Mostrando entradas con la etiqueta Poemas a animales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poemas a animales. Mostrar todas las entradas

05 abril 2019

Rubén Darío: Caracol

En la playa he encontrado un caracol de oro
macizo y recamado de las perlas más finas;
Europa le ha tocado con sus manos divinas
cuando cruzó las ondas sobre el celeste toro.

He llevado a mis labios el caracol sonoro
y he suscitado el eco de las dianas marinas,
le acerqué a mis oídos y las azules minas
me han contado en voz baja su secreto tesoro.

Así la sal me llega de los vientos amargos
que en sus hinchadas velas sintió la nave Argos
cuando amaron los astros el sueño de Jasón;

y oigo un rumor de olas y un incógnito acento
y un profundo oleaje y un misterioso viento…
(el caracol la forma tiene de un corazón).
 Rubén Dario
Nicaragua
Ciudad Darío, 18 de enero de 1867/
León, 6 de febrero de 1916

26 enero 2019

Jordi Doce: Colibrí

Ingrávido y rotundo
en el palco del aire,
el colibrí:
aguja aguijadora,
pico que pica el fondo
de la flor desflorada.

Con alas que son perchas
husmea entre los pétalos,
se inclina
sobre un charco de polen columpiado:
él es su lanza en ristre,
su punto en boca,
reflejo de este tallo en que se adentra.

Es esto y esto más,
í con tilde atildada,
i que enhebra al pasar
la quietud con el vuelo.

En la tarde que alienta, el dardo de la luz
tiene forma de pájaro.
Jordi Doce
España
Gijón, 1967

20 enero 2019

Henry Alexander Gómez: Moscas

Llenaron la casa
con su ruido de humo,
golpearon ventanas, se colaron por las cerraduras
y planearon los hilos de mi infancia,
presas de una voracidad más antigua que el fuego.
Tía Blanca colgaba en el techo
bolsas transparentes de polietileno
y así las moscas
se espantaban con el vértigo de su mirada múltiple.
Nos hicimos artistas de la crueldad,
tratantes de alas,
felices asistentes al espectáculo
de verlas borrachas al final de la tarde
con tanta fina estocada del matamoscas.
Santas y piadosas moscas,
llevan siempre una corona sin reino,
una aureola torcida,
 negra,
para ser exhibida bajo el polvo,
 en los estantes olvidados del vacío.
Henry Alexander Gómez
Colombia
Bogotá, 1982

08 enero 2019

Dario Jaramillo: Gatos I

La luna dora los techos.
Inesperadas, aparecen las sombras de los gatos.
Son tan sigilosos
que son solamente sus sombras.
Ellos ven todo sin ser vistos
y todo debe estar quieto mientras se mueven
para que ellos puedan sentirse inmóviles,
los gatos, sus sombras.
Dario Jaramillo
Colombia
Santa Rosa de Osos, 28 de julio de 1947/

11 noviembre 2018

Fernando Linero: La cigarra

Luego de un corto momento de silencio
irrumpe su canto de nuevo.
Su vibrato une a todas las criaturas del patio.
Hasta la lluvia misma llega entonces
y desde el tejado atenta escucha
como queriendo comprender.

Fernando Linero
Colombia
Santa Marta, 4 de octubre de 1957

05 noviembre 2018

Alicia Genovese: La garza


Y esa garza como una diosa extraviada
                                      ¿qué hace?
                                                          Sara Gallardo

Una garza nos visita
muy temprano,
bajó lenta y cerró las alas
con soberbia magnificencia;
cada paso en tierra,
tan distinto a su vuelo,
le fuerza el andar
le curva el cuello
Prudente, sin embargo,
sobre la orilla espera,
mientras el río calma de ondas,
su reflejo;
picotea algo,
quizá una mojarrita
que escapa, parpadea
la superficie, no es fácil
una presa en el agua
En diálogo cauto
con el paisaje,
la garza; un ojo
de naturalista experimental
en procura de alimento
y, aún sin conseguirlo,
una soltura autóctona
que levanta vuelo y atraviesa
la vegetación de lado a lado
Constancia y desapego
necesario para partir,
dejar lo inútil
reubicar desde el aire otra orilla,
otro tumulto sobre el monte
En exceso, conozco
la constancia
pero, con la garza, observo
el desapego, ese salir prudente
de la escena, como un arte
que no he sabido incorporar

Es el fin del verano
el río se aquieta,
pliego detalles
como hojas interiores
en la maraña de bambúes
Alicia Genovese
Argentina
Lomas de Zamora, 1953

