08 marzo 2018

Louise Bogan, Mujeres

Las mujeres no son insensatas,
en su lugar son prudentes,
satisfechas en las cálidas y estrechas celdas de sus corazones
de comer pan espolvoreado.

No ven ganado pastando rojo césped invernal.
No escuchan
al aguanieve caer en las alcantarillas,
superficial y claro.

Esperan, cuando deben volver a sus jornadas,
se atiesan, cuando deberían cimbrarse.
Usan contra sí esa benevolencia
de la que ningún hombre es amigo.

No pueden pensar en muchas cosechas para un solo campo
o en madera finamente tallada por un hacha.
Su amor es un anhelo sin sentido,
muy tenso, o muy laxo.

Escuchan en cada susurro que les dirigen
un grito y un llanto.
Como si nada (mientras toman vida a través de los umbrales de sus puertas)
deberían dejarlo ir.
Louise Bogan
Estados Unidos
Livermore Falls, Maine, 1897
Nueva York, 1970

No hay comentarios: