04 julio 2012

Alejandra Pizarnik, Exilio

A Raúl Gustavo Aguirre

Esta manía de saberme ángel,
sin edad,
sin muerte en qué vivirme,
sin piedad por mi nombre
ni por mis huesos que lloran vagando.

¿Y quién no tiene un amor?
¿Y quién no goza entre amapolas?
¿Y quién no posee un fuego, una muerte,
un miedo, algo horrible,
aunque fuere con plumas,
aunque fuere con sonrisas?

Siniestro delirio amar a una sombra.
La sombra no muere.
Y mi amor
sólo abraza a lo que fluye
como lava del infierno:
una logia callada,
fantasmas en dulce erección,
sacerdotes de espuma,
y sobre todo ángeles,
ángeles bellos como cuchillos
que se elevan en la noche
y devastan la esperanza.

Alejandra Pizarnik
Argentina
Avellaneda, 29 de abril de 1936/

Buenos Aires, 25 de septiembre de 1972
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4 comentarios:

francisco luis dijo...

Toda nuestra vida es surrealista, hasta en el amor que nos profesamos. Alejandra en "exilio" describe muy bien cuánta incomprensión sentímos con nosotros mísmos.

fgiucich dijo...

Ella, la irremplazable!!! Abrazos.

José Manuel dijo...

Profunda reflexión en un poema que ahonda en la psicología de la autora.
Gracias por compartir.

Besos

Rayén dijo...

Así es la vida, caminamos entre ángeles y demonios, entre luces y sombras, aciertos y desaciertos.
Me ha encantado el poema.
Abracitos cariñosos.