11 mayo 2009

Pablo Neruda, La mamadre


La mamadre viene por ahí,
con zuecos de madera. Anoche
sopló el viento del polo, se rompieron
los tejados, se cayeron
los muros y los puentes,
aulló la noche entera con sus pumas,
y ahora, en la mañana
de sol helado, llega
mi mamadre, doña
Trinidad Marverde,
dulce como la tímida frescura
del sol en las regiones tempestuosas,
lamparita
menuda y apagándose,
encendiéndose
para que todos vean el camino.

Oh dulce mamadre
—nunca pude
decir madrastra—,
ahora
mi boca tiembla para definirte,
porque apenas
abrí el entendimiento
vi la bondad vestida de pobre trapo oscuro,
la santidad más útil:
la del agua y la harina,
y eso fuiste: la vida te hizo pan
y allí te consumimos,
invierno largo a invierno desolado
con las goteras dentro
de la casa
y tu humildad ubicua
desgranando
el áspero
cereal de la pobreza
como si hubieras ido
repartiendo
un río de diamantes.

Ay mamá, ¿cómo pude
vivir sin recordarte
cada minuto mío?
No es posible. Yo llevo
tu Marverde en mi sangre,
el apellido
del pan que se reparte,
de aquellas
dulces manos
que cortaron del saco de la harina
los calzoncillos de mi infancia,
de la que cocinó, planchó, lavó,
sembró, calmó la fiebre,
y cuando todo estuvo hecho,
y ya podía
yo sostenerme con los pies seguros,
se fue, cumplida, oscura,
al pequeño ataúd
donde por primera vez estuvo ociosa
bajo la dura lluvia de Temuco.

Pablo Neruda 
(Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto)
Chile
Parral, 2 de julio de 1904/

Santiago de Chile, 23 de septiembre de 1973

4 comentarios:

Adolfo Payés dijo...

Hermoso el poema de Neruda.. que gusto leerte y haber encontrado tu blog..
me quedo leyendo

te dejo mis saludos fraternos
un abrazo

bello blog tiene..

IGNACIO dijo...

Como un río de diamantes, Trini, cada entrada tuya, bien merece su reconocimiento, a tu buen agrado.

Abrazo.

Tesa dijo...

Precioso y tierno poema de Neruda que desconocía. Gracias por descubrírmelo.

Ay, Trini, cada vez me gusta y me emociona más la poesía.

Un abrazo,

Maritza dijo...

Este es un poema muy muy especial de nuestro Neruda, cuánto amor hacia la que no fue su verdadera madre!. Y es que el amor verdadero no viene necesariamente en un lazo de sangre, yo creía ingenuamente que era "natural" eso, o "normal", como se dice, y para mi pesar he visto que no es así...
Me hace pensar en los papeles invertidos que hay en tantas partes del mundo hoy, el papel de la madre real...

Besos.