02 octubre 2018

Alicia Genovese: El pájaro oscuro

En la luz enceguecedora
de la media mañana
un pájaro oscuro
sobre los arbustos;
un tordo, quizás, aunque no es
definitivamente negro;
al ladearse parece
tomar un color: un veteado
azulino en las alas;
no es el cuervo de Poe,
no es el mirlo de Stevens,
es lo que llega, impreciso
sin nombre
y el lugar adquiere
movimiento,
se posa y deja como semillas el alerta
de lo recién tocado;
se acerca a los sauces
y en su plumaje, el verde;
otro filtro de ramas
en el mismo
tafetán cambiante:
tordo, azulejo, mirlo del sur,
se tornasola sin respuestas
como los ojos
que dan felicidad;
es un brujo de tribu
señalando con el vuelo
la vigilia del paisaje
Lo sigo
sin lograr fijarle
identidad;
un pájaro oscuro
que en la química del día
escapa de lo exacto;
conocedor de follajes
y de espejos ilusorios
burla mi percepción;

 gira la cabeza, me ha visto,
abre vuelo entre las cañas
y se va, poderoso
inclasificable
 Alicia Genovese
Argentina
Lomas de Zamora, 1953

01 octubre 2018

Ángel Crespo: El ciervo

Sobre el atardecer camina un ciervo
mientras al sol la noche desposee.
El hocico del ciervo, malherido,
sangre derrama encima de las nubes.
Tiemblan las casas, crujen levemente,
mientras inquietos van sus habitantes
del espejo al balcón y, una vez más,
contemplan su mirada en los espejos.
Un ciervo a tales horas
corre el camino que ante el hombre pende,
devorando las hierbas luminosas
que alimentan los ojos.
Un ciervo abre sus fauces,
ciervo feroz de boca cotidiana,
que con los dientes rompe las cortinas
de la diaria luz, mientras derrama
sangre herida de sol en su camino. 
 Ángel Crespo
España
Alcolea de Calatrava , Ciudad Real, 18 de julio de 1926/
Barcelona, 12 de diciembre de 1995

21 septiembre 2018

Alex Fleites: Sobre la belleza

Es bello
el colibrí
–sus alas
tornasol,
su pequeño
corazón
irradiante–
detenido
en pleno
vuelo

Es bella
la buganvilla
que
sobrevivió
a los escasos
días que duró
el invierno
–invencible
entre las hojas
pardas,
sostenida
apenas
por la rama
que terminará
quebrándose–

El colibrí
ha venido
a libar
precisamente
en esa flor,
a destruir
su precario
equilibrio

¿Será
que la belleza
no puede
dejar de
alimentarse
de sí misma?
Alex Fleites
Cuba
Caracas, 1954

José Ángel Valente: Pato de invierno

Por encima del agua helada
el patito se resbalaba.

Por encima del agua dura,
el patito de la laguna.

Por encima del agua fría,
el patito silba que silba.

Silba que silba se resbalaba
y en vez de llorar silbaba.
José Ángel Valente
España
Orense, 25 de abril de 1929
Ginebra, Suiza,18 de julio de 2000

15 agosto 2018

Augusto Pinilla: Colibrí

Entre los pájaros eres tú
el consagrado amante de las flores
Siempre te veo con ellas entre besos y adioses
Escribiendo todo entero en sus corazones
el nombre del amor.
Augusto Pinilla
Colombia
Socorro, Santander, Colombia 1946

11 agosto 2018

Jordi Doce: Caza menor

Este gato que avanza sin herirse
sobre el muro cubierto de cristales,
lejos de su cojín y su platillo,
ha salido de caza. Le delata su nervio,
la encogida tensión con que vigila,
muñeco de un instinto equilibrista.
Luego caminará sobre la tierra negra,
entre hoyuelos de nieve y bayas secas,
con plumas en las zarpas o mascando vacío
–burlado por sus ganas–, pero hermoso igualmente
en la clara fiereza de su andar.
Jordi Doce
España
Gijón, 1967

08 julio 2018

Jesús Munárriz: El colibrí

Los verdes, los dorados, los rojos, los azules
del valle de Oaxaca en torno a Monte Albán.
En el cenit, el sol.
Y brotando de pronto
de las flores que cubren la ladera,
tirabuzón del aire,
el surtidor de un colibrí
se alza
en la transparencia.
¡Qué distinto era todo
hace mil años!
Menos el colibrí.
Jesús Munárriz
España
San Sebastián, 1940

