24 junio 2017

Roberto Jorge Santoro, Sostengo con dos manos la esperanza

Sostengo con dos manos la esperanza
porque sé que es el único aliento
que vive a la intemperie

Y no escondo mi palabra
salgo a vivir con el alma descubierta

El corazón que no canta
no ejerce su oficio con altura

Lo humano
es que el alma no incline su rodilla

Roberto Jorge Santoro
Argentina
Buenos Aires, 17 de abril de 1939/1977

23 junio 2017

Laura Victoria, Cuando regreses no hallarás siquiera

Cuando regreses no hallarás siquiera
las huellas del pasado.
En el parque los cisnes se murieron
y las verbenas rojas se secaron.

Esos versos liliales que me oías
cogiéndome las manos,
cambiáronse por otros calcinantes
que visten mi alma de ropaje cárdeno.

Y esas dulces promesas que en tus brazos
hacíasme temblando,
son una cuerda rota en mis oídos
y ni un eco doliente me dejaron.

Naufragaron también en mis pupilas
tus ojos de gitano,
y en mi boca se helaron en silencio
las huellas calcinantes de tus labios.

Cuando regreses no hallarás siquiera
vestigios del pasado.
En el parque los cisnes se murieron
y en mi boca tus besos se borraron.

Laura Victoria (Gertrudis Peñuela)
Colombia
Soatá, Colombia 17, de noviembre de 1904
Ciudad de México, México, 15 de mayo de 2004

22 junio 2017

Rafael Guillén, Alicatado para una tarde de verano

Para traspasar las hojas,
la luz se pone de lado.
Se despereza el aroma
y hay un sopor que, despacio,
deshilachan las zumbonas
avispas del emparrado.
La paz del jardín se esparce
por el brillo del acanto
y la tarde se inaugura
al regarse el empedrado.

Hay rincones invisibles
con amores encalados
y persianas donde crece
la penumbra del verano.
El mirador se remira
en los reflejos más altos.
Alguna risa que llega
por el silencio rampando
y el agua, dueña y señora
por fuentes y por regatos.

El aire tiene un desgaire
de mimbre desangelado.
El arrayán cuadricula
la dicha de estar mirando.
Desde los poyetes, rastras
en macetas de geráneos
cuelgan hasta el arriate
buscando su olor mojado.
El silencio se despierta
picoteado de pájaros.

Las glicinias se retuercen
sobre sus pomos morados
y son de azulejo y frío
los zócalos y los bancos.
El chirrido del portón
anuncia el rito diario.
Las sillas, de recia anea.
El vino, de mano en mano.
La amistad, como beberse
la tarde de un solo trago.

Rafael Guillén
España
Granada, 27 de abril de 1933

Rabindranath Tagore, Pájaros perdidos, 7/13

7
En tu camino, agua bailarina, la arena te pordiosea
tu canción y tu fuga.
¿No quieres tú cargarte con la coja?

8
Tu cara anhelante persigue mis sueños como la lluvia por
la noche.

9
Una vez, soñamos los dos que no nos conocíamos. Y nos
conocíamos. Y nos despertamos a ver si era verdad que nos
amábamos.

10
Como el anochecer entre los árboles silenciosos, mi pena,
callándose, callándose, se va haciendo paz en mi corazón.

11
No sé qué dedos invisibles sacan de mi corazón, como una
brisa ociosa, la música de las ondas.

12
-Mar, ¿qué estás hablando?
-Una pregunta eterna.
-Tú, cielo, ¿qué respondes?
-El eterno silencio.

13
¡Oye, corazón mío, los suspiros del mundo, que está
queriendo amarte!

Rabindranath Tagore
India
Calcuta, 7 de mayo de 1861/
Calcuta, 7 de agosto de 1941
Premio Nobel de Literatura 1913

21 junio 2017

Jorge de Arco, El tiempo en tus pupilas

Para Almendra

Me preguntas por esta vana entrega
que transparenta el alma y la desviste.
El día huele a ti y a lejanía
porque el sol nos traiciona
cuando sepulta el tiempo
en tus pupilas
y te me escapas, calle
abajo,
camino de otra claridad sonora.
Me preguntas por este amor a medias
tan embridado y a contracorriente,
por esta incertidumbre del podría
ser, del tibio pudiera tan futuro.
Mientras, la luz derrama entre tus párpados
un rumor de deseos y violetas
y yo, envuelto en tu más limpio destello,
me asomo a los perfiles de esta ausencia constante
y me pregunto,
cuando sueltas la tarde de mi mano,
cómo sería ver
el mar desde la playa de tus ojos.

