01 diciembre 2009

Benjamin Prado, El viajero

para Javier Egea
Te acompañaban siempre los violines.
Tus poemas estaban en ti como los peces
en el fondo de un río.

Eso es lo que vi en ti:
peces en el desierto,
música amenazada.
Te vi hacer bosques y subir montañas,
te vi cavar abismos con tus manos.
No supe dónde ibas.

Te vi buscar la sombra entre la luz,
te vi buscar la muerte entre la vida,
y no pude entenderte.

Yo no sé qué has ganado, pero sé qué has perdido:
tu música,
tus peces,
tus montañas azules.

No puede ser feliz quien entierra un tesoro.
No puede ser feliz
quien envenena el agua de su vida.

Benjamin Prado
España
Madrid, 13 de julio de 1961

6 comentarios:

anamorgana dijo...

Siempre algo nuevo y de mi gusto.
Me ha gustado el poema, aunque sea amargo, bueno eso es lo que a mi (que no entiendo) me parece.
Un abrazo
anamorgana

elena clásica dijo...

Qué maravilloso, qué reflexión tan bonita sobre la elección personal y el infierno en el que uno se sume a veces voluntariamente.
Extraordinario, conmovedor. Una delicia, como siempre.
Un besazo, Trini.

carmensabes dijo...

Intensísimo poema que Prado construye desde una situación tremendamente dura.
Me ha impresionado Trini, un abrazo.

BLANCA LIBIA HERRERA CHAVES dijo...

PROFUNDOS... HERMOSOS... INTENSOS...

UN ABRAZO

Soledad Sánchez M. dijo...

Has elegido uno de los poemas más "fuertes" (para mía, al menos) de Benjamín Prado.

Es un gusto esta selección que nos haces.

Un beso.

Soledad.

Corso dijo...

He pateado muchos desiertos, donde los peces coleteaban hasta partirse el espinazo; es ahí donde yo enterré muchos... tesoros.