27 febrero 2017

Marià Manent. La noche

La ciudad de la Noche se abre, calma
con luz y azules plazas. Es silencio y cristales.
Diríais que nos cela
encima de este valle
cuyo aroma ha crecido en el viento y la lluvia
de setiembre. Ahora, lejos, se oyen vagos relinchos.
¿Es un búho en lo oscuro o bien sube en carroza
el tiempo, con su barba de bosques y de grillos?

El silencio es son de aguas. La noche suave
nos vigila y nos piensa.
¡Oh Rey desconocido que nos diste un palacio
de temor y belleza!

Marià Manent
España
Barcelona, 27 de noviembre de 1898
Barcelona, 1988

Yorgos Seferis, Haykus

Ni un solo trébol
de cuatro hojas en el campo,
¿quién falla de los tres?
***
Sillas vacías,
las estatuas volvieron
a otro museo.
***
La más grave
preocupación,
su busto en el espejo.
***
Mujer desnuda
la granada que se ha abierto
estaba llena de estrellas.
***
Dónde reunir
los mil pedazos
de cada persona.
***
Yorgos Seferis
Grecia
Urla, Turquia, 13 de marzo de 1900
Atenas, Grecias, 20 de septiembre de 1971
Premio Nobel de Literatura 1963

26 febrero 2017

Alberto Blanco, Poetómatico

a Ivan Malinowski

Quiero ajustar el tornillo
diminuto de mis lentes
pero necesito los lentes
para poder ver
el tornillo

¿No es esta
la situación del mundo?

Alberto Blanco
México
Ciudad de México,18 de febrero de 1951

Manuel Mejía Vallejo, Décima V

Amor es algo que un día
llegará́ a nuestra morada,
o es una cosa pasada
que siempre asoma tardía.
Nadie forme algarabía
con su amar y su olvidar;
uno y otro ha de pasar
como si fueran inmunes:
si toda la vida es lunes,
no hay domingo qué guardar.

Manuel Mejía Vallejo
Colombia
Jericó, Antioquia, 23 de abril de 1923
El Retiro, Antioquia, 1998

25 febrero 2017

Mª Mercedes Carranza, Aquí entre nos

Un día escribiré mis memorias, ¿quién
que se irrespete no lo hace? Y
allí estará todo. Estará el esmalte
de las uñas revuelto
con Pavese y Pavese con las agujas y
una que otra cuenta de mercado. Donde
debieran estar los pensamientos
sublimes pintaré
tus labios a punto de decirme
buenos días todos los días. Donde
haya que anotar lo más importante
recordaré un almuerzo
cualquiera llegando al corazón
de una alcachofa, hoja a hoja.
Y de resto,
llenaré las páginas que me falten
con esa memoria que me espera entre cirios,
muchas flores y descanse en paz.

Mª Mercedes Carranza
Colombia
Bogotá, 24 de mayo de 1945

Bogotá, 11 de julio de 2003

Ko Un, Simplemente

Se dice que seguimos
el camino que cada uno ha tomado
porque alguien nos dijo que lo tomemos
se dice que el agua que fluye simplemente
por el valle
está fluyendo
porque alguien le dijo que lo hiciera

Qué pobre es la sabiduría humana

Una palabra

Tienes prisa
mucha prisa
Le dice un leño al fuego.

Ko Un
Corea del Sur
Gunsan , 1 de agosto de 1933
Versión de Joung Kwon Tae

24 febrero 2017

Vicente Gaos, A la tristeza

Si no fuera por ti…
si no fuera por ti, que cada tarde
tuyo me haces cuando el sol declina,
cuando todo es tan bello porque es triste,
y hundes más mis raíces
de hombre en la tierra… de hombre inmensamente
solo bajo el poniente en que Dios huye.
¿Qué sería de todo, qué sería
de nosotros? Ah, nunca
nunca hubiéramos visto
el secreto misterio de las cosas.
Oh, tú, tristeza, madre
de toda la hermosura que ha creado
el hombre en el dolor que da tu mano
con su dulce castigo…
No te apartes de mí, ven cada día
a hacerme triste, a hacerme hombre, hijo tuyo…
Visítame.

Vicente Gaos
España
Valencia, 1919/Valencia,1980

Konstantinos Kavafis, Melancolía de Jasón, hijo de Cleandro,

     
Melancolía de Jasón, hijo de Cleandro,  
Poeta en Comange, 595 D.C.

El envejecimiento de mi cuerpo y mi figura
es herida de terrible puñal.
Ya no resisto más.
A ti recurro, Arte de la Poesía,
que algo sabes de remedios,
intentos de calmar el dolor mediante la Imaginación y el Verbo.
Es herida de terrible puñal.
Tráeme tus remedios, Arte de la Poesía,
y haz —por un instante— que no sienta la herida.

