26 septiembre 2013

Vicente Aleixandre, El último amor

   
I
Amor mío, amor mío.
Y la palabra suena en el vacío. Y se está solo.
Y acaba de irse aquella que nos quería. Acaba de salir.
Acabamos de oír cerrarse la puerta.
Todavía nuestros brazos están tendidos. Y la voz se 
queja en la garganta.
Amor mío...
Cállate. Vuelve sobre tus pasos. Cierra despacio la 
puerta, si es que no quedó bien cerrada.
Regrésate.
Siéntate ahí, y descansa.
No, no oigas el ruido de la calle. No vuelve. No puede
volver.
Se ha marchado, y estás solo.
No levantes los ojos para mirarlo todo, como si en todo
aún estuviera.
Se está haciendo de noche.
Ponte así: tu rostro en tu mano.
Apóyate. Descansa.
Te envuelve dulcemente la oscuridad, y lentamente te
borra.
Todavía respiras. Duerme.
Duerme si puedes. Duerme poquito a poco, deshaciéndote,
desliéndote en la noche que poco a poco
te anega.
¿No oyes? No, ya no oyes. El puro
silencio eres tú, oh dormido, oh abandonado,
oh solitario.
¡Oh, si yo pudiera hacer 
que nunca más despertases!

                II                

Las palabras del abandono. las de la amargura.
Yo mismo, sí, yo y no otro.
Yo las oí. Sonaban como las demás. Daban el mismo
sonido.
Las decían los mismos labios, que hacían el mismo
movimiento.
Pero no se las podía oír igual. Porque significan: las 
palabras significan.
Ay, si las palabras fuesen sólo un suave sonido,
y cerrando los ojos se las pudiese escuchar en el sueño...
Y las oí. Y su sonido final fue como el de una llave
que se cierra.
Como un portazo.
Las oí, y quedé mudo.
Y oí los pasos que se alejaron.
Volví, y me senté.
Silenciosamente cerré la puerta yo mismo.
Sin ruido. Y me senté. Sin sollozo.
Sereno, mientras la noche empezaba.
La noche larga. Y apoyé mi cabeza en mi mano.
Y dije...
Pero no dije nada. Moví mis labios. Suavemente,
suavísimamente.
Y dibujé todavía
el último gesto, ese
que yo ya nunca repetiría.

III

Porque era el último amor. ¿No lo sabes?
Era el último. Duérmete. Calla.
Era el último amor...
Y es de noche.

Vicente Aleixandre
España

Sevilla 26 de abril de 1898/ Madrid 14 de diciembre de 1984

8 comentarios:

Maruja dijo...

Muy bueno amiga Trini. Es un placer pasar por tu blog. Un beso.

maria del carmen nazer dijo...

Qué precioso TRINI !! Cuando el amor se va ... nadie lo puede detener.
Besos de luz.
¡FELIZ JUEVES !! :)

Marisa dijo...

¡El último amor!
Una maravilla Trini.

Un beso

Wílliam Venegas Segura (DW) dijo...

He venido por primera vez a su blog. Me gusta, tanto en su diseño como en lo que escribes. Me apunté como seguidor suyo y la invito a que venga a mi blog, se apunte de seguidora para quedar enlazados y seguirnos comunicando.

Una mirada... dijo...

Releer a Aleixandre... Hace años que no posaba la vista en sus versos. Ha sido como regresar a los años de instituto, donde tantos poemas terminaban interiorizándose como si formaran parte de las propias vivencias.

Rosa B.G dijo...

Aleixandre, gran poeta, me encanta recordar sus poemas. En este el último amor, el amor que se va...tanto dicen esos condensados versos.

Un abrazo
Rosa

MuCha dijo...

que gran texto
complejo y bueno
un placer estar por aqui

José Manuel dijo...

Es todo un placer releer estos versos de Aleixandre, es como volver a esos años que ya quedaron atras.

Besos