16 septiembre 2011

Juan Ramón Jiménez, Eternidades

Vino primero pura,
vestida de inocencia;
y la amé como un niño.

Luego se fue vistiendo
de no sé qué ropajes;
y la fui odiando sin saberlo.

Llegó a ser una reina
fastuosa de tesoros...
¡Qué iracundia de yel y sin sentido!

Más se fue desnudando
y yo le sonreía.

Se quedó con la túnica
de su inocencia antigua.
Creí de nuevo en ella.

Y se quitó la túnica
y apareció desnuda toda.
¡Oh pasión de mi vida, poesía
desnuda, mía para siempre!

Juan Ramón Jiménez
España
Moguer, Huelva, 24 de diciembre de 1881

San Juan, Puerto Rico, 29 de mayo de 1958
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3 comentarios:

Rayén dijo...

Bello poema, me encantó.

Mis cariños para ti.

MUCHITA dijo...

Como siempre...
me llega.

Besos mil.

MARIAN dijo...

¡PRECIOSO!
UN SALUDO
MARIAN