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29 julio 2017

Karl Krolow, Día de calor

Día de calor
En el río se abrazan
las imágenes invertidas
de los enamorados.
El mediodía tiene axilas
de pétalos húmedos de gladiolo.
Se oye decir: Un día de calor
O: El viento anda
detrás del aroma del espliego
como un hombre detrás de una mujer.
Alguien se pone la mano izquierda
delante de los ojos a modo de visera.
El mediodía avala
el equilibrio del mundo.
De noche se desabrochan,
solas, las blusas de las muchachas. 
Karl Krolow
Alemania
Darmstadt, 11 de marzo de 1915/ 21 de junio de 1999

02 julio 2017

Soledad

Nada igual a esta dicha
de sentirme tan sola
en mitad de la tarde
y en mitad del trigal;
bajo el cielo de estío
y en los brazos del viento
soy una espiga más.

Nada tengo en el alma
ni una pena pequeña
ni un recuerdo lejano
que me hiciera soñar...
Sólo tengo esta dicha
de estar sola en la tarde
¡con la tarde no más!

Un silencio muy largo
va cayendo en el trigo,
porque ya el sol se aleja
y ya el viento se va
¡quién me diera por siempre
esta dicha indecible
de ser, sola y serena,
un milagro de paz!

Meira Delmar
 Colombia
Barranquilla,21 de abril de 1922/

22 junio 2017

Rafael Guillén, Alicatado para una tarde de verano

Para traspasar las hojas,
la luz se pone de lado.
Se despereza el aroma
y hay un sopor que, despacio,
deshilachan las zumbonas
avispas del emparrado.
La paz del jardín se esparce
por el brillo del acanto
y la tarde se inaugura
al regarse el empedrado.

Hay rincones invisibles
con amores encalados
y persianas donde crece
la penumbra del verano.
El mirador se remira
en los reflejos más altos.
Alguna risa que llega
por el silencio rampando
y el agua, dueña y señora
por fuentes y por regatos.

El aire tiene un desgaire
de mimbre desangelado.
El arrayán cuadricula
la dicha de estar mirando.
Desde los poyetes, rastras
en macetas de geráneos
cuelgan hasta el arriate
buscando su olor mojado.
El silencio se despierta
picoteado de pájaros.

Las glicinias se retuercen
sobre sus pomos morados
y son de azulejo y frío
los zócalos y los bancos.
El chirrido del portón
anuncia el rito diario.
Las sillas, de recia anea.
El vino, de mano en mano.
La amistad, como beberse
la tarde de un solo trago.

Rafael Guillén
España
Granada, 27 de abril de 1933

01 abril 2017

Andrés Sánchez Robayna, Deseo de verano

El verano alumbró las laderas de nuevo,
con otro sol más puro cegó las hondonadas,
incendió la morera. Sobre el torso del día
dejó sus secos signos, el fuego material.

Ave, sobre la tierra desnuda del verano,
muestra tu sombra breve. En el aire callado,
o en el solo susurro de incesantes abejas,
enséñanos tu vuelo contra la eternidad.

Andrés Sánchez Robaina
España
Santa Brígida,17 de diciembre de 1952

13 marzo 2017

Álvaro Valverde, Mecánica terrestre

Lo mismo que una imagen              
recuerda a alguna análoga
y una sombra a la fresca
humedad de otra estancia              
y un olor a una escena
cercana por remota
y esta ciudad a aquélla              
habitable y distante,
así, cuando la tarde
se hace eterna y es julio              
todo expresa una múltiple,
inasible presencia,
y el agua es más que el filtro              
de lo que fluye y pasa
y la luz más que el velo
que ilumina las cosas              
y el viento más que el nombre
de una oscura noticia.
Álvaro Valverde
España
Plasencia 1959/

16 mayo 2011

Eloy Sánchez Rosillo, El verano

Mejor tal vez sería no recordar de nuevo
los días que pasaron como caricias crueles
por tu piel y mis manos.
En la luz del deseo brillaron nuestros cuerpos
y juntos escuchamos la voz ancha del mar.
Las heridas fragantes de aquel tiempo persisten
como antiguos dolores recientes en mi carne.
Yo no quiero escuchar el lenguaje marchito
de las cosas que ardieron.
Pero sé que es inútil. No es posible
recurrir a un presente hecho de soledad
para olvidar el canto de un verano, unos brazos,
para dejar temblando en el camino
el fuego que aún enciende sin querer mis palabras.
Eloy Sánches Rosillo
España
Murcia, 24 de junio de 1948