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15 febrero 2019

Jesús Munárriz: De poeta a poeta

Sabes -y sueles- hacer el amor
como el poeta construye sus versos:
con acordada mezcla
de pasión y sistema
(y no digo artificio),
de música, entusiasmo,
intuición y saber.
Precisas emociones
las transformas en ritmo
y melodiosa fantasía
enriquece tus gestos;
sabrosa perversión
los enloquece.
Cuando estás inspirada, que es bastante a menudo,
me transportas a límites nunca antes alcanzados.
De poeta a poeta:
enhorabuena.
¿Cómo podría hacerme
con tus obras completas?
Jesús Munárriz
España
San Sebastián, 1940

08 julio 2018

Jesús Munárriz: El colibrí

Los verdes, los dorados, los rojos, los azules
del valle de Oaxaca en torno a Monte Albán.
En el cenit, el sol.
Y brotando de pronto
de las flores que cubren la ladera,
tirabuzón del aire,
el surtidor de un colibrí
se alza
en la transparencia.
¡Qué distinto era todo
hace mil años!
Menos el colibrí.
Jesús Munárriz
España
San Sebastián, 1940

22 abril 2018

Jesús Munárriz: La respuesta del erizo

No puede plantar cara al enemigo
mostrándole los cuernos:
no los tiene.
Ni tampoco morderle:
son sus dientes
pacíficos, hervíboros.
Carece de aguijones, de sustancias
que inocular: su cuerpo
no produce venenos.
Ni puede refugiarse en la manada:
vive con su familia nada más, cuida de ella.
Ni siquiera la huida le es posible:
mal corredor, lentísimo, torpón,
lo atrapan de inmediato.
Así que si se siente
atacado, el erizo
se aovilla
y despliega sus púas.
Es su única defensa.
Pues aún hay quien le acusa
de agresivo.
Jesús Munárriz
España
San Sebastián, 1940

02 octubre 2017

Estampa Caleña, Jesús Munárriz

A las siete de la mañana
un aguacero tropical
da lustre a los verdes de Cali,
hace a los pájaros callar.
No falta luz, no falta música,
sonríe grata la ciudad;
los automóviles comienzan
su cotidiano trasegar.
Se asoma al río un gato oscuro
que aún no ha aprendido a maúllar,
las caleñas y los caleños
se afanan en desayunar.
Huele a café y a pandebono,
a aguapanela, a jugo, a pan,
huele a almojábana y a arepa,
a chocolate y a tamal.
Pasan las nubes, se abre el cielo,
recupera su claridad;
vuelven al trajín los humanos
y los pájaros a cantar.
Van al colegio los muchachos
y sus papás a trabajar;
despierta Cali con el alba
y pronto es toda actividad.
El visitante la contempla
al pie de un patriarcal samán,
observa, admira y se despide,
prófugo por necesidad.
 Jesús Munárriz
España
San Sebastián, 1940

17 septiembre 2017

Uno de ellos, Jesús Munárriz

¿Qué más te da, Susana, que te estemos mirando
éste y yo? Somos viejos
y tú joven, es cierto, y no hay nada en nosotros
que te atraiga, pero ¿quién lo pretende?

Ni siquiera acercarnos; contemplarte nos basta.
No te pedimos mucho:
sólo que finjas que no nos has visto
para poder gozar de tu belleza
con estos ojos, menos fatigados
que nuestros corazones.

Nos queda poco, hija,
y tú tienes la vida por delante.
Anda, sé buena chica
y sigue con tu baño, y no hagas caso
de estos viejos fisgones.
Nos das una alegría y no te cuesta nada.

Por favor, Susanita, no te tapes.
Jesús Munárriz
España
San Sebastián, 1940

31 agosto 2017

Eva, Jesús Munárriz

Se despoja la rubia doncella adolescente
con temor de sus ropas, con vergüenza.
Pero obedece y posa.

Los ojos del anciano, fatigados,
rejuvenecen ante su belleza.

Le indica la postura,
le entrega una manzana
y ve a su alrededor el paraíso.

Y sitúa
su fresca flor de carne
en un jardín florido
en que destaque.

En él sigue, perfecta, incorruptible,
para que la admiremos
tal como él la admirara.

¿Pero por qué pintó
la serpiente
tras ella?
Jesús Munárriz
España
San Sebastián, 1940

26 julio 2012

Jesús Munárriz, De tu presencia guardo...

De tu presencia guardo, sobre todo,
las huellas que dejaron
tus primeras sonrisas
en la confusa sombra
de mi melancolía.

Jesús Munárriz
España
San Sebastián, 1940