Jorge de Arco
España
Madrid en 1969/

20 junio 2017

Eunice Odio, Declinaciones del monólogo I

Estoy sola,
muy sola,
entre mi cintura y mi vestido,
sola entre mi voz entera,
con una carga de ángeles menudos
como esas caricias
que se desploman solas en los dedos.
Entre mi pelo, a la deriva,
un remero azul,
confundido,
busca un niño de arena.
Sosteniendo sus tribus de olores
con un hilo pálido,
contra un perfil de rosa,
en el rincón más quieto de mis párpados
trece peregrinos se agolpan.

Eunice Odio
Costa Rica
San José, Costa Rica, 18 de octubre de 1919
Ciudad de México, México, 23 de marzo de 1974

Rodrigo Galarza, Arts poética

No tenés orilla

atada vas a la desnudez del aire
abriendo el fuego de antiguas estrellas

nombres entrelazados por un secreto rocío
que hace brillar el tiempo como si fuera
una eternidad irrepetible

ardida luz de oscuros ángeles
astillados en silencios que duelen nacimientos

no tenés orillas

y sin embargo
día a día busco encallar en tu boca
para que me salves

me digas quien soy

quien fui…

Rodrigo Galarza
Argentina
 Caà Catì, Provincia de Corrientes, 1972

19 junio 2017

Carlos Medellin Forero, Olvido

Se me olvidó tu nombre,
no recuerdo
si te llamabas luz o enredadera,
pero sé que eras agua
porque mis manos tiemblan cuando llueve.
Se me olvidó tu rostro y tu pestaña
y tu piel por mi boca transitada
cuando caímos bajo los cipreses
vencidos por el viento,
pero sé que eras luna
porque cuando la noche se aproxima
se me rompen los ojos
de tanto querer verte en la ventana.
Se me olvidó tu voz, y tu palabra,
pero sé que eres música
porque cuando las horas se disuelven
entre los manantiales de la sangre
mi corazón te canta.

Carlos José Medellín Forero
Colombia
Pacho, Cundinamarca, 8 de abril de 1928
Bogotá, 7 de noviembre de 1985

18 junio 2017

María del Valle Rubio, Por las calles del sueño

Por las calles del sueño
va mi alma buscando alguna luz,
la trayectoria que pueda conducirla
al susurro del alba.
Voy pisando las huellas de otros pasos,
los pasos de otras noches,
las noche de otros días.
La muerte es como un sueño inacabable,
como una pesadilla para el alma
que no sabe vivir con su desnudo.
Levito y me acompaña la certeza
que voy a despertar sobre el olvido
de todas las desdichas.
Y todo eso sucede
cuando la luz despunta
y entreabre sus párpados y anuncia
el nuevo día.
Y, así, estaré en todo lo que veo,
en todo lo que soy,
hasta que al fin consiga comprender
que es sueño lo que vivo,
que es muerte lo que sueño.

Maria del Valle Rubio
España,
Chucena, Huelva

17 junio 2017

Carlota Caulfield, A veces me llamo infancia

Y miré hacia atrás contenta
de estar lejos de todo
engrandeciendo los recuerdos
convertida en poeta.
Y estaba allí sola pensando
allí sola me quedaré.

Carlota Caulfield
Cuba
La Habana, 16 de enero de 1953

Ko Un, Olas

Mira, ¿acaso todas las olas se mueven
porque una sola empieza a moverse?
No
Simplemente se mueven todas a un tiempo

