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01 octubre 2018

Ángel Crespo: El ciervo

Sobre el atardecer camina un ciervo
mientras al sol la noche desposee.
El hocico del ciervo, malherido,
sangre derrama encima de las nubes.
Tiemblan las casas, crujen levemente,
mientras inquietos van sus habitantes
del espejo al balcón y, una vez más,
contemplan su mirada en los espejos.
Un ciervo a tales horas
corre el camino que ante el hombre pende,
devorando las hierbas luminosas
que alimentan los ojos.
Un ciervo abre sus fauces,
ciervo feroz de boca cotidiana,
que con los dientes rompe las cortinas
de la diaria luz, mientras derrama
sangre herida de sol en su camino. 
 Ángel Crespo
España
Alcolea de Calatrava , Ciudad Real, 18 de julio de 1926/
Barcelona, 12 de diciembre de 1995

12 abril 2017

Ángel Crespo, Cuando te quedas solo, eres espejo

Cuando te quedas solo, eres espejo
de lo que fuiste:
una mañana
contemplada desde el balcón
entornado; unos pasos
armoniosos que no has seguido
para no derramar tu gozo;
unas cuantas palabras
que te cambiaron más que el tiempo;
una mirada que se ahogó
como luz en tus venas;
un viaje que nunca querías
terminar; tu alma ausente
de lo que te esperaba
al quedarte tan solo.

Ángel Crespo
España
Alcolea de Calatrava , Ciudad Real, 18 de julio de 1926/

Barcelona, 12 de diciembre de 1995

18 diciembre 2016

Ángel Crespo, Paloma De Helsinki

Por miedo de que ardiese una paloma
que eclipsaba al sol con sus plumas
volando hacia las llamas
que apagaba el crepúsculo,
ya no pude escribir aquel poema
que temblando empecé
por miedo de que ardiese una paloma.

Ángel Crespo
España
Alcolea de Calatrava , Ciudad Real, 18 de julio de 1926/
Barcelona, 12 de diciembre de 1995

14 noviembre 2016

Ángel Crespo, La noche

Cuando Dios vaga por la noche
y los tejados pierden formas,
en la tierra las casas se hunden en cierto modo
porque Dios pesa más que un puñado de aire.
También hay chimeneas que ya no se ven
y tejas que se rompen sin saber cómo
y una campana que, aunque nadie toca,
parece que sonase o que soñara.

Se oye un viento confuso
con palabras que nadie sabría descifrar
porque las dice Dios mientras hace la noche.

Y como es él quien está cantando,
fluye su túnica por las aceras
y su aliento a los árboles sacude.
Y, al abrir el balcón,
nos estremecemos de repente
porque casi parece que le hemos visto. 

Ángel Crespo
España
Alcolea de Calatrava , Ciudad Real, 18 de julio de 1926/
Barcelona, 12 de diciembre de 1995