27 junio 2012

Victoriano Crémer, Los caminos del amor

Huele a soledad el campo
tan breve, tan sin sentido,
bajo un firmamento abierto
de par en par.
¡Apetito
de tierra sola, de tierra
desterrada, de caminos
que nunca llegan a Roma!

La carretera es un río
enjuto que no se acaba
y que no tiene principio.

Pero la esperanza enseña
a creer lo que no vimos;
el aire, la luz, la música,
la palabra...

Desistimos
de andar mirando las cosas,
descubriendo los registros
concretos.

El alto cielo
nos orienta con sus guiños
fulgurantes.

Levantamos
la mirada y transcribimos
su fausta telegrafía:

«¡Para el amor no hay caminos!»

Victoriano Crémer
España
Burgos, 18 de diciembre de 1906
León, 27 de junio de 2009
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3 comentarios:

José Manuel dijo...

Para el amor hay caminos, senderos y atajos. ¡Qué inmensos son los caminos del amor!
Gracias por compartir tan hermosos poema.

Besos

francisco luis dijo...

Amor, que palabra tan corta para transmitir tanto bueno que aportar entre los seres humanos.

Oréadas dijo...

Para el amor siempre hay un cruce de caminos que nos une con nuestra media naranja.
Besitos :)