la vergüenza,
es vano que las plutónicas rocas,
me envíen su calor al acercarme,
es vano que el mastodonte se retrase,
y se oculte detrás del polvo de sus huesos,
es vano que se alejen los objetos muchas leguas
y asuman formas multitudinales,
es vano que el océano esculpa calaveras
y se oculten en ellas los monstruos marinos,
es vano que el aguilucho
use de morada el cielo,
es vano que la serpiente se deslice
entre lianas y troncos,
es vano que el reno huya
refugiándose en lo recóndito del bosque,
es vano que las morsas se dirijan al norte
al Labrador.
Yo les sigo velozmente, yo asciendo hasta el nido
en la fisura del peñasco.

Walt Whitman
Estados Unidos
West Hills, Nueva York, 31 de mayo de 1819

Camden, Nueva Jersey, 26 de marzo de 1892
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