Konstantinos Kavafis
Egipto
Alejandría, 9 de abril de 1863/ 29 de abril de 1933

23 febrero 2017

Mª Cinta Montagut, Cuando sonó el teléfono...

Cuando sonó el teléfono de madrugada
hicimos lo que habíamos previsto:
doblamos los pensamientos y la ropa,
dejamos en hilera los vasos y las tazas,
cerramos los postigos y los ojos
y esperamos.
Llegaron estrujando las flores,
pateando los nidos de gorriones,
asustando a los insectos y al agua
y entraron sin llamar.
Siempre llegan así las noticias,
abren profundos agujeros en el sueño
hacen temblar las sábanas dormidas
y provocan heridas en la sombra.
A veces son como un pañuelo blanco,
a veces son una voz apagada,
a veces no son.
Cuando sonó el teléfono
era de madrugada
y era invierno.

Mª Cinta Montagut
España
Mdriad, 1946

Carlos Murciano, Este claro silencio...

Este claro silencio. Y este gozo.
Y este rumor de noche. Y esta pena.
Y esta destrozadísima cadena
que te desencadena el alborozo.

Y este muro infinito. Y este trozo
de soledad. y este montón de arena.
Y esta voz que te absuelve y te condena.
Y esta sed sin principio. Y este pozo.

Acércate al brocal, bebe sin miedo
y camina después hacia ese ruedo
sin barreras, sin toro y sin testigos.

Yo te bendigo, te bendigo. Anda.
Echa ya a andar, que la esperanza manda
y sangra la amapola entre los trigos.

Carlos Murciano
España
Arcos de la Frontera, Cádiz, 1931

22 febrero 2017

Rabindranath Tagore, Canción para mi hijo

Esta canción te envolverá en su música,
hijo mío, como un cálido abrazo de amor.
Mi canción rozará tu frente
como el beso con el que te bendigo.

Cuando te duela la soledad,
esta canción mía estará a tu lado,
susurrándote al oído;
cuando una multitud te rodee,
te protegerá sin sofocarte.

Mi canción dará alas a tus sueños y conducirá
tu corazón hasta la frontera del misterio.
Cuando la noche oscurezca tu camino,
te guiará como la estrella más confiable.

Mi canción brillará en tus ojos
y llevará tu mirada hasta la esencia de todo.
Y cuando la muerte silencie mi voz,
mi canción te hablará, hijo mío,
desde lo más profundo de tu corazón.

Rabindranath Tagore
India
Calcuta, 7 de mayo de 1861/
Calcuta, 7 de agosto de 1941

Rosalía de Castro, De la noche en el vago silencio

De la noche en el vago silencio,
cuando duermen o sueñan las flores,
mientras ella despierta, combate
contra el fuego de ocultas pasiones,
y de su ángel guardián el auxilio
implora invocando piadosa su nombre,
el de ayer, el de hoy, el de siempre,
fiel amigo del alma, Mefistófeles,
en los hilos oculto del lino
finísimo y blanco cual copo de espuma,
en donde ella aún más blanca reclina
la cabeza rubia,
así astuto y sagaz, al oído
de la hermosa en silencio murmura:

«Goza aquél de la vida, y se ríe
y peca sin miedo del hoy y el mañana,
mientras tú con ayunos y rezos
y negros terrores tus horas amargas.
Si del hombre la vida en la tumba
¡oh, bella!, se acaba,
¡qué profundo y cruel desengaño,
qué chanza pesada
te juega la suerte,
le espera a tu alma!»

Rosalia de Castro
España
Santiago de Compostela, 24 de febrero de 1837/
Padrón, 15 de julio de 1885, Padrón

21 febrero 2017

Anna Świrszczyńska

Al lado de la mujer
está acostado su hombre.
La mujer tiene miedo
de que él vuelva a matarla.
¿No vas a volver a matarme?
pregunta la mujer.
No te voy a matar, dice el hombre.
Pero ella tiene miedo
de que él vuelva a matarla.
Entonces corre a la ventana y salta al pavimento.
Y ya está a salvo
de bruces sobre el pavimento.

Él ya no volverá a matarla.

Anna Świrszczyńska
Polonia
Varsovia, 1909
Cracovia, 1984

Manuel Machado, Sevillanas...

Sevillanas,
Chuflas, tientos, marianas,
Tarantas, “tonás”, livianas…
Peteneras,
soleares, “soleariyas”,
polos, cañas, “seguirillas”,
martinetes, carceleras…
serranas, cartageneras,
malagueñas, granadinas.
Todo el cante de Levante,
todo el cante de las Minas,
todo el cante…

Ni una, ni uno
–cantaora o cantaor –
llenando toda la lista,
desde Diego el picaor
a Tomás el Papelista,
ni los vivos, ni los muertos,
cantó una copla mejor
que la Lola…
Esa que se va a los Puertos
y la isla se queda sola.

