06 julio 2011

Antonio Gómez Hueso, Imago mortis

¿Cómo será el mundo
cuando se haya
perdido la música de Mozart,
las películas de Fellini,
la fantasía pétrea de Miguel Ángel,
o las revelaciones de Zaratustra
—tan sólo por citar a unos pocos—,
cuando sólo quede polvo
donde otrora emergió la catedral de Santiago,
cuando nunca más florezcan rosas,
o vuelen las cenizas de la última biblioteca?

¿Cómo serán los amaneceres,
qué desconocidos árboles nos acogerán,
qué montañas, qué ríos, qué seres?
¿Cómo se iniciará otra nueva historia universal,
qué guerras nos asolarán,
cuántas razas, lenguas y naciones,
desastres, credos y civilizaciones?
¿Cómo empezaremos a revivir,
qué descubrimientos nos maravillarán,
cuántos sorprendentes inventos?

Morirse para comprobar que uno no acaba,
pero sí las cosas del tiempo.
morirse para saber todo lo ignorado,
para reconocerse perfecto.
Morirse para descubrir
que uno no se ido,
sino que ha vuelto.

Antonio Gómez Hueso
España
Torredonjimeno, Jaén 2 de agosto de 1953
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5 comentarios:

MUCHITA dijo...

No conozco al escritor pero me gusto el poema.

Besos mil.

Esilleviana dijo...

Recatado y recóndito interior,
sin horizonte,
adecuado a la vida,
perviviendo en ensueños,
con la impronta orfandad de ser ser;
ser sin tiempo,
con la belleza de la mano
frente al mar eterno.

tampoco lo conocía...
estás en la página de este poeta
:)
gracias.

un abrazo

fgiucich dijo...

No me puedo imaginar el mundo sin esas bellezas. Hermoso poema. Abrazos.

Oréadas dijo...

El final del poema me gustó mucho.
Sin la memoria del tiempo, no sé que seríamos.
Un beso Trini

Maritza dijo...

"Morirse para comprobar que uno no acaba"
Precioso!...
Interrogantes que más de alguna vez nos hemos hecho.

(Será La Catedral de Santiago de Chile?...Me gustaría que lo fuese)...

BESOS!