07 mayo 2018

Horacio Benavides: El gato

El gato que duerme
es otro gato
porque a las once
es sólo sombra
El que a las tres
de la mañana cae
como sombrero lento
es porque ya no ondula
en el agua
en el desierto
El que a las seis
busca la leche
es porque guardó
su oscuro sobretodo
 Horacio Benavides
Colombia
Cauca, 1949

22 abril 2018

Jesús Munárriz: La respuesta del erizo

No puede plantar cara al enemigo
mostrándole los cuernos:
no los tiene.
Ni tampoco morderle:
son sus dientes
pacíficos, hervíboros.
Carece de aguijones, de sustancias
que inocular: su cuerpo
no produce venenos.
Ni puede refugiarse en la manada:
vive con su familia nada más, cuida de ella.
Ni siquiera la huida le es posible:
mal corredor, lentísimo, torpón,
lo atrapan de inmediato.
Así que si se siente
atacado, el erizo
se aovilla
y despliega sus púas.
Es su única defensa.
Pues aún hay quien le acusa
de agresivo.
Jesús Munárriz
España
San Sebastián, 1940

04 abril 2018

Harald Sverdrup: El sapo

Majestuosamente sobre una hoja de nenúfar
está sentado un Buda verde húmedo
con ojos como joyas,
frío y confiado
con las plantas trepadoras
y animales descendentes.

Tu verrugosa sabiduría
que te estira la piel
y la boca que se ensancha
en una dolorida sonrisa de viejo
le dice a cada  niño que tu reino
es verdaderamente de este mundo.

¿Quién se atreve a adorarte?
Harald Sverdrup
Noruega
Buksnes, 29 de mayo de 1923
Tønsberg, 26 de junio de 1992

28 marzo 2018

José Lezama Lima: Doble noche I

La noche no logra terminar,
malhumorada permanece,
adormeciendo a los gatos y a las hojas.
Estar aprisionada entre dos globos de luces
y mantener, como una cabellera
que se esparce infinitamente,
el oscuro capote de su misterio.
La noche nos agarra un pie,
nos clava en un árbol,
cuando abrimos los ojos
ya no podemos ver al gato dormido.
El gato está escarbando la tierra,
ha fabricado un agujero húmedo.
Lo acariciamos con rapidez
pero ha tenido tiempo para tapar
el agujero. Hace trampa
y esconde de nuevo a la noche.
José Lezama Lima
Cuba
La Habana, 19 de diciembre de 1910/
La Habana, 9 de agosto de 1976

23 marzo 2018

Roberto Malatesta: Estrellas

Mi perro y yo miramos las estrellas
y somos casi hermanos.
Yo soy el que más sabe de los dos, las estrellas
no notarán la diferencia.
Desde esta posición
quien pretende saber
es como aquel que salta
y por ello se cree cerca del cielo.
Mi perro y yo miramos las estrellas,
ninguno de los dos
llegará más allá de sus narices.
No obstante, qué bueno bajo el rocío,
contemplar las estrellas es tan bello
y simple, que mi perro y yo, hermanados,
sabiendo casi nada
lo comprendemos todo. 
Robert Malatesta
Argentina
Santa Fe, 1961

05 enero 2018

Juan Ramón Jiménez: Ruiseñor de la noche

Ruiseñor de la noche ¿qué lucero hecho trino,
qué rosa hecha armonía, en tu garganta canta?
Pájaro del placer ¿en qué prado divino
bebes el agua pura que moja tu garganta?
Para que tu voz sea la gloria, único dueño
de la noche de mayo ¿qué desnudez de sones
ves ante ti y levantas con tu pecho pequeño,
inmenso como un cielo o un mar de encarcaciones?
¿Es el raso lunar lo que forma la urna
de tus joyas azules, palpitantes y bellas?
¿Llama en tu pecho un dios? ¿O a qué antigua y nocturna
eternidad robó tu pico las estrellas. 
Juan Ramón Jiménez
España
Moguer, Huelva, 24 de diciembre de 1881
San Juan, Puerto Rico, 29 de mayo de 1958

31 diciembre 2017

Hormigas, Robinsón Quintero Ossa

Descansen descansen laboriosas

Toda la jornada
debajo de la mesa
han cargado
rumbo al escondrijo
las migas de mi comida

¿A qué tanto afán?

Les diría:
cosechen ahora
vendrán días de escasez

Pero el poema es azaroso
–llevará tiempo–
y otras migajas rodarán al piso
junto al papel hecho trizas

No apuren pues obreras
Tengan alegre recreo

Que yo
como otra hormiga
–solitaria–
seguiré mi tarea
hasta que no caigan más de mi mesa
estos versos 
Robinsón Quintero Ossa
Colombia
Caramanta, 1959