14 febrero 2009

Leopoldo María Panero, El circo

Dos atletas saltan de un lado a otro de mi alma
lanzando gritos y bromeando acerca de la vida:
y no sé sus nombres. Y en mi alma vacía escucho siempre
cómo se balancean los trapecios.


Dos atletas saltan de un lado a otro de mi alma
contentos de que esté tan vacía.
Y oigo
oigo en el espacio sonidos
una y otra vez el chirriar de los trapecios
una y otra vez.
Una mujer sin rostro canta de pie sobre mi alma,
una mujer sin rostro sobre mi alma en el suelo,
mi alma, mi alma: y repito esa palabra
no sé si como un niño llamando a su madre a la luz,
en confusos sonidos y con llantos, o bien simplemente
para hacer ver que no tiene sentido.


Mi alma. Mi alma
es como tierra dura que pisotean sin verla
caballos y carrozas y pies, y seres
que no existen y de cuyos ojos
mana mi sangre hoy, ayer, mañana. Seres
sin cabeza cantarán sobre mi tumba
una canción incomprensible.
Y se repartirán los huesos de mi alma.


Mi alma.
Mi hermano muerto fuma un cigarrillo junto a mí.


Leopoldo María Panero
España
Madrid, 16 de junio de 1948
Las Palmas de Gran Canaria, 5 de marzo de 2014

5 comentarios:

Marisa dijo...

Eriza la piel Trini,
comprendo toda
tu emocion.

Un beso

José Manuel dijo...

Entiendo que te emocionarás al leerlo, es de una sensibilidad extrema. Gracias por compartir tan hermoso poema.

Besos

maria del carmen nazer dijo...

Yo ni hubiera podido leerlo.
¡IMPRESIONANTE !! extremadamente bello y de una sensibilidad exquisita.
Besos del alma.

Juglar dijo...

Toda su poesía es sublime e inquietante a un tiempo.
Hermoso homenaje, Trini.
Un abrazo grande.

Pirindolera dijo...

Se mastica la desesperación ¡¡¡¡¡
Gracias por compartirlo.
Besos.