22 noviembre 2010

Soledad, Ernestina de Champorcin


Todos van, todos saben...
sólo yo no sé nada.

Sólo yo me he quedado
abstraída y lejana,

soñando realidades,
recogiendo distancias.

Cada pájaro sabe
qué sombra da su rama,

cada huella conoce
el pie que la señala.

No hay sendero sin pasos
ni jazmines sin tapia...

¡Sólo yo me he quedado
en la brisa enredada!

Sólo yo me he perdido
en un vuelo sin alas

por poblar soledades
que en el cielo lloraban.

Sólo yo no alcancé
lo que todos alcanzan

por mecer un lucero
a quien nadie besaba.

Ernestina de Champorcín
España

3 comentarios:

elena clásica dijo...

Qué maravillosa es Enestina. Y qué sobrecogedor este poema, cuántas veces se queda uno descolgado en la lluvia del tiempo y de la vida, sólo por contemplar cómo la brisa mece las hojas y cómo se cobijan los pájaros en el árbol.

Maravilloso y hechizado poema.
Un gran abrazo, querida Trini.

zarina dijo...

MARAVILLOSO POEMA!!
Excelente talento
Ha sido un honor visitarte.
Gracias por compartir.
Saludos y un beso.

AMALIA

Algaire dijo...

No se en donde leí este poema hace poco y me encantó por eso me alegra volver a leerlo en tu blog.
Un abrazo