13 febrero 2011

Federico García Lorca, Reyerta

A Rafael Méndez
En la mitad del barranco
las navajas de Albacete,
bellas de sangre contraria,
relucen como los peces.
Una dura luz de naipe
recorta en el agrio verde,
caballos enfurecidos
y perfiles de jinetes.
En la copa de un olivo
lloran dos viejas mujeres.
El toro de la reyerta
se sube por las paredes.
Ángeles negros traían
pañuelos y agua de nieve.
Ángeles con grandes alas
de navajas de Albacete.
Juan Antonio el de Montilla
rueda muerto la pendiente,
su cuerpo lleno de lirios
y una granada en las sienes.
Ahora monta cruz de fuego,
carretera de la muerte.
*
El juez, con guardia civil,
por los olivares viene.
Sangre resbalada gime
muda canción de serpiente.
Señores guardias civiles:
aquí pasó lo de siempre.
Han muerto cuatro romanos
y cinco cartagineses.
*
La tarde loca de higueras
y de rumores calientes
cae desmayada en los muslos
heridos de los jinetes.
Y ángeles negros volaban
por el aire del poniente.
Ángeles de largas trenzas
y corazones de aceite.

Federico García Lorca
España
Fuente Vaqueros, Granada, 5 de junio de 1898/

Alfacar, Granada, 19 de agosto de 1936
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2 comentarios:

Carmela Rey dijo...

Un hermoso poema, pero desgarrador. Grande Garcia Lorca. Gracias por compartirlo Trini.
Un abrazo

Maritza dijo...

Me pregunto qué podemos decir de un GRANDE como es García Lorca.
Sentimientos ...muchos.
Pero creo que esta poesía sólo se puede admirar.

Besos,Trini.