19 enero 2017

Marisa Pintos López, Nítida melodía

No se cierran los ojos
ni se taponan los oídos
a la música del dolor.

Lo que hoy se canta
mañana duele.

Aunque transites
con la bruma en el alma,
con el amargo sabor en la boca,
¡luchas!

No hay pies descalzos,
mochila en la espalda
o meta lejana.
Intentas la alta cumbre
de la dicha.

Nítida melodía.

Marisa Pintos López
España

Jaime Sabines,Te quiero a las diez de la mañana

Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia. Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la comida o en el trabajo diario, o en las diversiones que no tienes, me pongo a odiarte sordamente, con la mitad del odio que guardo para mí.

Luego vuelvo a quererte, cuando nos acostamos y siento que estás hecha para mí, que de algún modo me lo dicen tu rodilla y tu vientre, que mis manos me convencen de ello, y que no hay otro lugar en donde yo me venga, a donde yo vaya, mejor que tu cuerpo. Tú vienes toda entera a mi encuentro, y los dos desaparecemos un instante, nos metemos en la boca de Dios, hasta que yo te digo que tengo hambre o sueño.

Todos los días te quiero y te odio irremediablemente. Y hay días también, hay horas, en que no te conozco, en que me eres ajena como la mujer de otro. Me preocupan los hombres, me preocupo yo, me distraen mis penas. Es probable que no piense en ti durante mucho tiempo. Ya ves. ¿Quién podría quererte menos que yo, amor mío?

Jaime Sabines
México
Tuxtla Gutiérrez, México , 25 de marzo de 1926/
Ciudad de México, México, 19 de marzo de 1999

18 enero 2017

Eugen Jebeleanu, Una voz

¡Dejadme llorar, que ha muerto la Esperanza...
asesinada en pleno día, ahora...!
¡Traedme de las sombras el vestido más triste
y cubrid mi semblante con un inmenso velo de humo!

Quiso arropar a los pequeños. ¡Vedla: desnuda, silenciosa,
asesinada ante nosotros bajo yertas ruinas...!
¡Traedme un mar hirviente de cicuta.
que apure y calme el asco de mi boca sombría!

¡Oh, mar! ¡Préstame tu armadura
para avanzar con ella hacia los asesinos, relumbrante,
y con millares de infernales olas escupirlos,
y -¡cobardes!-  arrodillados ante la Esperanza muerta.

 Silencio. Calla el mar El horizonte calla. Desierto.
Los asesinos, en secreto, como gordos gusanos se retuercen,
la levantan de prisa, al ataúd la arrojan.

¡Pero ha volado ya desde sus manos el corazón de la Esperanza!

Rumania
24 de abril de 1911/
Bucarest, 21 de agosto de 1991

Octavio Paz, Escrito con tinta verde

La tinta verde crea jardines, selvas, prados,
follajes donde cantan las letras,
palabras que son árboles,
frases que son verdes constelaciones.

Deja que mis palabras, oh blanca, desciendan y te cubran
como una lluvia de hojas a un campo de nieve,
como la yedra a la estatua,
como la tinta a esta página.

Brazos, cintura, cuello, senos,
la frente pura como el mar,
la nuca de bosque en otoño,
los dientes que muerden una brizna de yerba.

Tu cuerpo se constela de signos verdes
como el cuerpo del árbol de renuevos.
No te importe tanta pequeña cicatriz luminosa:
mira al cielo y su verde tatuaje de estrellas.

 OctavioPaz
México
Ciudad de México, 31 de marzo de 1914/
Ciudad de México , 19 de abril de 1998

17 enero 2017

Luis Alberto de Cuenca, La despedida

Mientras haya ciudades, iglesias y mercados,
y traidores, y leyes injustas, y banderas;
mientras los ríos sigan vertiendo su basura
en el mar y los vientos soplen en las montañas;
mientras caiga la nieve y los pájaros vuelen,
y el sol salga y se ponga, y los hombres se maten;
mientras alguien regrese, derrotado, a su cuarto
y dibuje en el aire la V de la victoria;
mientras vivan el odio, la amistad y el asombro,
y se rompa la tierra para que crezca el trigo;
mientras tú y yo busquemos el medio de encontrarnos
y nuestro encuentro sea poco más que silencio,
yo te estaré queriendo, vida mía, en la sombra,
mientras mi pecho aliente, mientras mi voz alcance
la estela de tu fuga, mientras la despedida
de este amor se prolongue por las calles del tiempo.

Luis Alberto de Cuenca
España

Madrid 29 de diciembre de 1950/

Alfredo Pérez Alencart, Las monedas

Se han puesto a contar las monedas
que cobraron tras el desahucio.
Así es la servidumbre, sin pudores,
pura erosión de aquella algarabía
de unos pocos cuidando de muchos.

