Mostrando entradas con la etiqueta Josefa Parra. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Josefa Parra. Mostrar todas las entradas

14 abril 2018

Helena contempla a sus hermanos, Josefa Parra

Dulces hermanos, carne
de un mismo amor, rendidos
al borde de la noche
os contemplo: soberbios
como dioses, y frágiles
como cisnes. Qué extraño
maleficio nos une,
qué enredados caminos
llevaron a este ocaso.

Me llamaréis hermana,
y yo os llamaré amados,
piel deleitosa, fruta
de mi propio jardín.
Míos sois por la gracia del deseo.
Soy vuestra por la gracia de la sangre.

Y un día lloraré
al decir vuestros nombres.
Josefa Parra
España
Jerez de la Frontera, Cádiz, 7 de febrero de 1965

22 diciembre 2017

Josefa Parra, Buenos días, tristeza

A veces llega la tristeza. Trae
las alas suaves de conformidades,
los ojos bajos y la piel desnuda,
y parece tan fácil entregarse,
despojarse, poner bajo sus plantas
el reino, los poderes y las armas,
el amor sobre todo, y esos últimos
retales que nos quedan de alegría.
A veces gana la tristeza; entonces,
qué lujo de matices su victoria,
qué fasto de sus grises y sus pardos
ocupándolo todo.
Buenos días,
-he de decir-, tristeza, aquí me tienes.
Josefa Parra
España
Jerez de la Frontera, Cádiz, 7 de febrero de 1965

25 mayo 2017

Josefa Parra, Nuestro hogar

Donde tú no me duelas,
debajo o por encima de las cosas presentes,
estará nuestro hogar.
Tocado por el rayo
de lo invisible, inmune a la rutina,
más firme cuanto menos apropiado,
en lo oscuro será
un faro.
 En su ventana, cada noche
–todas las noches, siempre, aunque no vengas–,
alumbrará el deseo.

Josefa Parra
España
Jerez de la Frontera, Cádiz, 7 de febrero de 1965 

20 marzo 2011

Josefa Parra, Te explico la diferencia

Puedo pasar la vida
contando los exactos lunares de tu vientre,
siguiendo en el espejo tu mirada, ahuyentando
tus fantasmas; si quieres, siéndome un poco tú.
Puedo pasar la vida.
Pero vivir, amor, es mucho más que eso;
es crecer y dormir y envejecer contigo,
reñir y bromear, y no vernos a veces,
o vernos como extraños alguna madrugada.
Es la recia costumbre que de pronto fulgura
con una hermosa lumbre de pasión y demencia.

Josefa Parra
España

Jerez de la Frontera, Cádiz, 7 de febrero de 1965
Photobucket

18 septiembre 2010

Josefa Parra, Lo innominado


Lo sabíamos ambos,
por eso era superfluo repetirlo -también eso sabíamos-,
aunque a veces la noche se encarnizara en darnos
las palabras más bellas, por si acaso crecían.
Esas veces que faltaba un mal minuto
para que hubiese chispas rodando por el suelo,
y había que apartar los ojos, y amarrarse
los lazos casi sueltos de la triste cordura.
Porque también sabíamos que era cosa de locos,
desvarío extremado (aunque, sí, delicioso)
y que era necesario extirparlo de golpe,
o sacarle los ojos, o cortarle las manos,
para que no saliese
a la luz y mostrase
su inocencia perfecta, que no iba a entender nadie.

Josefa Parra
España

Jerez de la Frontera, Cádiz, 7 de febrero de 1965