28 junio 2017

Rosana Acquaroni, Sabríamos recordar cada trozo de mundo

Sabríamos
recordar cada trozo de mundo,
cada tropiezo vivido
si al abrir la
mirada
recobráramos de nuevo
la luz de cada instante,
pues toda
inmolación deja su propio surco,
su propia oscuridad,
y cada imagen
tiene su propia lámpara.

Lámpara de la niñez,
-allí comienza
todo-
esa luz que se ve con los ojos cerrados
las claras azoteas,

desierto de palomas,
el tamiz lanceolado de las hojas de cobre
transparente,
un otoño agitando su ramaje,
abriéndose paso sobre la
mansedad de las aceras.

Allí comienza todo,
aquello que era nuestro a
pesar del dolor,
pues desde entonces,
sólo he buscado el ser de aquella
luz,
y la siento crecer dentro de mí
como le crecen párpados de trapo al
corazón tras el olvido

Rosana Acquaroni
España
Madrid, 18 de febrero del año 1964

1 comentario:

tecla dijo...

Las luces de mi infancia las llevo grabadas a fuego. Imposible vivir sin ellas.