Todo ha sido una equivocación
desde el principio

Ko Un
Corea del Sur
Gunsan , 1 de agosto de 1933
Versión de Joung Kwon Tae

16 junio 2017

Pablo Neruda, Amiga, no te mueras

Amiga, no te mueras.
Óyeme estas palabras que me salen ardiendo,
y que nadie diría si yo no las dijera.
Amiga, no te mueras.
Yo soy el que te espera en la estrellada noche.
El que bajo el sangriento sol poniente te espera.
Miro caer los frutos en la tierra sombría.
Miro bailar las gotas del rocío en las hierbas.
En la noche al espeso perfume de las rosas,
cuando danza la ronda de las sombras inmensas.
Bajo el cielo del Sur, el que te espera cuando
el aire de la tarde como una boca besa.
Amiga, no te mueras.
Yo soy el que cortó las guirnaldas rebeldes
para el lecho selvático fragante a sol y a selva.
El que trajo en los brazos jacintos amarillos.
Y rosas desgarradas. Y amapolas sangrientas.
El que cruzó los brazos por esperarte, ahora.
El que quebró sus arcos. El que dobló sus flechas.
Yo soy el que en los labios guarda sabor de uvas.
Racimos refregados. Mordeduras bermejas.
El que te llama desde las llanuras brotadas.
Yo soy el que en la hora del amor te desea.
El aire de la tarde cimbra las ramas altas.
Ebrio, mi corazón. bajo Dios, tambalea.
El río desatado rompe a llorar y a veces
se adelgaza su voz y se hace pura y trémula.
Retumba, atardecida, la queja azul del agua.
Amiga, no te mueras!
Yo soy el que te espera en la estrellada noche,
sobre las playas áureas, sobre las rubias eras.
El que cortó jacintos para tu lecho, y rosas.
Tendido entre las hierbas yo soy el que te espera!

Pablo Neruda 
(Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto)
Chile
Parral, 2 de julio de 1904/
Santiago de Chile, 23 de septiembre de 1973

15 junio 2017

Claudia Masin, Niños del cielo

Todo lo que perdemos suma una cifra
única, la nuestra. Si perdieras algo tuyo,
algo que no estaba destinado a perderse,
tu cifra sería inexacta para siempre.

 Claudia Masin
Argentina
Resistencia, Chaco,1972

Rabindranath Tagore, Pájaros perdidos 1/6

1
Pájaros perdidos de verano vienen a mi ventana, cantan,
y se van volando.
Y hojas amarillas de otoño, que no saben cantar,
aletean y caen en ella, en un suspiro.

2
Vagabundillos del universo, tropel de seres pequeñitos,
¡dejad la huella de vuestros pies en mis palabras!

3
Para quien lo sabe amar, el mundo se quita su careta de
infinito. Se hace tan pequeño como una canción, como un
beso de lo eterno.

4
Las lágrimas de la tierra le tienen siempre en flor
su sonrisa.

5
El desierto terrible arde todo por el amor de una yerbecita;
y ella le dice que no con la cabeza, y se ríe, y se va
volando…

6
Si lloras por haber perdido el sol, las lágrimas no te dejarán
ver las estrellas.

Rabindranath Tagore
India
Calcuta, 7 de mayo de 1861/
Calcuta, 7 de agosto de 1941
Premio Nobel de Literatura 1913

14 junio 2017

Joaquín Benito de Lucas, Escándalo de olvido

Te llevaré como la caracola
lleva el rumor del mar entre sus dedos,
laberinto de viento y de sonaja,
ruido de selva, escándalo de olvido.
Te llevaré como la estela
de los barcos, perfume de eucalipto,
incienso de jardín, brasa de espuma
que purifica el fuego, escapulario
contra las rocas de los malos sueños.

Porque tu cuerpo suena por mi cuerpo,
tu lengua por mi boca, tu mirada
por el bosque abrasado de mis ojos.
Y no te olvidaré. No. Nunca. Nunca.
Aunque la mar desate sus delfines,
aunque la noche cambie en mediodía,
aunque mi corazón se haga ceniza.

Joaquín Benito de Lucas
España
Talavera de la Reina, Toledo, 1934

13 junio 2017

Fernando Pessoa, Poema XXVIII

Leí hoy casi dos páginas
del libro de un poeta místico
y reí como quien ha llorado mucho.

Los poetas místicos son filósofos enfermos,
y los filósofos son hombres locos.

Porque los poetas místicos dicen que las flores sienten
y dicen que las piedras tienen alma
y que los ríos tienen extasis bajo la luna.

