16 enero 2011

Mª Victoria Atencia, Los sábados

Los sábados teníamos de par en par los ojos
enseñando las luces doradas del domingo,
mientras iban las horas resbalando su carga
de ilusión en nosotras.

Sentadas en pupitres, en filas o en recreos,
pensábamos el día perfecto cada una
con un sol, sus películas y su adiós en la calle
al niño que llevaba nuestro nombre en su frente.

Volar era la clave escrita en nuestro ánimo.
Soñábamos con puertas y con la interminable
escalera que parte el monte en dos mitades,
donde un coche esperaba nuestra vuelta más rápida,
llevándose un viaje de alegría hacia el centro.

Mas pasaba el domingo, y con él los proyectos
de toda una semana extrañamente larga;
y el resultado era arrastrar la nostalgia
seis días como puños.

María Victoria Atencia
España
Málaga, 28 de noviembre de 1931/ 

2 comentarios:

Maritza dijo...

Qué grata lectura y qué estremecedores los últimos versos...

Siempre tienes aquí notables escritores.
Trini, te lo he dicho antes: posees una gracia muy especial (entre muchas otras, seguramente) y es que tienes un sentido de la estética, no sólo en lo visual (como presentas las cosas...) sino también en la calidad de los escritos y escritores, en suestilo de expresión, etc.
Pienso que tu sensibilidad y sutileza es con trabajo y visión... creo que no paras hasta encontrar algo digno de ser leído, algo digno en tus propios escritos también...

No es una cualidad muy común...
Y te felicito y admiro por ello.

Abrazos grandes!

Goathemala dijo...

Volar suele ser siempre la clave.

Dos abrazos.