13 enero 2011

Julio Cortázar, Aplastamiento de las gotas


Yo no sé, mira, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro, qué hastío. Ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la ventana; se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo y se tambalea, ya va a caer y no se cae, todavía no se cae. Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes, mientras le crece la barriga; ya es una gotaza que cuelga majestuosa, y de pronto zup, ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol.
Pero las hay que se suicidan y se entregan enseguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran; me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse. Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós.

Julio Cortázar
Argentina
 Ixelles, Bélgica, 26 de agosto de 1914
París, Francia,12 de febrero de 1984
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4 comentarios:

carmensabes dijo...

Genial Cortázar, gracias por traerlo Trini.

Oréadas dijo...

Bella indecisión la de las gotas
al borde del abismo...
Cortázar siempre magico.
Un beso Trini no conocía este espacio tuyo, te enlazo :-)

LiterataRoja dijo...

Fabuloso Cortazar!

Yuria dijo...

Me encanta su estilo.