01 febrero 2012

Antonio Gómez Hueso, Autoepitafío

Aquí yace,
o, mejor dicho,
aquí subyace
un poema de dos minutos
en la inmensidad del tiempo.

Quise ser yo en la vida,
pero me topé con el ego,
que me desesperó, desorientó y desvió
de todos los intentos de autoconocimiento.

Pero quizás no fue todo en vano,
tuve la lucidez de un ciego,
la fuerza que me imprimió el viento
para ir a contracorriente
en esta suerte de infierno.

Intenté tomarme la vida en serio,
pero me lo impidieron los temores internos
y supe que la risa era mi mejor compañero.

Ahora que todo acaba,
me subo al barco de los espectros,
para dulcemente ir
en busca de un naufragio en el cielo.

Aquí yace,
o, mejor dicho,
aquí vive...un muerto.

Antonio Gómez Hueso
España
Torredonjimeno, Jaén 2 de agosto de 1953
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4 comentarios:

Lola dijo...

uauuuuu morir en vida es algo doloroso... muy bueno Antonio Gómez Hueso y gracias Trini por compartirlo. Besos a los dos

Silvia Cuevas-Morales dijo...

¡Excelente poema amigo! Enhorabuena por tu arte.

José Manuel dijo...

La vida y la muerte tan enfrentadas, pero a la vez tan unidas. Aúnque escribir un autoepitafio parace algo macabro, en este caso son bellas palabras.
Enhorabuena Antonio, y gracias Trini por compartir estas maravillas.

Besos

elena clásica dijo...

Ya sabía yo de las excelencias creadoras de Antonio Gómez Hueso. Y ahora nos soprende con este Autoepitafio que nos deja mudos y desolados navegando en una barca de espectros, así como la vida nos devuelve la mirada.
Terrible se nos hace la comprensión de la vida, nuestras contradicciones tiran de nosotros en direcciones opuestas y el ser humano se siente naufragar.
A pesar de todo, el oxímoron nos lanza un guiño de esperanza, pues el muerto vive, y vive para alzar su voz y gritar su sufrimiento.

Como siempre, me ha impactado la voz de este gran poeta.

Un abrazo.