Manuel Machado
España
Sevilla, 29 de agosto de 1874
Madrid, 19 de enero de 1947

20 febrero 2017

Bella Ajmadulina, Un cuento sobre la lluvia

Desde la mañana la lluvia no me abandonaba,
-Oh, déjame- le decía yo groseramente.
Pero ella no cedía, fiel y triste,
me seguía como una pequeña hija.

La lluvia se pegó a mis espaldas, como un ala.
Yo la retaba
-Avergüénzate, mala!
Llorando te implora el quintero
-Vete a las legumbres y a las flores!
¿Qué quieres de mí?

El tiempo era pesado y seco.
La lluvia estaba conmigo, olvidando
al resto del mundo.
Los chicos bailaban en torno a mí,
como si fuera una máquina regadora.

Me ingenié para entrar en un café,
Me escondí en una mesa, detrás de un nicho.
La lluvia, cual un mendigo, se pegó a la ventana,
y quería llegar a mí a través del vidrio.
Salí otra vez, la mejilla fue castigada
con una bofetada húmeda,
pero en seguida, arrepentida,
la lluvia, triste y valerosa,
me lavó los labios con olor a cachorro.

Creo que mi apariencia era ridícula.
Me envolví el cuello con un pañuelo gris.
Y la lluvia me pellizcaba la oreja.
La sequía era tensa. Todo estaba seco.

Solo yo me empapé.

Bella Ajmadulina
Rusia
Moscú, 10 de abril de 1937/
Peredélkino, 29 de noviembre de 2010

Ana Merino, Trauma

Casi no recuerdas
el rastro de su cuerpo
y sin embargo te pesan
sus palabras
como el eco de un alud
que se aproxima.

No existes, no eres nada,
no imagines amor
donde sólo hay sombras.

Eres la carretera secundaria
el desvío de un día sin prisas
para alguien que juega
a cambiar de destino
pero lleva una brújula
y siempre vuelve a casa.

Ana Merino
España
Madrid, 1971

19 febrero 2017

Maruja Vieira, El jardín de la muerte

La muerte es un jardín con rosas amarillas.
Siempre amanece o es el atardecer color violeta.

No hay sol de mediodía quemante, hiriente.
En esa orilla de la noche
el aire está poblado de luciérnagas y estrellas.

Allá no estaré sola nunca.
Alguien espera.

 Maruja Vieira
Colombia
Manizales 25 de diciembre de 1922/

Nikiforos Vretakos, Reprimenda

Mírame a los ojos. ¿Qué has hecho?
Al subir a la colina que mira
más allá del viento, demoraste.
¿Lloras?
¿Por qué no hablas?
¿Qué te decía el sol?

Nikiforos Vretakos
Grecia
1 de enero de 1912, Krokees/
4 de agosto de 1991, Krokees

18 febrero 2017

Stephen Crane, Yo vi a un hombre persiguiendo al horizonte

Yo vi a un hombre persiguiendo al horizonte;
corrían y corrían dando vueltas.
Yo me quedé pasmado.
Lo increpé al hombre.
“Es inútil”, le dije,
"nunca podrás"
 “Mentira”, gritó
Y siguió corriendo.

Stephen Crane
Estados Unidos
Nueva Jersey, 1 de noviembre de 1871
Badenweiler Alemania 5 de junio de 1900

Raúl Rivero, Grave

No quiero que me salve nadie.

Así es que quien me está
enviando esos pensamientos
esos mensajes presuntuosos
que se vaya con su música a otra parte.

El oxígeno, quítenlo ya
renuncio al suplicio de una máscara.

Y esa pintura negra
que viene de los pedregales
no puede disimular
mis fatigas, ni la parsimonia
o la terquedad con que las llevo.

La gasa, la tensa gasa
solo redime las quemaduras
a flor de piel
de modo que nada puede hacer
cuando el ardor va en la memoria
y la llaga no es un punto en el cuerpo
sino un país donde se ha prohibido la armonía.

Que retiren la luz
porque desde que empezó esta angustia
soy adivino.

Que no traigan algodones
porque me parecen nubes de azogue
y nieves premeditadas
y ya
—como cuando era niño y me querían—
me da miedo la lluvia
y me hace daño el frío.

Nadie cerca de mí
porque puedo ser majestuoso
y eso es otro peligro.

Ahora que la muerte se vistió
(ahora que la están peinando)
y le planchan el uniforme de faena
le ponen arrebol y le pulen las condecoraciones
no quiero que me salve nadie
voy a ver si me puedo levantar
yo solo.

Raúl Rivero
Cuba
Morón, 23 de noviembre de 1945