Pero, si sintieran, las flores no serían flores,
serían personas;
y si las piedras tuvieran alma, serían cosas vivas, no serían piedras;
y si los ríos tuvieran éxtasis bajo la luna,
los ríos serían hombres enfermos.

Es necesario no saber lo que son flores y piedras y ríos
para hablar de sus sentimientos.
Hablar del alma de las piedras, de las flores , de los ríos,
es hablar de uno mismo y de sus falsos pensamientos.
Gracias a Dios que las piedras sólo son piedras
y que los ríos no son sino ríos,
y que las flores son apenas flores.

En cuanto a mí, escribo la prosa de mis versos
y estoy contento
porque sé que comprendo la Naturaleza por fuera;
y no la comprendo por dentro
porque la Naturaleza no tiene adentro;
si no, no sería Naturaleza.

 Fernando Pessoa
Portugal
Lisboa, 13 de junio de 1888/
30 de noviembre de 1935

12 junio 2017

Giuseppe Ungaretti, A la salida

Quién viniera conmigo a través de los campos

El sol se esparce en diamantinas
gotas de agua
sobre la frágil hierba

Me recuesto con
el placer
del apacible corazón del universo

Las montañas crecen
en corrientes de sombra lila
y se perfilan contra el cielo

En la luminosa cúpula arriba
el hechizo se ha roto

Y yo retorno hacia mí
y anidado me escondo dentro de mí mismo

Giuseppe Ungaretti
Italia
Alejandría, Egipto, 8 de febrero de 1888
Milán, Italia, 1 de junio de 1970

11 junio 2017

Jenny Joseph, Advertencia

Cuando sea una mujer mayor, vestiré de morado,
con un sombrero rojo que ni vaya a juego ni me quede bien
y gastaré mi pensión en brandy y guantes de verano
y sandalias de raso, y diré que no me llega para mantequilla.

Me sentaré en la acera cuando esté cansada
y engulliré muestras en las tiendas y apretaré los botones de alarma.
Y pasaré mi bastón por las barandillas
y compensaré la sobriedad de mi juventud.

Saldré a la calle en zapatillas cuando llueva
y recogeré flores de los jardines de otros.
Y aprenderé a escupir.

Puedes llevar camisetas horribles y ponerte gorda,
y comer tres libras de salchichas de golpe.
O sólo pan y pepinillos durante toda la semana.
Y almacenar bolígrafos y lápices y posavasos y cosas en cajas.

Pero ahora tenemos que tener ropa que nos mantenga secas,
y pagar la renta y no maldecir en la calle.
Y ser un buen ejemplo para los niños.
Debemos tener amigos a cenar y leer los periódicos.

Pero ¿tal vez debería practicar ahora un poco?
Así la gente que me conoce no se extrañará ni se sorprenderá
cuando de repente sea mayor y comience a vestir de morado.

Jenny Joseph
Reino Unido
Birmingham, 7 de mayo de 1932

10 junio 2017

Horacio Benavides, Pájaro de todos los reinos

Te vuelven a ver
los ojos que te vieron
pájaro de todos los reinos

Píntanos el pecho
de betún y escarcha
alégranos la pena

Aligéranos la carga
de tan oscuros días

Golondrina
flecha ebria
en brazos del aire

Fiesta
en ojos
del verano

Risa
en el columpio
del cielo

Horacio Benavides
Colombia
Bolívar, Cauca, en 1949

09 junio 2017

Bratislav Taskovski, Yo, el maestro

Tú te me acercas como si nunca
me hubieses visto.
Tu chal es un azul infinito
en el que yo seré el eterno Ícaro.
Sí, amo las cosas
que me llevan poderosamente hacia atrás.
El niño se ha convertido en un soldadito de plomo
y yo en maestro de la blancura.
Tú te das la vuelta
y mientras ordeno
el cuello de tu camisa rosa,
con la atención de un prófugo de amor,
sé que te he esperado desde siempre.
No necesito ser poeta-docto
para demostrarlo.
Es suficiente crear un mosaico de palabras
que con nada pueden ser retenidas.
Te vuelves y con una sonrisa
cierras la puerta de la casa.

Éste día estará lleno de amor!

Bratislav Taskovski
Macedonia
Skopje, 1960/
Traducción de José L. Reina Palazón