17 abril 2014

Jorge Debravo, Resurrección

Esta noche sedienta yo me he preguntado
quién eres y quién eres.
Porqué es triste tu carne como un leño apagado
y porqué tienes llena la boca de alfileres.

Y despacio, esta noche yo te he separado 
como un árbol de amor, de las demás mujeres,
y haciendo de mi sangre un agua he bautizado
con ella tus angustias y placeres.

Y le he dicho a la muerte que no puede matarme!
Y le he dicho a la vida que no puede vencerme!
Y le he dicho a la tierra que si logra enterrarme,
a donde ella me entierre tú irás a recogerme!
Y le he dicho a la nada que si logra apagarme,
tú, con tus grandes besos, volverás a encenderme!

Jorge Debravo
Costa Rica
Volcán Turrialba, Costa Rica, 31 de enero de 1938/

San José, Costa Rica, 4 de agosto de 1967
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3 comentarios:

Una mirada... dijo...

Qué extraordinario acto de fe en los sentimientos de la persona por la que uno se sabe querido por encima de cualquier avatar.
Cuánta esperanza para resistir.

Capitán Smith dijo...

Inmenso, maravillosa seguridad en el amor. Saludos

Mª Jesús Muñoz dijo...

Hermoso poema de Jorge Debravo...Ese hacerse agua para limpiar, para renovar y resucitar al ser amado es la mayor prueba de amor, que puede darse...Muy lírico y emotivo, me ha encantado, Trini.
Mi gratitud y mi abrazo inmenso, amiga...Feliz fin de semana con los tuyos.
M.Jesús