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28 septiembre 2017

A Solange, Alberto Arvelo Ramos

Ni carta ni poema
lo que esta mañana
me amanece.
No huyo de ti
ni te busco.
Andas en los ríos
cotidianos.
No gano nada con tenerte
ni ganas nada con ganarme.
Como un vidrio opaco
que no permite mirar
más allá de este gozo.
No es amor.
no es convivirnos. No es casa hecha
para que tú y yo la levantemos.
No es historia. No es destino.
Ni hijos.
Es como respiras. Es como
respiras. Es como respiras.
Alberto Arvelo Ramos
Venezuela
Caracas, 1936/ Mérida 18 de junio de 2010

17 noviembre 2016

Alberto Arvelo Ramos, Poema de la inexistencia

En el goce he dejado de existir,
porque existir es recordar algo mejor que hoy.

Estirar de algún modo
alguna muerte que tuvimos
como si uno tuviera un eco.

Pero no tenemos nada más fuerte
que esta sacudida de mordernos.

Tus piernas se llaman
el olvido de Dios.

Tus labios se llaman
la voz que no dice.

Tu pubis se llama
el cielo que murmulla.

Tus senos son los ríos
por donde se meten estas tardes.

Tu aire, el aire tuyo
no es sonido
no es aire
eres tú, transparente.
Alberto Arvelo Ramos
Venezuela
Caracas, 1936/ Mérida 18 de junio de 2010

13 noviembre 2016

Alberto Arvelo Ramos, Ars poética

a Orlando Araujo

Minúsculo poema.
Giraba sobre sí
con tentáculos
de hierro luminoso.
Parecía bola viva.

Debajo de los versos era
otra bola pequeña
y durísima,
más azul que la muerte.

Se movía
en la respiración de las palabras.
Se mecía de tristeza.
Era el corazón inhumano
de la voz.

No respeta al decidor.
No lo castiga.
No lo expresa. No le da otra función.
Sólo la única
de constructor de nadas magníficas.
Alberto Arvelo Ramos
Venezuela
Caracas, 1936/ Mérida 18 de junio de 2010