Llegaron los mercaderes
y el ladrón presta al prestamista,
y el pordiosero increpa al pobre
de nueva credencial tras el eclipse.

Las monedas. Se van. Vuelven.
Defecan su óxido sobre los peces
y los panes. Incitan al simplísimo
crimen del hambre. Ni dos peras
ni dos manzanas te dan sin ellas.

Alfredo Pérez Alencart
Peruano-Español
Puerto Maldonado 1962

16 enero 2017

Eliseo Diego, Comienza un lunes

La eternidad por fin comienza un lunes
y el día siguiente apenas tiene nombre
y el otro es el oscuro, el abolido.

Y en él se apagan todos los murmullos
y aquel rostro que amábamos se esfuma
y en vano es ya la espera, nadie viene.

La eternidad ignora las costumbres,
le da lo mismo rojo que azul tierno,
se inclina al gris, al humo, a la ceniza.
Nombre y fecha tú grabas en un mármol,
los roza displicente con el hombro,
ni un montoncillo de amargura deja.

Y sin embargo, ves, me aferro al lunes
y al día siguiente doy el nombre tuyo
y con la punta del cigarro escribo
en plena oscuridad: aquí he vivido.

Eliseo Diego
Cuba
La Habana, 2 de julio de 1920
Ciudad de México, México,  1 de marzo de 1994

Emily Dickison, Dios concede a los laboriosos ángeles

Dios concede a los laboriosos ángeles
tardes libres para jugar.
Me encontré con uno,
olvidé a mis compañeros,
todo, inmediatamente, por él.

Dios llama a los ángeles, puntualmente,
a la caída del sol.
Perdí al mío.
¡Qué aburridas las canicas
después de haber jugado a las coronas!

Emily Dickison
Estados Unidos
Amherst, Massachusetts ,10 de diciembre de 1830/
15 de mayo de 1886

15 enero 2017

Felipe Juaristi, La anciana vive sola

Todas las noches se acuesta asustada,
temiendo que una vez dormida
no vuelva a despertarse.
Por ello deja la radio encendida
en la mesilla de noche
cercana a su cama de viuda.
Se acuesta bajo las mantas
y hace la señal de la cruz,
cierra los ojos
y se prepara para dormir.
Le llegan voces de hombres
que discuten acaloradamente
sobre ciertas mariposas azules
encontradas en Tasmania.
Escucha una música blanda,
que cuenta una historia
de amantes fríos y hoscos
que se encuentran y se pierden
en ruinosos hoteles azules.
Oye la pálida voz de una mujer
dedicando oraciones azules
a una virgen azul cobalto.
En la mañana azulada,
cuando los pájaros cantan,
la despierta un suspiro,
la caricia cálida de una palabra.
Vuelve la sonrisa
a sus pequeños labios.
Un día más regalado a la vida.

La palabra cura los miedos.

Felipe Juaristi
España
Azcoitia, 12 de junio de 1957

Amy Lowell, Otoño

Me trajeron una dalia amarilla
Opulenta y majestuosa
Oro rotundo
Proyectada de un tallo verde y pálido
Oro rotundo y acabado
Maduro
Meticulosamente suntuosas y ardientes
Un rayo de solemnidad
Fecundidad ataviada de sugestivo amarillo
Para que todo el mundo la vea
Me trajeron una dalia amarilla
A mí, que soy estéril e infecunda;
¿Te la enviaré a ti
-Tú, que te has llevado contigo
Todo lo que una vez poseí?

Amy Lowell
Estados Unidos
Boston, 9 de febrero de 1874/ 12 de mayo de 1925

14 enero 2017

José Luis Hidalgo, Como un pájaro

Como un pájaro herido
venía tu tristeza,
sus pobres alas mustias
sosteniéndote el alma.

Había un aire azul
con un cielo sin fondo
para volar...

Y el pájaro
leve de tu tristeza
voló a mi corazón
¡porqué tú me querías!

José Luis Hidalgo
España
Torrelavega, 10 de octubre de 1919/
Madrid, 3 de febrero de 1947

Rubén Bonifaz Nuño, Recostado en su placer, el día

Recostado en su placer, el día
de estatuas y rejas enfloradas
nos dice, amiga, que morimos;
y como si al azar mordieras
una manzana, resplandeces
de dulces dientes y de labios.

Y las lágrimas que están llenando,
la carne que muerdes, las rosas
del polvo que abres y aguirnaldas,
festivamente se entristecen;
y se enrosca en torno d tu brazo
la serpiente roja de estío.

Suena la lluvia de la noche
cayendo al azar, como el azúcar
de una manzana desangrada.
De estatuas y rejas cenizas
nace una boca, y nombra el alba.
y dulce y de sombras resplandeces.

