18 mayo 2009

Mario Benedetti, Preguntas al azar

¿Cuánto me queda?
¿siete? ¿diez? ¿quince setiembres?

¿le pregunto al azar
acaso porque sé
que el azar no responde?

y así y todo
el azar
¿es realmente un azar?

aún no he movido el rey
y la torre está quieta
o sea que hasta aquí
puedo enrocar mis riesgos

no intriuí a mi reloj
para mañana
no hay por lo tanto garantía
de despertar a tiempo

por otra parte
sé proteger el sueño
con mis gastados párpados
de manera que puedo arrimarme soñando
a esa espléndida nada
nada prometedora

la misma nada en que se despeñaron
mis hermanos de siempre
también los bienvenidos
que un día se malfueron

entre otros mi padre con su asfixia
y su postrer mirada
de candoroso pánico

¿qué diferencia podrá haber
ahí en tan hueco enigma
entre las vidas transparentes
y las compactas de asco
entre los tiernos pechos
de la hermosa lujuria
y los verdugos con medallas?
¿habrá acabado la noticia?
¿terminado el pronóstico?
¿borrada la memoria?
¿degollado el futuro?
la sobornable amnesia
del imposible dios
¿será infinita?

¿tal vez la única igualdad posible
entre yo mismo y la inminente
carava de prójimos
será el no ser
el no existir?

¿nadie será ni más ni menos
inexistente que otros?
¿o por ventura o desventura
habrá tal vez un colmo
de oscura inexistencia?
¿una nada más nada
que las otras?

ante tan humillante incertidumbre
¿no sería mejor
confiar tan sólo en nuestras huellas
nuestro jadeo nuestro limo
en el amor que desentrañan
dos vértices de musgo
en los odios y los mitos que inventamos
en las palabras como norias
en las palabras como sueños?

antes que el indecente
rasero igualitario
del no pensar
el no existir
no amar
no disfrutar
no padecer
¿no será preferible
la sideral distancia
que separa
lo justo de lo injusto?

francamente me asquea
la rara vecindad de mi no ser
con el canalla ahora inexistente
mi próximo no prójimo
en el amplio vacío

¿cúanto me queda?
¿siete? ¿diez? ¿quince setiembres?

¿y qué es después de todo
eso que espera?

¿la noche interminable?
¿un sol sin atenuantes ni crepúsculos?
¿la calima tediosa?
¿la noche? ¿alguna noche?
¿la noche como muro?

lo cierto es que no tengo
con respecto a esa noche sin murciélagos
ninguna expectativa o esperanza

¿o será que la muerte
no es realmente mi noche predilecta?

le pregunto al azar
al mudo
sordo
ciego

le pregunto al azar
le pregunto al azar

desalentadamente
le pregunto al azar
que no responde

¿estará mudo sordo ciego?

¿o
para nuesro escarnio
habrá muerto
el azar?

Mario Benedetti
Uruguay
Paso de los Toros 14 de septiembre de 1920/
Montevideo, 17 de mayo de 2009

10 comentarios:

elena clásica dijo...

Descanse en paz nuestro amado poeta, nunca encontrarás la noche, porque nos alumbras demasiado.

Todo mi dolor compartido en esta lágrimas ante el poema-homenaje que le brindas.

Trini, un emocionado abrazo en medio de este dolor terrible.
Hasta siempre, AMADO POETA.

Chesana dijo...

Creo que todos nos hemos quedado un poco más huérfanos hoy, porque el poeta era tan grande, tan grande, que posiblemente no seamos todavía capaces de comprender lo que es morirse el verso. Resucitará el poema, como siempre hace, pero hoy las palabras están de luto.

carmensabes dijo...

Querida Trini, cuanta desolación hoy en la Tierra..somos mortales, sí, pero una parte de nuestra alma vuela para siempre con Mario..

Abrazos

Jesus Dominguez dijo...

Aún se está de luto pormi blog. Este es un poema fabuloso. Como él.

Consuela saber que compartimos la pena.

Un saludo

Jesús Domínguez

Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...
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