30 junio 2011

Amado Nervo, En paz

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;

porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;

que si extraje la miel o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales, coseché siempre rosas.

...Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!

Hallé sin duda largas noches de mis penas;
mas no me prometiste tú sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas...

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

Amado Nervo
México
 Tepic, México, 27 de agosto de 1870

Montevideo, Uruguay, 24 de mayo de 1919
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5 comentarios:

Maritza dijo...

Ay...este poema lo leí y lo repetí tantas veces...es hermosísimo.
Qué mayor sabiduría que decir:"¡Vida, nada me debes!cuando somos concientes de nuestros actos. Nada fácil tampoco...

Intimista, sensible,humano, filosófico. Este poema es magistral.

ABRAZOS GRANDES. Como grande es Amado Nervo.

los pucheros de kasioles dijo...

Bonita forma de enfocar la vida.
La mayoría de las veces recogemos lo que sembramos.
Ojalá que yo, al final de mi vida, pueda decir lo mismo que Amado Nervo.
Saludos.
Kasioles

fgiucich dijo...

Uno de los clásicos imperdibles. Abrazos.

Anónimo dijo...

Muy bonito, pero me reservo la opinión sobre alguien que tenga más de 15 años y piense que la vida siempre es justa. No ha debido experimentar mucho y mirar alrededor, habrá estado un pelín sobreprotegido, pero bueno, habrá que perdonarle

©Laura Caro dijo...

Voy a compartirlo...
Es una preciosidad.
Un abrazo enorme, Trini.