02 julio 2012

Jorge Luis Borges, El amenazado

Es el amor. Tendré que ocultarme o huir.

Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz. La
hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única.
¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras,
la vaga erudición el aprendizaje de las palabras que usó
el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas, la serena amistad,
las galerías de la Biblioteca, las cosas comunes, los hábitos, el joven
amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche
intemporal, el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo, es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se levanta a la voz
del ave, ya se han oscurecido los que miran por la ventana, pero la
sombra no ha traído la paz.
Es ya lo se, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la
espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologías, con su pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos que cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo.

Jorge Luis Borges
Argentina
Buenos Aires 24 de agosto de 1899/ Ginebra 14 de junio de 1986
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4 comentarios:

francisco luis dijo...

El amor en todas sus facetas siempre es bienvenido, se va igual que viene, sin avisar. Estamos hechos para esperar y sobretodo para no desesperar. Precioso poema...

José Manuel dijo...

La intensidad del amor en el ir y venir de la vida.
Maravillosa elección este poema de Borges.

Besos

fgiucich dijo...

La grandeza del poeta ante su triste realidad. Abrazos.

Oréadas dijo...

El amor en la palabra de Borges que bien que suena.
Besitos