13 julio 2016

Carmen Gúzman Ortega, Cocina

Hogar donde macera la historia de mi vida,
fogón donde se queman los sueños, donde cuece
la rabia. Y en el aire allí se desvanece
con el vapor y el humo la belleza escondida.
Todos los ingredientes exigen su medida,
su peso, condimento. A veces me parece
que en el cálido espacio lentamente se mece
la furtiva presencia de una humilde casida.
Poemas ahogados en jabón y lejía,
de sueños escapados por la abierta ventana,
por el ámbito claro de la cocina mía.
Allí, sobre el estante, la blanca porcelana
me dice que la vida se vive cada día,
que existe la vorágine y que existe el nirvana.

Carmen Gúzman Ortega
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