18 septiembre 2010

Josefa Parra, Lo innominado


Lo sabíamos ambos,
por eso era superfluo repetirlo -también eso sabíamos-,
aunque a veces la noche se encarnizara en darnos
las palabras más bellas, por si acaso crecían.
Esas veces que faltaba un mal minuto
para que hubiese chispas rodando por el suelo,
y había que apartar los ojos, y amarrarse
los lazos casi sueltos de la triste cordura.
Porque también sabíamos que era cosa de locos,
desvarío extremado (aunque, sí, delicioso)
y que era necesario extirparlo de golpe,
o sacarle los ojos, o cortarle las manos,
para que no saliese
a la luz y mostrase
su inocencia perfecta, que no iba a entender nadie.

Josefa Parra
España

Jerez de la Frontera, Cádiz, 7 de febrero de 1965

4 comentarios:

carmensabes dijo...

Impresionante esta mujer, qué poema, qué manera de poner la sangre al rojo vivo...

Me encanta la Parra y no conocía este poema, gracias por traerlo Trini, espectacular.

elena clásica dijo...

Sí es realmente espectacular, es increíble cómo alcanza esta poetisa la cima de la intensidad amorosa. Parece que uno roce un universo distinto después de leerlo. Maravilloso.
Un gran abrazo para ti, mi querida Trini.

Maritza dijo...

Ay, yo no sé si leo mal pero yo siento rupturas...no intensidades amorosas (sabiendo que las hay en la intención de la autora, por supuesto)

Bello poema! Y bella mujer también.
Buen apellido, que aquí en Chile es común entre algunos artistas (Violeta Parra, Nicanor Parra, Isabel y Ángel Parra, los Parra integrantes de Los Jaivas, en fin)

Besitos, Trini.
Hermoso lo que trajiste.

Algaire dijo...

Muy drástica la decisión para algo que era inocente sólo porque no lo fuera a entender nadie.
Buen día