09 enero 2011

Alejandra Pizarnik, Anillos de ceniza

A Cristina Campo

Son mis voces cantando
para que no canten ellos,
los amordazados grismente en el alba,
los vestidos de pájaro desolado en la lluvia.

Hay, en la espera,
un rumor a lila rompiéndose.
Y hay, cuando viene el día,
una partición de sol en pequeños soles negros.
Y cuando es de noche, siempre,
una tribu de palabras mutiladas
busca asilo en mi garganta
para que no canten ellos,
los funestos, los dueños del silencio.
Alejandra Pizarnik
Argentina
Avellaneda, 29 de abril de 1936/
Buenos Aires, 25 de septiembre de 1972

1 comentario:

Diego Bravo dijo...

Un poema soberbio, bellísimo