Rubén Bonifaz Nuño
México
Córdoba, México, 12 de noviembre de 1923
Ciudad de México, 31 de enero de 2013

13 enero 2017

María Bote, La canción de los días (Silva Modernista)

La canción de los días me seduce,
me aferro a la vorágine ajada de las horas

con perpetua inquietud.

Del columpio infantil y melancólico,

pervive en la memoria su vaivén.
Opaco, mi cristal
ensombrece la luz de la inocencia.
Erráticos suspiros en busca de los sueños;
candidez sin mesura…


María Bote
España

Jacques Prévert, Arenas movedizas

Demonios y maravillas
Vientos y mareas
A lo lejos ya el mar se ha retirado
Y tú
Como un alga dulcemente acariciada por el viento
En las arenas del viento te agitas entre sueños
Demonios y maravillas
Vientos y mareas
A lo lejos ya el mar se ha retirado
Pero en tus ojos entreabiertos
Han quedado dos pequeñas olas
Demonios y maravillas
Vientos y mareas
Dos pequeñas olas para ahogarme.

Jacques Prévert
Francia
Neuilly-sur-Seine, 4 de febrero de 1900
Omonville-la-Petite, 11 de abril de 1977

12 enero 2017

Eloy Sánchez Rosillo, Aviso a caminantes

En la suma de días indistintos
que la vida da al hombre, acaso hay uno
en que el destino, trágico y hermoso,
pasa por nuestro lado y el azar manifiesta
una insólita luz, un desusado
fulgor inconfundible.
Pero no has de dudar. Ten el coraje,
cuando llegue el momento,
de abandonar las cosas con que siempre
te engañó la costumbre, y sube pronto
a ese carro de fuego.
Poco dura
el milagro.
Después, si te negaras
a partir, sólo noche
merecerás. Y nunca, aunque quisieras,
podrás comprar la luz que despreciaste.

Eloy Sánchez Rosillo
España
Murcia, 24 de junio de 1948

Amy Lowell, Con un mensajero

Una noche
cuando había luna clara
me senté
a escribir un poema
sobre los arces.
Pero el destello de luz de luna
sobre la tinta
me cegó
y solo pude escribir
lo que recordaba.
Por eso en la envoltura
de mi poema
he inscrito tu nombre.

Amy Lowell
Estados Unidos
Boston, 9 de febrero de 1874/ 12 de mayo de 1925

11 enero 2017

Sophia de Mello, Penélope

Durante la noche deshago mi camino,
Todo cuanto tejí no es verdad,
Sino tiempo, para ocupar el tiempo muerto,
Y cada día me alejo y cada noche me aproximo.

Sophia de Mello
Oporto, 6 de noviembre de 1919

Lisboa, 2 de julio de 2004

Francisca Aguirre, Cómo comprendo...

Cómo comprendo a Cristo cuando dijo
que su reino no era de este mundo.
Porque este mundo nuestro,
este desapacible mundo en que vivimos,
viene siendo un horror desde el principio.
Mucho antes de Cristo, desde luego,
mucho después también, está a la vista.
el hedor de la sangre es más antiguo
que los dientes, la piedras y las uñas.
Mundo de sangre y nada más que sangre,
empezaste viviendo de la sangre,
y vas a terminar ahogada en ella.

Francisca Aguirre
España
Alicante, 27 de octubre de 1930

10 enero 2017

Manuel Bandeira, El cariño imposible

Escucha, no quiero contarte mi deseo
Quiero apena contarte mi ternura
Ah si a cambio de tanta felicidad que me das
Te pudiese devolver
-Yo supiera devolver-
En tu corazón despedazado
¡Las más puras alegrías de tu infancia!

Manuel Bandeira
 Brasil
Recife, Pernambuco, 19 de abril de 1886/
 Río de Janeiro, 13 de octubre de 1968

Wole Soyinka, Viaje

Aunque llegué al final del viaje,
Jamás sentí que hubiera llegado.
Tomé la carretera
Que sube despacio la cuesta de las preguntas, y que me lleva
Incluso a descender a la tierra que conduce a casa. Yo sé
Que mi carne está limpiamente mordisqueada, perdida
Para el perturbado pez entre las vainas susurrantes-
Yo los dejé atrás en mi ruta

Y así también con el pan y el vino
Necesito la repartición de derrota y carestía
Yo los dejé atrás en mi ruta
Jamás sentí que hubiera llegado
Aunque amor y bienvenida me atrapan en casa
Los usurpadores pasan mi copa en cada
Banquete como en una última cena

Traducción de Rafael Patiño
Wole Soyinka
Nigeria
Abeokuta, 13 de julio de 1934
Premio Nobel de Literatura1986