21 agosto 2012

Almudena Guzmán, Foto antigua

Y esa monicaca de chocolate hasta los kikis de rosados lacitos soy yo.
Quién lo diría.
Quién adivinaría en esos ojitos dulces un atisbo, sólo un atisbo de
amargura.
¡Si ella, la otra yo, la que fue voraz consumidora de leche condensada,
me conociera ahora!
Ahora que estoy hecha un asco, ajada, sin luz, luciérnaga exenta de
brillantes culebreos.
Qué pena.
La abstracción de mi mente ha culminado en un monolito de sal. Y ya
no quiero escribir más.

Almudena Guzmán
España
Navacerrada, Madrid, 1964
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1 comentario:

José Manuel dijo...

El inexorable paso del tiempo no hace mirar demasiado por el retrovisor.
"...cualquiera tiempo pasado fué mejor...", como dijo Jorge Manrique.

Besos